Domingo 23 Junio 2024

El planeta entero invierte cada vez más en la industria bélica. Este es el sombrío panorama descrito por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), según el cual entre 2022 y 2023 los fondos de defensa crecieron globalmente un 6,8% y los Estados gastaron en total 2,44 billones de dólares en armas.

"El aumento sin precedentes del gasto militar es una respuesta directa al deterioro global de la paz y la seguridad", afirmó el investigador del SIPRI, Nan Tian, describiendo un escenario que deja pocas posibilidades de que se revierta la tendencia en los próximos años.

"Especialmente en Europa, donde los países siguen aumentando el gasto para alcanzar el objetivo del 2%", continuó el analista.

Quienes impulsan la monstruosa cantidad de inversiones en defensa son Estados Unidos y China, con un gasto conjunto que representa el 49% del total mundial: Washington ha destinado 916 mil millones de dólares (2,3% del PIB), mientras que China se queda en 109 mil millones de dólares (6% del PIB). PIB).

Los otros países que encabezan la lista son Rusia, India y Arabia Saudita. Moscú, con una estimación de 109.000 millones de dólares para 2023, aumentó los fondos militares un 24% respecto al año anterior y un 57% respecto a 2014.

"En 2023, el gasto militar ruso equivalió al 5,9% del PIB y al 16% del gasto público total, los niveles más altos registrados por Rusia desde la disolución de la Unión Soviética", dice el documento.

En cuanto a Ucrania, SIPRI describe un aumento del presupuesto de defensa del 51%, hasta alcanzar los 64.800 millones de dólares en 2023, equivalente al 58% del gasto público nacional.

Sumando esta cifra a los 35.000 millones de dólares de ayuda militar, de los cuales 25,4 fueron de Estados Unidos, Kiev alcanza el 91% del gasto militar ruso.

En lo que respecta al continente europeo en general, según el investigador Lorenzo Scarazzato, "los dos últimos años de guerra en Ucrania han cambiado radicalmente las perspectivas de seguridad. Este cambio en la percepción de la amenaza se refleja en una proporción cada vez mayor del PIB destinada al gasto militar y el objetivo del 2% de la OTAN se considera cada vez más una línea de base en lugar de un umbral a alcanzar". Ya 11 países de la Alianza alcanzaron o superaron este hito el año pasado y se estima que los miembros europeos de la OTAN representaron juntos el 28% del gasto total de la Alianza Atlántica en el 2023, el nivel más alto registrado en la década 2014-2023.

Hay países que van en contra de la tendencia: el gasto disminuyó en Grecia (-17%), Italia (-5,9%) y Rumanía (-4,7%), mientras que el mayor incremento de los fondos para la defensa fue Polonia, con un 75% más que en 2022.

Obviamente, las principales compañías bélicas se benefician de la creciente economía de guerra. Al frente del mercado están las empresas estadounidenses Lockheed Martin, Raytheon, Northrop Grumman, Boeing, General Dynamics y L3Harris Technologies, que por sí solas generan unos ingresos de más de 200 mil millones de dólares.

Solo Lockheed Martin registró en 2023 ingresos de 66.300 millones de dólares, un 9% más que el año anterior, mientras que el beneficio neto fue de 10.300 millones de dólares, un 12% más.

Todas las empresas militares dependen de las guerras en curso, del riesgo de que estallan o incluso del miedo subyacente a un conflicto para tener éxito en los negocios globales. Un debate que actualmente se aplica principalmente a Ucrania: como se sabe ahora por una reciente investigación de Asuntos Exteriores, una posibilidad de congelar el conflicto entre Moscú y Kiev ya habría sido posible hace dos años con el Tratado de Estambul, que habría garantizado la retirada rusa a cambio de la neutralidad ucraniana. Se podrían haber salvado cientos de miles de vidas pero, como informaron el ex primer ministro israelí Naftali Bennet, el jefe del partido de Zelensky, Davyd Arakhamiia y el ex asesor presidencial ucraniano Oleksiy Arestovych, la oposición occidental a su firma arrastró al país hacia un abismo, al que evidentemente, también contribuirán los 61 mil millones de dólares de ayuda militar asignada por Washington.

Detrás del aumento del gasto militar nunca puede haber objetivos vinculados a la paz o al desarrollo humano.

Lo recuerda también Oxfam, según el cual, sólo en 2022, el presupuesto global de defensa fue suficiente para cubrir más de 42 veces la ayuda solicitada por las Naciones Unidas para hacer frente a las crisis humanitarias más graves del mundo (equivalente a 51.700 millones de dólares) y 11 veces la ayuda pública mundial al desarrollo (equivalente a 206 mil millones de dólares).

El Comité de Oxford para el Alivio del Hambre también estima que de 2018 a 2022, el gasto mundial solo en importaciones de armas promedió 112 mil millones de dólares al año, mientras que cada día 9 mil personas mueren de hambre debido principalmente a los efectos producidos por los conflictos en curso.

Para decirlo en palabras del fallecido Gino Strada, "toda guerra tiene una constante: el 90% de las víctimas son civiles, personas que nunca han empuñado un rifle. Que ni siquiera saben por qué les cae una bomba en la cabeza. Las guerras las declaran los ricos y poderosos, quienes luego envían a la muerte a los hijos de los pobres”

*Foto de Portada: Antimafia Duemila