“Estoy muy feliz, los actores, dieron todo y pusieron todo arriba del escenario”
 
"Ha sido un trabajo en el que fuimos buscando símbolos”
 
Por Jean Georges Almendras, desde Palermo, Sicilia-19 de julio de 2022

Habida cuenta de su juventud y de su trayectoria teatral -y porque lo conozco desde hace mucho tiempo- podría ser en extremo benévolo en mis calificativos sobre Diego Grachot, uruguayo y director teatral y actor de Our Voice. Pero en contrario, me desprendo de todas esas bondades que podrían fortalecerlo, y me atrevería a decirle públicamente, que más allá de la amistad, me consta -sin subjetivismos tendenciosos- que los frutos lo avalan con creces, como un profesional del teatro, pujante, más prometedor que hoy aún, y un verdadero artífice del arte teatral que posee el Movimiento, y que además, se complementa magistralmente -no es una exageración, lo que expreso- con la directora teatral y también  actriz, Sonia Bongiovanni, que también es fundadora de Our Voice. Ver sus frutos, los efectos de su trabajo con los jóvenes artistas de Our Voice, me permiten expresar sin reparo alguno, que no solo es un muy buen director teatral, sino que además ha logrado amalgamar los diferentes niveles actorales de quienes integran el elenco, logrando resultados óptimos en los últimos tres años, con otras obras que se subieron a escena, no solo en Italia, sino también en Uruguay, Chile y Paraguay.

Saboreando, literalmente, el éxito de la presentación de “El Reino del Desorden”, y una vez que el saludo del elenco despertó sentidos aplausos y vítores en la sala del Parco de Villa Filipini de Palermo, sobrevino la oportunidad de dialogar unos minutos con Grachot, precisamente sobre el espectáculo teatral, cuya dirección estuvo a su cargo, compartida además con Sonia Bongiovanni.

Diego Grachot nos habló con sinceridad, al menos así lo vislumbramos. Con transparencia profesional, en el encuentro, el común denominador fue su elogio a todo el elenco y la certeza de que “El Reino del Desorden” perfectamente podría ser un espectáculo que “podría recorrer toda Italia”.

Director teatral Diego Grachot 2

-¿Todos somos habitantes del Reino del Desorden?

"Vivimos bajo esta cultura del secreto y este espectáculo hace un paralelismo con esa cultura que podría llamarse del silencio también. La obra trata de un reino donde al comienzo muere una persona y no se sabe por qué. Se dice que murió por no respetar esta cultura y decir sus secretos. En este Reino todo se rige bajo un secreto que es: “no se puede decir las cosas malas”; las cosas malas las tenés que escribir y entregarlas en la torre, que es administradora de tus secretos y sabe si puede decirlos o si por el contrario son perjudiciales para el Reino.  Trina, que es una chica cercana a esta persona que muere, junto a otro chico con el que simpatiza, empieza a buscar la verdad sobre esta muerte y desencadena una historia, yendo a la parte alta del Reino y subiendo a esta torre en la que se encuentran estos secretos”. 

“Cuando Trina llega a la torre y descubre la verdad, el Orden la condena por haber querido sacar estos secretos y Trina muere. Lo que sucede es que comienza todo de nuevo, es como un loop, que sucede cada cierto tiempo, en el que una persona va muriendo por contar estos secretos y por ir en contra de esta cultura de los secretos. Algo que es fundamental, porque lo que dice este personaje de la anciana Rosa -que es como el espíritu de este pueblo, la que creó esta cultura de los secretos- es que ‘los secretos son importantísimos, para qué vamos a estar diciéndonos las cosas negativas el uno del otro, si podemos decirnos todo lo lindo, todo lo bueno, no tenemos necesidad, que se haga cargo otro, nosotros nos decimos todas las cosas lindas, y las malas, escondidas en una torre’”.

-Háblame del personaje del doble papel.

“Este hombre tiene un doble papel porque organiza este Reino, y otros siete personajes, como siete personalidades que lo compenetran a él, son los sombreros. Estos sombreros son la mano dura, los que le dan fuerza, los que lo pusieron a él en ese lugar. Y bueno, tiene toda una lucha con estos sombreros porque él quiere tener el poder, pero también lo tiene que compartir con estos sombreros. Entonces, son funcionales, el uno sirve al otro. A los sombreros les sirve que él ponga la cara estando en el poder, y a él le sirven los sombreros que lo ayudan a su vez a estar ahí, porque son ellos los que le dan la fuerza para matar, para dominar, para someter a ese pueblo. Y se lo muestra en la obra dando un discurso y diciendo que está todo bien.

-Con la vieja Rosa, ¿cómo es el relacionamiento? 

“Son personas complementarias; mientras ella es más el espíritu, el oráculo, quien crea eso, y tiene a su vez un acercamiento con ese pueblo a nivel emocional -porque se pone mal cada vez que muere una persona- él es quien administra ese reino”.

-En definitiva, aparece el pueblo, con algunos personajes entrando en medio del público. Hay también un recurso lumínico excelente, un recurso de escenario cuando la encierran a Trina en esa torre donde muere, ¿dónde nace esa idea de apelar a los recursos de la música del violinista, de las luces, el ballet, la danza, los zancos; ¿cómo vas armando todo eso? 

“Ha sido un trabajo en el que fuimos buscando símbolos, nosotros para estas cosas nos basamos mucho en los símbolos que representan mucho de nuestra sociedad, entonces fuimos buscando estos símbolos y poniéndolos en escena.  Por ejemplo, una persona alta, que representa esta clase alta de alguna forma; un violinista que va transmitiendo el sentir de lo que va pasando, a través de la música en la obra, y te lo hace a nivel del público. Una cárcel fuera del reino, lejana, con otro color absolutamente diferente, con otra iluminación, con este símbolo que nosotros vemos tanto en las cárceles, alejadas del pueblo, con una luz diferente, que no es linda, un lugar totalmente apagado, lejano. Y así buscamos la puesta en escena, de forma que todo tenga su simbolismo”. 

-¿Cuál es el mensaje a que se apunta para que el espectador se lleve de la platea?

“Nuestro máximo objetivo es que el espectador salga haciéndose preguntas, nosotros no queremos convencer de algo al espectador, simplemente queremos hacerle surgir interrogantes; después podemos responderlas juntos, decir que es lo que nos parece mejor o peor para nuestra  sociedad, pero el objetivo es que el espectador se haga preguntas acerca de lo que está viviendo; que se refleje o no en lo que estamos poniendo en escena -si de alguna forma refleja o hace algún paralelismo con nuestra sociedad- y que pueda reflexionar sobre lo que estamos viviendo . Nosotros creemos que hay una posibilidad de cambio en la sociedad, pero es posible solo si nosotros empezamos a desestructurarnos; si continuamos pensando toda nuestra vida que lo que estamos haciendo es así, indiscutible, bueno, tal vez esté bien, pero no habrá un cambio posible. Nosotros, como creemos en la posibilidad de ese cambio, pensamos que hay que hacer cosas diferentes y quizás sirvan estas puestas en escena que lleven a la reflexión”.

Director teatral Diego Grachot 3

-Me consta tu carrera teatral como actor y director, y creo que se ha logrado algo que ni tú imaginabas ¿puede ser? 

“Estoy feliz, feliz sobre todo por la confianza que tienen los chicos en mí, la confianza que me tuvo Sonia para dirigir esta obra junto a ella, ella actuó en la obra también, entonces para mí fue un placer, un honor, una magia, un amor infinito poder compartir con les chiques, pero más que nada, mi victoria más grande cada vez que dirijo algo o hago una puesta en escena, es la confianza depositada en mí. Esa es mi victoria más grande; que la persona que sube al escenario se suba segura, disfrutando realmente lo que está haciendo, porque para cosas horribles las tenemos cada día en nuestra vida cotidiana; las queremos poner en el escenario, pero de una forma que podamos disfrutar el arte que hacemos, demostrando que a través del disfrute también se puede cambiar algo”. 

-¿Estamos en un momento de homenaje a Paolo Borsellino?

“Se podrían hacer paralelismos con la obra, pero eso ya se lo dejo al público, porque me gusta que cada uno haga su propia reflexión.   Pero estamos en un momento muy crítico, en los 30 años de aniversario y en el contexto de una Palermo en la que suceden cosas todos los días; y haber podido traer esta obra acá en Italia, en este contexto, me parece fundamental. Un contexto de lucha, una Palermo que es prácticamente uno de los centros culturales del mundo, por su arte, entonces me parece fundamental valorizar este arte, esta cultura de Palermo, y valorizar también la lucha y la revolución que se puede llevar aquí a través del arte”. 

-Que se haya elegido entonces esta pieza teatral, que yo califico de excelente, impecable, con la puesta en escena y dirección y las contraescenas, que a veces juegan una traición al director que marca una contraescena porque, bueno, el público no lo está viendo, pero creo que han logrado un éxito individual y colectivo brillantísimo, esa es mi apreciación. 

“Sí, yo estoy muy feliz por les chiques que actuaron en esta obra. Me parecen maravilloses todes, algunos con una corta carrera actoral, pero con una inmensa interpretación arriba del escenario. Estoy sumamente feliz por lo que lograron. Yo creo mucho en la contraescena, como espectador la miro mucho, me parece que la contraescena cuenta más, que lo que está contando la escena. Mientras aparecía la escena principal, al lado simplemente se estaba dando vuelta un reloj, ahí, lejos… pero sin embargo ese reloj estaba contando que siguen pasando tantos años, continúa muriendo una persona, y nosotros seguimos siempre igual”. 

-Grotesco, teatro del absurdo, drama, tragedia, humor, humor negro…

“De todo. Una puesta en escena en la que pusimos de todo, arriba. Rompimos muchas reglas a propósito”. 

-Mucho trabajo de composición, lo que se observa en cada uno de los actores… 

"Sí, mucho trabajo y mucho trabajo por parte de ellos también, de los actores, que dieron todo y pusieron todo arriba del escenario". 

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*Foto de portada: gentileza de Davide De Bari

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