Por Jean Georges Almendras, desde Le Marche, Italia-12 de agosto de 2022

Desde nuestras páginas, no han sido pocas la veces que hemos dicho que la organización criminal italiana la ‘Ndrangheta se encuentra instalada en América Latina, no desde hace pocos meses, sino más bien desde hace ya un par de décadas, tomando como referencia, en alguna medida, el momento -año dos mil- en que uno de los personajes emblemáticos de ese grupo criminal, Rocco Morabito, puso sus pies en territorio brasileño huyendo de Italia, para luego poner proa al Uruguay (donde se instaló como un cómodo empresario con el nombre de Francesco Capeletto, aunque en realidad sus actividades eran más bien al margen de la ley, que dentro de ella ) desencadenando una historia de recapturas y fugas, que finalmente epilogó en su reciente extradición a Italia, desde el Brasil. También reseñamos que la ‘Ndrangheta no sería ni ajena, ni eventualmente distante del crimen del fiscal Pecci, ocurrido en Colombia, habida cuenta de que esa organización -a esa altura de los acontecimientos- tendría toda la región contaminada y su sello, no estaría ausente, en no pocos hechos de sangre, y obviamente en el tráfico de droga allende el Atlántico.

En las últimas horas un diario argentino -La Nación- divulgó la noticia de que se creará una unidad antimafia para cortar los tentáculos de la ‘Ndrangheta en la Triple Frontera (Paraguay, Argentina y Brasil) porque la organización se ha instalado en la región, concretando una alianza con el Primer Comando Capital, un grupo criminal de arraigo brasileño, con el cometido -primordial- de materializar operaciones de traslado de cargamentos de cocaína a Europa.

Tal el panorama pintado por un medio argentino, que no deja de asombrarnos (porque esa presencia de la ‘Ndrangheta ya era una suerte de “crónica de un hecho anunciado” desde hace un tiempo y no una novedad a recalcar ahora). La presencia de esa organización italiana, en cambio, sí parecería haberse agudizado con el crimen del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, pero nada más. El entorno ideológico de la ‘Ndrangheta, a juzgar por los acontecimientos, sí se sitúa dentro de un entramado criminal de características complejas, del que hacen parte varios grupos, preferentemente de Brasil y Paraguay, y Colombia, ya que no podemos dejar en el tintero el hecho de que el atentado al fiscal se cometió en ese país y elementos de un sicariato transnacional se vieron involucrados.

Mientras que para unos el crimen de Pecci visibiliza la vigencia y el inicio de la operatividad de la ‘Ndrangheta en la zona de la Triple Frontera, para otros (entre los que nos incluimos), el hecho no es novedoso o reciente. Es indiscutible que la organización mafiosa de la Reggio Calabria, hoy por hoy, es emblemática en el ámbito del tráfico de cocaína hacia Europa, procedente de Colombia y Bolivia, pero lo que es discutible, es pretender instalar la idea de que su presencia se sitúa exclusivamente cuando estrecha lazos con el PCC o cuando se registra el crimen de Pecci. Dentro de ese contexto, sus jefes, sus líderes -Morabito entre ellos, y no podemos eximirlo- venían tomando firmes posiciones para instalarse entre las organizaciones criminales locales y dentro de las economías y de las instituciones, de los países implicados, por cierto, preferentemente de la Triple Frontera, ya desde hace dos décadas, aproximadamente.

Un reciente informe de la Dirección de Investigación Antimafia (DIA) italiano, ha dado a conocer que hay una alianza concreta entre la ‘Ndrangheta y el Primer Comando Capital (PCC) del Brasil, cuyos tentáculos se han extendido dentro de su tierra y fuera de ella, con voracidad increíble, al punto que -como lo señala el diario La Nación- sus integrantes han tomado el control de la logística que utiliza la Hidrovía, porque en esas operaciones se movilizan voluminosos cargamentos de cocaína producida en regiones bolivianas como el Chapare y Santa Cruz de la Sierra.

Esta transnacionalidad criminal ha llevado a las autoridades a instrumentar mecanismos de cooperación internacional, y según lo que se informa en La Nación, en la Argentina se ha creado recientemente el Departamento Unidad Antimafia de la Policía Federal Argentina (PFA), como resultado de un encuentro entre oficiales del Arma de Carabineros italiano, oportunidad en que las autoridades de la Federal tomaron conocimiento que en ese país se hubo realizado (por primera vez) una reunión de “La Santa”. En oportunidad de una reunión del Consejo de Seguridad Interior, los dichos de un funcionario italiano fueron clarificadores en este sentido: “Nunca antes en la historia los jefes de las distintas organizaciones mafiosas que operan en Italia se habían reunido fuera del territorio italiano”, refiriéndose a que la reunión fue en Argentina. Una información que fue dicha enfáticamente ante los ministros se seguridad y jefes de policía argentinos. Y se agregó: “Las diversas familias de la mafia italiana tienen vínculos con al menos 400 organizaciones criminales del mundo”.

Un dato no pasa inadvertido, se informa en el diario La Nación: que en el mes de diciembre del año pasado, el hoy fallecido fiscal Pecci, mantuvo una reunión de trabajo, en Argentina, con el agregado policial de la embajada italiana de ese país, con el cometido de obtener precisa información sobre las actividades de la ‘Ndrangheta; y que fruto de los datos recabados, precisamente el fiscal dispuso una serie de procedimientos que derivaron en la captura de elementos del PCC, cuya cúpula estaría seriamente involucrada en transformar a la organización brasileña en uno de los principales proveedores de cocaína de su par italiano, es decir, la ‘Ndrangheta, luego de que tiempo atrás, hubo operado en Sudamérica con organizaciones guerrilleras tales como las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Hay que puntualizar al lector, además, que la ‘Ndrangheta, alcanza a facturar anualmente aproximadamente unos 45 mil millones de euros, en el marco del enriquecedor negocio del narcotráfico, del cual es en nuestros días un poderoso operador dentro de la bota italiana, con otro no menos poderoso alcance internacional.

En el informe de La Nación, se consigna, que fruto de una profunda evaluación de todos estos aspectos que conciernen a la región de la Triple Frontera y adyacencias, las autoridades participantes de las reuniones institucionales del ámbito de la seguridad argentina, con el debido asesoramiento de las autoridades italianas, optaron por crear el Departamento de Unidad Antimafia perteneciente a la fuerza federal argentina, constituyéndose como una de primeras unidades antimafia dentro de América Latina, con un total aproximado de más de medio centenar de efectivos operativos, siendo uno de los principales cometidos la persecución , específicamente, de la ‘Ndrangheta, y de otros grupos criminales derivados de la mafia china, según la publicación.

En varias oportunidades, desde Antimafia Dos Mil, hemos abordado esta temática consignando todo lo inherente a las andanzas de Rocco Morabito, especialmente cuando se registró su espectacular captura y su no menos espectacular evasión de la Cárcel Central, del centro de Montevideo en el 2019, dos años después de darle la voz de alto en un hotel de la capital del Uruguay.

Visibilizado Morabito en Montevideo, esposado en la habitación de un hotel, luego de permanecer prófugo entre 15 y 20 años, las alertas italianas se hicieron sentir y en los días previos a su evasión, en Argentina, se concretaron detenciones de integrantes de la organización en Buenos Aires y en la zona de la localidad de Cañuelas. Incluso, por aquellos días, principalmente posteriores a la evasión de Morabito, se tuvo conocimiento, de un operativo policial realizado en Italia, fruto del cual se supo que la ‘Ndrangheta había destinado a su fuga 50.000 euros, novedad que dimos a conocer oportunamente en Antimafia Dos Mil.

Rocco Morabito, ya instalado en Uruguay (en la zona del departamento de Maldonado, en Punta del Este) fue dueño y señor de una red de contactos, y vínculos que le fueron funcionales directamente a los intereses primordiales de la organización a la cual pertenece y dentro de ese marco operacional se fueron hilvanando toda suerte de actividades al margen de la ley, propias de uno de los grupos criminales que integran el pool mafioso de Italia, junto a Cosa Nostra, La Camorra Napolitana y la Sacra Corona Unita, de la región de La Puglia.

La ‘Ndrangheta es un símbolo operativo mundial, cuando tenemos que hablar hoy en día de narcotráfico a niveles de manejo de voluminosos cargamentos derivados a Europa desde Sudamérica. Entonces, estamos literalmente ante la presencia de una organización, que perfectamente podría maquinar, no solo tráfico de droga voluminoso en euros, sino además homicidios ilustres, como por ejemplo el de Marcelo Pecci.

Una vez que los asesinos materiales de Pecci fueron capturados; una vez que todas las autoridades colombianas se regodearon de oropeles y elogios por las investigaciones, quedando pendiente definir identidades de los ideólogos (que siempre quedan entre las sombras) las especulaciones se dieron cita en los medios de comunicación, junto a nombres y apellidos de personajes del delito y de grupos. No podemos afirmar que no sean ciertas las recientes informaciones (de la cual también nos hicimos eco) de que el Clan Insfran y el delincuente uruguayo Marset, hayan ordenado el asesinato de Pecci, como tampoco podemos descartarlo, porque el abanico de involucrados en las responsabilidades ideológicas del atentando es sumamente amplio, y extremadamente complejo. Porque hay un aspecto que debemos considerar, como determinante: que todos estos grupos tienen estrechos vínculos; que sus relacionamientos son muchas veces, tan sutiles y al mismo tiempo tan cercanos y, expresamente, tan auténticos, que inevitablemente , por detrás de ellos, por sentido común, siempre está operando una organización que seguramente debe ser líder, emblemática y regente ciento por ciento, de todo el quehacer mercantil del submundo de las drogas en América Latina, comandado desde Italia.

Porque la cabeza de la serpiente -que entendemos, es la ‘Ndrangheta- no se traduce en términos de las organizaciones locales, sino más bien en términos de quienes están por encima de ellos, ya sea por supremacía operacional, ya sea por supremacía económica o ya sea por supremacía coyuntural, dentro de un contexto de criminalidad transnacional, o mejor dicho de un sistema criminal integrado, vivito y coleando. Y esa supremacía criminal, ese sistema criminal integrado, al menos en este momento, en América Latina, tendría un muy definido nombre y apellido: la ‘Ndrangheta, como exclusivo regente de no pocas tragedias.

Nuestra balanza se inclina por definir, que una de esas tragedias, es la de Marcelo Pecci; una tragedia, ¿de autoría ‘Ndrangheta? ¿Compartida con una o más de las organizaciones cómplices de turno?, pero, en definitiva, de la ‘Ndrangheta. Lo sugerimos desde el momento mismo de conocer el crimen de Pecci. Por ese mismo motivo, hoy -en este mismo momento- que se apunta al Clan Insfran y al uruguayo Marset como la organización y la figura sospecha del crimen del fiscal, no puede resultarnos de asombro, porque aún así, el sello ‘Ndrangheta, creemos que no está ausente.

Siempre, los autores materiales, detrás de un atentado mafioso (así pasó en Italia, con los asesinatos de los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, del año 1992, por dar algunos ejemplos) siempre salen a la luz, como por arte de magia con celeridad increíble, no así los mandantes (como en el caso de nuestro redactor Pablo Medina, asesinado en Paraguay en el 2014 por la narcopolítica, siendo detenidos los sicarios y un ideólogo, pero no en realidad el verdadero) porque estos, siempre, casi con religiosidad inconfundible, se acunan entre las sombras, encubiertos en los estamentos de la inevitable vorágine de la vida institucional contaminada por la mafia, dentro de un gobierno, dentro de un Estado. Así pasa en Italia, donde hoy se sigue trabajando y polemizando por la vigencia (tras las tragedias de Falcone-Borsellino) de la Tratativa Estado-Mafia (como si esa Tratativa se tratase de un fantasma; un fantasma que recientemente fue aceptado -vergonzosamente- y asumido estatalmente por una una sentencia ,incluso con el agravante de ser justificado por la Justicia, porque los hombres del Estado italiano involucrados -casados, con la mafia- fueron groseramente absueltos, sin importar al “inmaculado Estado”, un ápice, los costos humanos acarreados en el 92 y hasta hoy en día, porque el fiscal que hizo la investigación, Nino Di Matteo, por ejemplo, está sentenciado a muerte por Cosa Nostra);y así pasa hoy, en el Paraguay, con el crimen del fiscal Pecci, donde hay autores materiales entre rejas -detenidos en Colombia, a menos de diez días del hecho- pero no hay aún detenidos entre los ideólogos, sino más bien, hay sospechas, que se esparcen a los cuatro vientos.

Mal que pese a muchos, desde nuestra redacción decimos que la ‘Ndrangheta no se afianzó -ni se visibilizó en América Latina- exclusivamente con el caso Pecci, porque ya estaba afianzado en el continente hace ya rato largo; no se afianzó ni se visibilizó exclusivamente en América Latina, por materializarse su connubio con el Primer Comando Capital brasileño, como lo anuncia un medio argentino; sino más bien, por todo un riguroso contexto de lazos y vínculos, trabajados pacientemente en los últimos 20 años, desde los más inimaginables recovecos, en los cuales la mano y la obra de Rocco Morabito, relacionándose con sus pares brasileños -y sus soldados locales e italianos- no estuvo ausente.

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*Foto de portada: ultimahora.es

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