Domingo 23 Junio 2024

Monseñor Lorefice: "Su barba es un signo de resistencia, ahora nos toca a nosotros"

Dolor por la pérdida de un padre, un abuelo, un amigo y un compañero de viaje. Ira ante una verdad que aún hoy, con los juicios que aún están en curso, es parcial. Tristeza por parte de todos aquellos que hubieran querido ver el rostro limpio y sin barba de Vincenzo Agostino.

Hay esperanza al ver la determinación de esos jóvenes que, a la salida de la Catedral de Palermo, extendieron pancartas confirmando el deseo de continuar la lucha de la familia Agostino para conseguir justicia y "buscar a los titiriteros" que querían la muerte de su hijo. Nino, asesinado el 5 de agosto de 1989 junto con su esposa embarazada, Ida Castelluccio.

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Los familiares de Vincenzo Agostino

Había miles de personas hoy en Palermo. Junto a Flora y Nunzia, entre los familiares destacan los nietos. "Hoy es una derrota tener que enterrarte con barba y pelo largo y es una agonía saber que nunca he visto tu rostro después del juramento que hiciste hace 35 años", dijo el nieto Nino Morana, de 22 años, en su discurso.

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"Hoy es una derrota para el Estado italiano porque tendrá que enterrar al último monumento vivo de la antimafia sin siquiera haberte permitido obtener la tan deseada verdad y justicia que te hizo sufrir hasta el final de tus días. Te juro que nuestra lucha no se detendrá hoy, seguiremos luchando por ti, seguiremos pidiendo la verdad y la justicia que siempre has gritado y que te fue negada hasta el final. Es mi promesa que seguiré manteniendo viva tu batalla y tu memoria".

Palabras que pesan como rocas y llegan directo al pecho del oyente. Y el aplauso espontáneo de todos los presentes contiene el sentimiento de todos los que ya no están aquí y que todavía hoy ven cómo la justicia es asesinada por un Estado mafioso que juega a la baja y prefiere el olvido antes que la memoria.

Hay quienes no se dan por vencidos.

Junto a los familiares estuvo presente el abogado Fabio Repici, que lleva años defendiendo a la familia Agostino y que junto a ellos busca incansablemente la verdad.

En las primeras filas se pudo ver al prefecto de Palermo Massimo Mariani, al comisario de policía Maurizio Calvino, al ex comisario de policía Renato Cortese, a la fiscal general Lia Sava y al fiscal adjunto Umberto De Giglio.

Un poco más allá, el ex fiscal general de Palermo Roberto Scarpinato, quien con mucho esfuerzo logró abrir un proceso contra los asesinos. Y luego muchos otros magistrados, representantes de la policía y familiares de víctimas de la mafia que, en los últimos años, junto con Vincenzo, han pedido en voz alta verdad y justicia.

La función religiosa la ofició el arzobispo de Palermo, monseñor Corrado Lorefice, quien en su homilía rindió verdadero honor a la vida de un símbolo de esta época.

"Vincenzo Agostino es desde hace treinta y cinco años -junto con su querida esposa Augusta Schiera-, desde aquel atormentador 5 de agosto de 1989, un vigía, un centinela, un anciano. A pesar de la oscuridad de la noche, cuando una angustia abrumadora podía descender hasta su espíritu, él se convertía en fuente de esperanza inquebrantable para todos nosotros, para esta tierra nuestra atormentada y para todo el país, particularmente para sus seres queridos y para nosotros que hoy lo saludamos con el corazón destrozado, pero con inmensa admiración y con emoción; una especial deuda de gratitud".

"La larga barba blanca de Vincenzo Agostino -añadió el arzobispo de Palermo- representaba para nosotros el signo de una resistencia activa y provechosa contra la mafia y las múltiples formas de 'mal estructural' que incluso se atreven a eliminar -como él mismo dijo- el bien de un hijo, de una nuera, de un nieto.

nieto [...] nunca conocido; que extermina a Nino, un honesto y prudente servidor del Estado, a su joven esposa Ida y al niño que habían concebido hacía unos meses, que tiñe de sangre las calles de la ciudad, que propaga la angustia en los hogares y en las familias, que planea desvíos, y que compra el silencio y la connivencia incluso entre los exponentes del poder político y las instituciones estatales.

"¡Esta es la noche! La noche de los pueblos, la noche de las comunidades, del enfriamiento de los corazones, de la idolatría del poder y de las cosas materiales. El eclipse del pacto de lealtad. De altos valores humanos. De rigor ético público y privado. De la formación de las conciencias. Pero esa barba fue también la narración de su vigilia en la noche, del hombre que sufre con la mirada, entre las tinieblas y espera con certeza el irrumpir en la luz de la verdad que el orgullo y la arrogancia de los hombres corruptos, en busca de poder, creen poder arrollar".

"Él infundió esperanza. Nos pidió que no nos quedáramos dormidos. Nos desafió a no caer en la indiferencia que nos priva de responsabilidad y a no acostumbrarnos al mal. Esa barba y ese cabello blanco que realzaba sus ojos llenos de luz a pesar de la oscuridad, fueron un aviso para que nos renováramos, que nos mantuviéramos despiertos, que nos hiciéramos preguntas".

Y finalmente concluyó: "El esfuerzo de Vincenzo ha terminado. Ahora se nos pide que lo asumamos y lo llevemos adelante nosotros mismos. El testigo pasa a nosotros. Por eso estamos aquí, para seguir velando en la noche. Es la mejor manera de demostrar a todos ustedes, queridos familiares, y en particular a las queridísimas Flora y Nunzia, a los nietos, y a ti, queridísimo Nino, nuestra cercanía y nuestro agradecimiento al padre y al abuelo Vincenzo".

"En una ciudad que ha sido testigo del sacrificio de muchos hombres y mujeres de las instituciones, de la sociedad civil y de la Iglesia de Palermo, que su testimonio creíble y constante siga siendo un estímulo en la construcción de una ciudad de hombres justa, solidaria, libre de estructuras mafiosas de pecado y por la corrupción y falsedad imperantes".

Empezamos de nuevo desde aquí. Recogiendo el testigo y avanzando en el camino hacia la búsqueda de la verdad que Vincenzo siempre llevó adelante.

*Fotos: © Paolo Bassani
*Vídeo de Giorgio Di Stéfano

*Foto 3: Los familiares de Vincenzo Agostino
*Foto 4: Matteo Frasca y Lia Sava
*Foto 7: Umberto De Giglio
*Foto 8: De izquierda a derecha: Roberto Scarpinato, Anabel Hernandez, Gioacchino Natoli, Roberta Schillaci y Leoluca Orlando
*Foto 13: La Asociación Our Voice presente en memoria de Vincenzo Agostino