Domingo 23 Junio 2024

Los periódicos al servicio del poder son hipócritas, falsos y fariseos

En los últimos días un pedazo de Italia salió a la calle para celebrar el 25 de abril y la Liberación.

Los grandes medios, alineados y protegidos, aprovechando las palabras del jefe de Estado, Sergio Mattarella, cuando habló de los valores de la Resistencia y de la falta de humanidad del fascismo al recordar el crimen de Giacomo Matteotti, se pusieron sus "ropas de fiesta", y mostraron toda su hipocresía y su mezquindad.

¿Por qué decimos estas palabras? Porque es fácil hacer alarde de antifascismo en una fecha simbólica. Una palabra, antifascismo, que luego se olvida los otros 364 días del año a la hora de tener que denunciar lo que pasa en nuestro país y en el mundo.

El motivo es simple: es una cuestión de poder.

Con la excepción de Il Fatto Quotidiano y algunos otros, son pocos los periódicos verdaderamente libres.

Se sabe que la información italiana está en manos de unos pocos grupos editoriales que, en realidad, son portadores de intereses económicos y políticos definidos.

Desde RCS Mediagroup S.p.A de Urbano Cairo, hasta Gedi News Network S.p.A. de Exor (el holding de los Agnelli), pasando por Fininvest, de la familia Berlusconi, y el grupo Caltagirone o Angelucci que controla casi todos los periódicos de derecha. Verdaderos holdings financieros que obviamente sirven a sus propios intereses e inevitablemente dan poco espacio o censuran las voces que perturban al sistema.

Holdings que realizan inversiones, quizás incluso en aquellos componentes necesarios para la construcción de armas.

Y el control de la información se vuelve crucial para alimentar el mercado de guerra. La línea a seguir se dicta a los directores responsables, bien pagados, así como a sus editorialistas (ver Mieli, Luttwak, Friedman, por nombrar algunos).

Algunos periódicos hablan de democracia y se dicen antifascistas, pero se cuidan de criticar a este gobierno fascista, inconstitucional, belicista y "amigo" de los mafiosos.

Pocas personas recuerdan que en el Gobierno hay un partido fundado por un mafioso (Marcello Dell'Utri) y Silvio Berlusconi (que le pagaba a la mafia), vergonzosamente santificado tras su muerte.

Pocas personas recuerdan que detrás de las masacres que han ensangrentado a nuestra República había instigadores externos que ocupaban los más altos escaños del Poder.

Quienes recuerdan hoy la Liberación y la lucha partidista deberían ponerse del lado de aquellos pueblos que son sistemáticamente oprimidos por un gobierno nazi como el de Benjamín Netanyahu, que causó más de 34.000 muertes en la Franja de Gaza.

En estos periódicos se pasa por alto, se minimiza, y se acepta, el genocidio perpetrado por Israel en Palestina, mientras al mismo tiempo se despliega el conflicto en Ucrania, justificando el envío de armas y olvidando que Italia, por Constitución, "repudia la guerra" en cualquiera de sus formas.

"Generación de víboras, ¿cómo podríais decir cosas buenas siendo malos?" dijo un tal Jesús de Nazaret hace dos mil años (Mateo 12:34).

El pueblo es engañado y estafado por estos servidores del poder.

Por suerte también hay quien cuenta los hechos. Entre los grandes líderes mundiales, uno de los pocos que dice la verdad es sin duda el Papa Francisco, que no deja de señalar con el dedo a la industria armamentística, principal causa de los conflictos mundiales.

Hoy quienes están en el poder temen el despertar del pueblo.

Especialmente el de las nuevas generaciones. No hay otra explicación para la represión y la criminalización de las numerosas manifestaciones de jóvenes contra la guerra y el fascismo sionista en defensa de Palestina. Lo hacen con valentía en las plazas, en las escuelas, en las universidades.

De ellos parte la verdadera desobediencia civil revolucionaria.

Me vienen a la mente las palabras del misionero comboniano, padre Alex Zanotelli, cuando hace unos meses denunciaba la obscena alineación de la prensa italiana en las guerras en Ucrania y Oriente Medio: "Lo único que queda por hacer hoy, sobre todo como italianos, es pedir perdón por nuestro silencio. Este desastre palestino ha estado ocurriendo durante 70 años, no podemos aceptar este tipo de cosas. Un silencio tan increíble. Recordemos cómo está implicado el Estado italiano. Recordemos que existe un tratado militar secreto entre Italia e Israel que aún no ha sido revelado y no es posible saber qué dice. Recordamos todas las armas que hemos vendido y que estamos vendiendo a Israel".

Pero los "fariseos" mentirosos del nuevo milenio no hablan de todo esto. Abajo las mentiras y las hipocresías de La Repubblica, La Stampa, Il Corriere della Sera. Abajo los periódicos del poder. Tenemos la esperanza que cierren pronto. No por censura, sino por falta de ventas.

*Foto de Portada: Diseño gráfico de Paolo Bassani