Por AMDuemila-25 de febrero de 2021

Tras el aplazamiento de la semana pasada, debido al prolongado testimonio del arrepentido Giuseppe Comito, se celebró en la sala bunker de Lamezia Terme la audiencia del colaborador de justicia siciliano Gaspare Spatuzza en el juicio Rinascita-Scott. El exjefe de Brancaccio, cuyas declaraciones fueron consideradas fiables por varios fiscales, tal como había hecho en el juicio 'Ndrangheta Stragista, ha vuelto a hablar de la relación entre Cosa Nostra y la 'Ndrangheta, no sólo en los negocios sino también en el proyecto de ataque al Estado a principios de la década de 1990.

Uno de los interlocutores de esa relación entre el crimen organizado habría sido el principal imputado del juicio, el Supremo, Luigi Mancuso. Aunque otros colaboradores de justicia han dicho que tal cosa hubiera sido contraria a esa estrategia de masacres.

Pero eso habría sido sólo una fachada. Esa "falsa política" descripta tan eficazmente por Giuseppe Lombardo en la acusación del juicio 'Ndrangheta Stragista.

Ahora resulta que Mancuso habría acogido los encuentros entre las grandes familias calabresas y los emisarios de Totò Riina.

Respondiendo a las preguntas de la fiscal Anna Maria Frustaci, relató el dolor que vivió desde la detención hasta su arrepentimiento: "El mío fue un camino moral y espiritual. Ya en el 2001, sin colaborar ni disociarme formalmente, me distancié de todos modos de la familia. Comencé a enfrentar la cárcel en soledad. Después empecé a colaborar con la ley, pero nunca me habían investigado por Capaci y vía D'Amelio. Y me auto acusé porque era lo correcto, porque hasta entonces se habían equivocado condenando a cadena perpetua a los inocentes. Luego vinieron los juicios y denuncié sentencias definitivas por estas masacres. Al final, prevaleció la verdad y la justicia. También quedaron hechos en las sombras en los atentados de Milán y Florencia y también hice declaraciones al respecto, a pesar de que ya había sido condenado por estas masacres".

Al referirse a las relaciones entre la mafia siciliana y la calabresa, volvió a hablar de la relación entre los hermanos de Brancaccio, Giuseppe y Filippo Graviano, con los hermanos Notargiacomo. "En la década de 1980 -dijo- la familia Graviano acogió a los hermanos Notargiacomo en la aldea Euromare que era propiedad de la familia Graviano y Tullio Cannella, ahora colaborador de justicia. Los Notargiacomo eran amigos de Antonino Marchese, cuñado de Leoluca Bagarella. Recuerdo que uno de estos hermanos había sido herido, porque estaban involucrados en una disputa en Calabria".

Las reuniones con los calabreses también tuvieron lugar durante los períodos de detención. "Mommo Molé estuvo con nosotros en Tolmezzo, una persona muy estimada por Mariano Agate y los hermanos Graviano -continuó- en ese momento los sicilianos estábamos involucrados en el juicio Golden Market. Me dijeron que recusara al presidente de la Corte d’Assise de Palermo en la última audiencia. Fui separado de los otros. Muchos resultaron condenados, pero a mí después me absolvieron por los asesinatos. Cuando llegamos a la Corte Suprema, llegamos con dos juicios, yo absuelto y los otros condenados. Al día siguiente de nuestra llegada a Tolmezzo, Giuseppe Graviano nos dijo que le había regalado dos barriles de 500 millones de liras viejas a Mariano Agate para que arreglara un juicio gracias a sus 'amigos calabreses' y la referencia era al clan Piromalli-Molé, con el que había un profundo respeto".

Sobre las otras relaciones entre sicilianos y calabreses, expresó: "Tuve un tráfico de hachís y armas con los Nirta, en nombre de la familia mafiosa de Brancaccio. Luego conocí a Pasquale Tegano, Nicola Arena y Franco Coco Trova en la prisión de Ascoli Piceno. Agate también tuvo excelentes relaciones con Tegano y Coco Trova".

La culpa del 41 bis

Un punto clave de la deposición fue sin duda el diálogo con Filippo Graviano sobre la participación de los calabreses en los ataques: "En Tolmezzo le informé a Filippo Graviano de que los napolitanos y los calabreses se quejaban de que el 41 bis era culpa de los palermitanos. Graviano me respondió 'los que se quejan deberían hablar primero con sus padres'". Obviamente, durante la deposición se abordó también el tema del conocido encuentro en Roma, en enero de 1994, con Giuseppe Graviano: "En enero de 1994, cuando estábamos en Roma para el atentado al Olímpico, mientras esperábamos la orden de Giuseppe Graviano, en el bar Doney me dijo que los calabreses se habían movido, aludiendo al ataque realizado en Calabria contra los carabineros, y que por tanto podía llevarse a cabo la masacre del estadio que luego falló. La exigencia de ir con urgencia a Roma nos hizo dejar de lado la idea de matar a Contorno, que sabíamos dónde estaba. También tuvimos que hacer un ataque en Nápoles. Por lo que me dijo Graviano, entendí que había sinergia entre sicilianos y calabreses en las masacres. Por eso me dijo que los napolitanos y los calabreses tenían que hablar con sus padres antes de quejarse, porque ellos también estaban involucrados en las masacres". Spatuzza luego habló de "sinergia para las masacres entre Cosa Nostra y la 'Ndrangheta" refiriéndose a los tres atentados perpetrados en Calabria entre diciembre y enero de 1993/1994, contra tres patrullas de carabineros, uno de las cuales les costó la vida a dos soldados, añadiendo que "incluso en Nápoles hubo un proyecto de masacre porque se habían enviado explosivos".

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*Foto de portada: www.antimafiaduemila.com

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