¿Los abogados del jefe de Los Copitos, cortan el hilo de la “Conexión francesa”?

Por Alejandro Diaz-22 de setiembre de 2022

En las últimas horas se conocieron los nombres de los representantes legales de Gabriel Nicolás Carrizo, el jefe de Los Copitos, el grupo bajo investigación de la justicia por el fallido atentado contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Los abogados son, Gastón Matías Marano, Brenda Salva y Fernando Sicila, todos con vínculos con el macrismo. En el caso de Marano, se desempeñaba como asesor del senador Ignacio Torres en temas de inteligencia; y en el caso de Salva, prestaba asesoría en temas de discapacidad a la diputada Karina Ethel Bachey. Ambos tuvieron que ser desplazados de sus cargos, por “convivencia democrática”, según pidieron desde el Frente de Todos (la fuerza política de gobierno), en su perfil oficial (*). En el caso de Sicilia, es el abogado que representa a dos de los exespías de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), acusados en la causa “Super Mario Bros”, por realizar tareas de espionaje ilegal contra referente políticos. Recordemos que los 15 agentes que están acusados en esa causa, llegaron a la AFI desde la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, cuando Macri era presidente.

Mediáticos

Tanto Carrizo, como la novia del pistolero, Brenda Uliarte, intentaron desde el primer momento desligarse del fallido atentado -ejecutado por Fernando André Sabag Montiel, detenido in fraganti-; incluso, al día siguiente, llegaron a dar una entrevista con un medio capitalino argentino, repitiendo una y otra vez que ellos solo eran “laburantes”, no “terroristas”, y que estaban siendo “amenazados”.

El viernes 2 de setiembre, menos de 24 horas después el fallido atentado, Brenda Uliarte, se presenta ante las cámaras, haciéndose llamar ‘Ámbar’, para desligarse de los hechos que involucraban a su novio. Acompañada por Nicolás Carrizo, Sergio Eduardo Orozco y Miguel Ángel Castro Riglos. Durante la intervención, que salió en vivo, el grupo -que según ellos forman parte de un micro emprendimiento de algodones de azúcar, y que la prensa titularía como la banda de Los Copitos-, toman distancia de los hechos vinculados al atentado, se reducen a ser simples “laburantes”, y niegan cualquier tipo de actividad política, algo que ya a esas horas es evidentemente falso, puesto que el propio Carrizo, instantes después del fallido atentado, público en sus redes sociales, el mensaje: “Seguro el próximo sos vos Alberto! Tene cuidado!”.

Extrañamente Los Copitos, se exhiben públicamente, con todo lo que eso sugiere en estos tiempos, y pese a esto, las detenciones se hacen esperar, horas, días e incluso semanas. Uliarte sería detenida recién el 4 por la noche. En el caso de Carrizo, recién el 14. Mucha agua corrió por debajo del puente entre una cosa y la otra.

¿Convivencia, conveniencia o connivencia?

Para el tribunal liderado por la jueza María Eugenia Capuchetti, es prioritario establecer las conexiones entre el pistolero y las personas que colaboraron, en un primer círculo, en las tareas de vigilancia y logística, y en un círculo más amplio, aún por conocerse, vinculado a los instigadores y sus motivaciones. Este círculo más amplio incluye a esta altura del partido la necesaria participación de agentes del Estado, o infiltrados en el Estado. Y aunque parezca esto una afirmación prematura, es una conclusión que se decanta por sí misma, desde el momento en que el teléfono celular perteneciente al pistolero, Sabag Montiel, fue “reseteado de fábrica”. Este reseteo, ocurrió en algún momento dentro del tiempo en que el móvil en cuestión, era transferido desde la órbita de la Policía Federal Argentina (PFA) -la primera fuerza en peritar el objeto-, a la órbita de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). El traslado, según trascendió en distintos medios, estuvo a cargo de miembros del equipo del juzgado de Capuchetti.

Según relatan los periodistas de Página/12, el móvil fue guardado, en primera instancia, por los peritos de la PFA, en “un sobre, sin cerrar, en la caja fuerte del juzgado”. Ese mismo sobre, sin contemplar los protocolos necesarios, fue trasladado por un auxiliar del tribunal de Capuchetti, (identificado por Clarín como Federico Clerc) y el cabo Santillán quien esta designado a la custodia de la jueza. En teoría, el auxiliar se bajó en el camino, por lo que el teléfono celular del sospechoso por el fallido atentado de la vicepresidenta de la Nación, llegó a la PSA, sin cumplir con los protocolos de seguridad necesarios, en las manos de un policía de la Federal. Obviamente, que en la PSA realizaron un acta señalando que “no se hacía responsable de un aparato que venía prendido, en modo avión, en un sobre abierto”. El teléfono llegó a su segunda pericia “reseteado de fábrica”.

Es en hechos como este, donde la “convivencia” democrática, se transforma en “conveniencia” democrática, e incluso a veces en “connivencia” democrática. Ya a este punto, donde una evidencia primaria fue alterada, inevitablemente por manos estatales, o bajo el permiso de manos estatales, no podemos limitarnos a pensar en Los Copitos, como una banda de loquitos, como los catalogo irresponsablemente el expresidente Mauricio Macri, uno que está acostumbrado a la “convivencia” democrática.

Clerc, Federico Clerc

Tantas veces las películas nos han mostrado la persistencia y, cuando no, la obsesión de un funcionario, un cadete, un detective rebelde o un auxiliar de fiscalía, que corre por las calles de la ciudad, por los andenes del subte como un loco, persiguiendo a aquella pista, a aquel sospechoso, a aquel soplón que tiene en su poder la llave para para entrar a un submundo de conspiradores. Pienso en Jimmy ‘Popeye’ Doyle, aquel entrañable personaje interpretado por Gene Hackman, en ‘The French Connection’.

Durante la jornada del domingo 4 de septiembre, el tribunal liderado por la jueza Capuchetti, firma el pedido de captura de Brenda Uliarte, la chica de cabellera colorada que aparece junto a Fernando Sabag Montiel, una y otra vez durante todo el recorrido que el pistolero hace, hasta llegar a la esquina de Juncal y Uruguay, en el barrio de la Recoleta, donde tuvo lugar el fallido atentado. La misma chica que, mientras los militantes forcejean con el atacante, sale de la escena caminando fríamente, al igual que como se mostraría ante las cámaras la noche siguiente, el 2 de setiembre.

Brenda Uliarte se convierte en pocas horas en el rostro más visto del país, no necesariamente en el más buscado. Capuchetti ordena que Uliarte sea “escuchada de forma directa”, esto quiere decir que su teléfono celular es intervenido, y geolocalizado en tiempo real. Por regla general el Poder Judicial, delega estas tareas a la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos (Dajudeco). Al ser algo de carácter urgente, donde es necesario coordinar con las fuerzas en la calle, la tarea se delega a una fuerza federal, PFA, Gendarmería Nacional, Prefectura o la PSA, según corresponda. En este caso, la delegación se hizo a la PFA, la misma que ya a esta altura estaba sumariada por el “reseteo de fábrica”.

Según las fuentes de Página/12, los agentes de la PFA, tardaron más de tres horas en hacer efectivo el requerimiento. En ese tiempo, Uliarte se desplaza desde la zona de Barracas, donde había sido localizada, en un espacio que tenían Los Copitos, hacia la estación de Retiro. Temiendo que estuviera por fugarse, y notando la inacción de la PFA, el auxiliar del tribunal, Federico Clarc, un joven de 23 años (como lo definió Página/12), en compañía de los custodios del juzgado, “corren” hacia la estación de ómnibus, para realizar la captura. Cientos de personas vienen y van, mientras frenéticamente, Clarc y los custodios recorren los andenes buscando a Uliarte, pero no logran dar con ella. En ese frenesí, Clarc, entiende que, en la geolocalización, la estación de buses se superpone con la estación de trenes, y corren hasta ese lugar, contemplando que la familia de Uliarte vive en San Miguel, provincia de Buenos Aires. Cuando Clarc llega al andén del tren San Martin, este acababa de partir. Inmediatamente alerta a la jueza, que dispone que el tren sea detenido en la próxima estación, la de Palermo. Y es ahí, donde los efectivos del Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista, dependiente de la PFA, realizan el arresto. Uliarte ya esposada, es exhibida con su inconfundible cabellera rojiza, frente a los medios de comunicación.

¿Conexión interrumpida?

Luego de la detención de Uliarte, Los Copitos sintieron que se les venía el mundo encima, y el martes 6 de setiembre se presentaron a declarar ante el tribunal dirigido por Capuchetti, y voluntariamente entregaron sus teléfonos celulares para ser peritados. Gracias a este voluntarioso gesto, los indagados se fueron como vinieron. Pasarían otros seis días para que Nicolás Carrizo, el jefe de Los Copitos, fuera detenido, cuando se presentó a retirar su teléfono. El mismo teléfono que él había entregado voluntariamente. El mismo teléfono que contenía los mensajes incriminatorios que originaron su detención. ¿Será que Carrizo se entregó voluntariamente? Quizás, anecdótico sea el hecho de que de los cuatro detenidos que hay hasta el momento, sea el único que es defendido por abogados con vinculaciones políticas.

Por su parte, José Manuel Ubeira, el abogado que representa a Cristina Fernández, dijo: “No me interesa tanto las vinculaciones (con grupos de derecha), que tarde o temprano van a terminar saliendo, sino que lo que más me preocupa es quién los financia. Pareciera que de alguna manera alguien dentro de determinado tipo de ámbito les dio alas a estas personas”, según publicó el diario Ámbito. Además, agregó, “Este tipo de organizaciones hay que cortarlas de raíz, porque no sólo está en juego la vida de la persona que yo represento y su familia, sino el modo de vida más o menos democrático que estamos llevando desde 1983”.

Y en este sentido hay que dejar una cosa en claro, si estamos frente a una organización que falló el atentado contra la vicepresidenta, y no frente a un loquito suelto, entonces, no podemos descartar que esta condena a muerte aún este en curso.

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(*) https://twitter.com/Diputados_Todos/status/1572384618044596227

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*Foto de portada: Casa Rosada Argentina

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