Enfoque sobre la magistratura, la economía y la política
 
En el libro-entrevista de Lodato a Di Matteo
 
Por Lorenzo Baldo-12 de noviembre de 2021

Parafraseando el título de un conocido libro de Leonardo Sciascia, se podría reiterar el mismo concepto: "Para una memoria futura". Inmediatamente después, bastaría con retomar el subtítulo relacionado "si es que la memoria tiene futuro", colocado entre paréntesis en ese momento. Pero si elimináramos el condicional de ese subtítulo, tendríamos dos posibilidades: insertar un signo de interrogación al final o dejar la versión afirmativa. En el segundo caso, se necesitaría mucha determinación. Y sobre todo valentía. Ese mismo coraje que se refleja hoy en las palabras del consejero del Consejo Superior de la Magistratura (CSM) Nino Di Matteo y en las de nuestro columnista Saverio Lodato, transcritas en su libro "Los enemigos de la justicia" (Rizzoli). Son muchos los rostros de esos enemigos que, sin vergüenza, o de forma completamente críptica, se rebelan contra la justicia. Hombres y mujeres predispuestos a crear un abismo que engulla la democracia y los derechos. Son rostros de magistrados, de políticos y de altos representantes de las instituciones (con el visto bueno de gran parte de la prensa), todos unidos por un mismo objetivo. Por otro lado, sin embargo, están aquellos que no tienen la intención de rendirse a este caos. Probablemente para dejar una huella. Para una memoria futura.

Sin dudarlo, Lodato se centra de inmediato en la imagen de una opinión pública "consternada" ante el "gran escándalo" del CSM vinculado al caso Palamara. Y son precisamente las confesiones del principal protagonista de este escándalo, Luca Palamara, recogidas en su libro "El Sistema", las que necesitan una respuesta. La cual llega puntual a través de lo que Lodato define "un libro que actúa como contrapunto", y luego especifica que "la elección de dar voz, para ese contrapunto, a un magistrado como Nino Di Matteo no es casual" como "miembro del CSM y, como un caso único más que raro, elegido sin pertenecer a una corriente interna". "A Di Matteo no le gusta el sistema -destaca Lodato- para nada. Lo decepciona y lo angustia profundamente", lo considera "casi una vergüenza para la visión que tenía de la magistratura". Pero si, como señala el autor, este libro "no contiene las 'páginas amarillas' del escándalo", lo cierto es que "contiene ideas para un poder judicial realmente diferente al del pasado", es decir, "radicalmente diferente", en pocas palabras "nuevo, al servicio del ciudadano, de los más débiles y de las víctimas olvidadas con demasiada frecuencia".

La maldición italiana

"Sin la verdad completa sobre los motivos y los autores intelectuales que permanecen ocultos, después de décadas y décadas, Italia no ha tenido justicia". Así responde Nino Di Matteo a la pregunta sobre el triste número de muertos de todas las matanzas impunes, hijas de lo que se define como "la maldición italiana". "Solo la verdad -reitera- puede redimir los sufrimientos, las dudas, las angustias que el pueblo italiano todavía lleva consigo. Si se ha avanzado es gracias al compromiso y sacrificio personal de unos pocos magistrados que, en el ejercicio de su labor, han mostrado una tensión moral y una pasión civil excepcionales". Pero para llenar los vacíos de verdad que aún persisten, es necesario "un poder judicial fuerte. Y no doblado sobre sí mismo para lamerse las heridas como lamentablemente está pasando en este momento".

El consejero Di Matteo habla del respeto que se le debe a la historia de la magistratura italiana; pero al mismo tiempo, uno tras otro, recita datos irrefutables que revelan una justicia traicionada por quienes tenían -y tienen- el deber de administrarla. No le hace descuentos a nadie. Empezando por quienes "tienen interés en salvaguardar y consolidar espacios de impunidad". Luego señala con el dedo al marco político actual donde "parece prevalecer una voluntad destructiva" hacia la autonomía del poder judicial. El concepto es muy claro: para "todas las orientaciones políticas", así como para el gobierno "actualmente en el cargo", la lucha contra la mafia nunca ha constituido "un punto fundamental, esencial" en el que centrarse para reconstruir una democracia herida. Una verdadera traición.

Por tanto, el centro de atención está puesto en la "degeneración del sistema de corrientes internas" que representa "uno de los aspectos principales y decisivos de la crisis de la magistratura" con el gravísimo resultado de un CSM que "se ha hundido en el descrédito". Ese mismo CSM que en los años '80 y '90 ya se manchó "con severos golpes contra los magistrados más expuestos" como Falcone y Borsellino; y que, hasta hace poco, mantuvo una idéntica línea operativa hacia otros magistrados que actúan en primera línea, Di Matteo en primer lugar, tanto durante las fases más delicadas del proceso de la Tratativa, como cuando se conocieron las intercepciones relativas al proyecto de atentado en su contra. Por no hablar de la entrada a pierna extendida en el proceso de la Tratativa del presidente de la República, Giorgio Napolitano.

Los muchos enemigos de la justicia

Más allá de la reciente sentencia de apelación en el juicio Estado-Mafia, el exfiscal de ese proceso reitera enérgicamente que "ninguna sentencia, ninguna razón absolutoria para los imputados podrá anular los hechos objetivos surgidos en el debate de primera instancia. Y hay hechos que hacen temblar el pulso y que quedarán grabados en la historia, no solo judicial, de nuestro país". Hechos objetivos que "narran inexorablemente cómo Cosa Nostra concibió y llevó a cabo las masacres del bienio '92/'93 con miras a un diálogo a distancia, pero constante con el Estado". La dramática confirmación de que "parte del Estado siempre consideró 'normal' tratar con los líderes de la organización mafiosa para salvaguardar ciertos equilibrios de poder mafiosos y no mafiosos. Y a veces incluso con proyecciones internacionales".

La peor reforma

El dato es objetivo: a golpe de "reformas" se ha lesionado cada vez más a la justicia, en detrimento de la verdad y con total desprecio de todas las víctimas y sus familiares. Luego se abordan, uno tras otro, los puntos claves de la justicia: el hacha de la reforma Cartabia, la abrogación definitiva de la cadena perpetua estricta, la fuerte limitación de la obligatoriedad de la ley penal, el fin de los maxi procesos, la conciencia "cero" de Europa sobre el tema de la mafia, hasta llegar a una forma camuflada de "legalización de la mafia".

¿El peor riesgo de esta reforma? Di Matteo no tiene dudas: "La discrepancia entre el objetivo declarado y el resultado alcanzado", nos encontramos ante una verdadera "prescripción procesal absolutamente ajena a nuestra cultura jurídica" que se completa con "serias dudas de legitimidad constitucional y de conflicto con la jurisprudencia europea".

En reiteradas oportunidades Di Matteo calificó a la reforma Cartabia como una de las peores reformas de los últimos 30 años, basándose en datos concretos: si hace años hubiera estado vigente, procesos importantes como el del crack de Parmalat, la masacre de Viareggio o la violencia en las escuelas Díaz de Génova en el 2001, habrían terminado en la nada. Una crítica similar se les hace a las indicaciones que el Parlamento podrá dar a los fiscales jefes sobre las "prioridades" de los delitos que deben enjuiciarse. Una posibilidad escalofriante, por decir poco.

Pero la suerte está echada: "De esta manera -subraya Di Matteo- se logró uno de los objetivos por los que los jefes mafiosos concibieron y llevaron adelante la campaña de masacres del 92/93". "Hoy, incluso quienes han llevado a cabo esa estrategia, pueden esperar poder volver pronto a la libertad" evitando cualquier forma de colaboración con la justicia.

Luego se dedica un amplio espacio al próximo referéndum de justicia impulsado por la Liga y el Partido Radical que, en concreto, versará sobre la reforma del CSM, la responsabilidad directa de los magistrados, la justa evaluación de los magistrados, la separación de carreras, los límites a los abusos de la prisión preventiva y la abolición de la ley Severino. En el libro Di Matteo explica punto por punto su posición frente a cinco de las seis preguntas. Una, sobre todo: la reforma de la responsabilidad civil de los magistrados que conlleva la posibilidad de que los ciudadanos puedan actuar directamente contra los mismos. Para Di Matteo existen algunos riesgos reales vinculados a una incompatibilidad relacionada con el magistrado cuestionado, con una consecuencia inevitable: los magistrados que deberán juzgar una disputa, ya sea civil o penal, podrían ser empujados a favorecer a la parte más fuerte, que tiene todos los medios para tomar represalias contra ellos. Un escenario espantoso.

Con respecto a la sexta pregunta del Referéndum, la de las firmas necesarias para presentar las candidaturas al CSM, Di Matteo la considera completamente inútil ya que no tiene ninguna fuerza para enfrentar la excesiva potencia de las corrientes internas.

"Sólo las personas acostumbradas a vivir sin justicia -remarca luego el ex fiscal- tendrán de ella una visión interesada y de parte". Síntesis tan extrema como indiscutible.

"Los gobiernos van y vienen -concluye Lodato- pero las mafias permanecen. ¿No cree que esta sea una buena clave de lectura para comprender cuántas personas se están haciendo agua la boca con la esperanza de aniquilar para siempre al poder judicial libre?". "Ojalá se equivocara -responde lacónico Nino Di Matteo- pero no es así. Estamos en presencia de un verdadero instinto voraz de quienes han comprendido que este es el momento oportuno. Y la magistratura no sabe o no quiere reaccionar como debería. Se arriesga y se limita a sufrir para evitar peores consecuencias. Sin darse cuenta de que, al hacerlo, muere cada día más". Sin embargo, no hay lugar para el derrotismo y es el impulso para avanzar el que prevalece. "La magistratura deberá reaccionar superando incluso este momento. Es la fuerza de las cosas. No hay país civilizado en el mundo que pueda prescindir de la justicia, de la legalidad y de magistrados que las hagan respetar", concluye Di Matteo.

"Nosotros seremos ofrecidos sobre la cruz -escribió Pier Paolo Pasolini hace muchos años- en la picota, entre pupilas claras de feroz alegría, descubriendo la ironía de las gotas de sangre del pecho a las rodillas, suaves, ridículas, temblando de intelecto y pasión en el juego del corazón quemado por su fuego, para dar testimonio del escándalo". Y es precisamente la valentía de los autores, de querer "dar testimonio del escándalo" y proponer una alternativa a la catástrofe, lo que hace de este libro un valioso manual para el renacimiento de la magistratura y para una garantía de justicia. Un testimonio sincero. Que -salvo para los homínidos y los sin rumbo que han denigrado ferozmente este libro- será materia de estudio para los historiadores.

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*Foto de portada: Pietro Motisi / Mondadori Portfolio

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