Una sarcástica e inédita dramaturgia, de muy alto nivel en actuación, militancia y denuncia
Por Jean Georges Almendras, desde Paraguay, enviado especial-15 de octubre de 2021

Siete años después de haberlo visto a Pablo, caído inerte, sobre el volante de su camioneta, bañado en sangre, tras haberle robado su vida dos sicarios, siguiendo órdenes mafiosas, las aguas turbulentas de la vida nacional de aquellos días, siguen de igual turbulentas, con el aderezo de estar infestadas de corrupción en la función institucional, en el ámbito de la política, en el ámbito parlamentario, judicial, y fiscal, del Paraguay. Mafia pura instalada en filas gubernamentales, indiferencia a la hora de aplicarse la justicia, impunidad y deterioro en la tarea de gobernar, son los ingredientes de una administración definitivamente pútrida, que tiene nombre y apellido: Mario Abdo Benitez, tal, como ocurriera con la administración de su antecesor, Horacio Cartes Jara.

Desafiando las inclemencias del tiempo, siete años después de la masacre de Villa Ygatimí, en el departamento de Canindeyú, donde también fue asesinada Antonia Almada, me hallo en la Plaza de las Armas, de Asunción, circundada por las instalaciones del Congreso Nacional y el histórico edificio del Cabildo, de la capital paraguaya, para presenciar desde una butaca preferencial, la intervención artística a cargo de miembros del Movimiento Internacional Our Voice, en ocasión de realizarse un evento en homenaje a Pablo Medina y Antonia Almada, denominado “Paraguay y sus Maravillas”, oportunidad, en la que además, cuatro periodistas darían un mensaje presencial y tres personas más: Giorgio Bongiovanni, director de Antimafia Duemila, Sonia Bongiovanni, directora y fundadora de Our Voice, y Matías Guffanti, por vía telefónica desde el extranjero, haciendo parte de una expresa movilización en reclamo de Justicia por Pablo, organizada por Antimafia Dos Mil y Our Voice.

Actores y actrices se ubicaron en un espacio escénico, bajo una carpa. Seis artistas, amateur, bajo la dirección de Juan Manuel Ferreira, un novel artista, con ya bastantes horas de escenario a cuestas, expresaron no solo su arte, sino que además incursionaron en el sendero de la denuncia. Pero no la denuncia light, sino en la denuncia fuerte, sobre temas fuertes. Temas, que, en ciertos ámbitos, es preferible no abordarlos. O, mejor dicho, es mejor ignorarlos.

La narcopolítica y las corrupciones que están a la orden del día en Paraguay, salieron a la luz pública en un trabajo prolijo, que al espectador le permitió toparse con personajes que cotidianamente se observan en nuestra sociedad: Juan Pueblo, un presidente, un sacerdote, un bufón, una jueza y una fiscala. ¿Es posible que a una persona se la juzgue y se la condene con severas penas, por cometer un delito menor, mientras que un presidente sea intocable después de cometer delitos más grandes? Corriendo el espectáculo, el espectador va descubriendo a los personajes, entrelazándose, en una espiral escénica, caracterizada por las escenas de humor, sobradas en un sarcasmo, prolijamente planteado, dando vida a una puesta, dinámica y sin altibajos.

Excelso arte teatral de Our Voice en Paraguay

La denuncia, inherente a este inédito elenco, por lejos, fue de una intensidad tal, y de una coherencia tal, que en su conjunto, hizo que la intervención artística se complementara sin contratiempos y sin obstáculos -casi diría, con habilidad excepcional, en forma y en idea- con el contexto del evento, tomando en cuenta, que la premisa del encuentro, estuvo dirigido a exaltar la memoria de Pablo Memoria, el reclamo de justicia y la imperiosa necesidad de visibilizar, sin tapujos, el vínculo entre su muerte y el narcoestado.

El espectador disfruta cada tramo de la intervención teatral, dirigida con acierto, por el joven artista Juan Manuel Ferreira, quien por primera vez transita por los caminos en los cuales debe construir personajes, hacerlos florecer, hacerlos interactuar armónicamente, para que el mensaje (la denuncia) se entienda sin lugar a confusiones. Y no hay confusiones, verdaderamente, porque el guion fue elaborado entre varios, llevado de la mano del ideario natural del Movimiento Our Voice, y apoyados, desde Italia, por su fundadora, la actriz y directora de teatro Sonia Bongiovanni, y desde el Uruguay, por el director de teatro y actor de Our Voice, Diego Grachot.

Y si hablo del vestuario, fue muy acertado. Y si hablo del maquillaje, a cargo de Beatriz Paez: excelente. Y si hablo del trabajo actoral de cada uno de los jóvenes: Sebastián Cabrera (Juan Pueblo), Cira Villar (Jueza), Victoria Pereira (Fiscal), Nathalia Pereira (presidente), Leandro Pereira (Sacerdote), y José Rodríguez, profesor de violín, de la orquesta de Cateura (Bufón): fue, literalmente, excelso. Este elenco, es de desear, trascenderá fronteras, y hasta se constituya como el puntapié inicial, para que, en los próximos meses, su fortalecimiento sea más un logro, que uno de nuestros anhelos. Estamos seguros, que este elenco crecerá aún más, cualitativamente hablando. Y no me cabe la menor duda, que los frutos de ese fortalecimiento estarán destinados al reconocimiento y al aplauso recurrente.

Estos jóvenes brillaron, porque actuaron, con las convicciones de su lucha, a flor de piel. Estos jóvenes le hicieron el honor a la denuncia de Our Voice. Esa denuncia que recorre el mundo, despertando asombros y despertando conciencias.

No por casualidad, el cierre de esa puesta en escena, estuvo a cargo del director Juan Manuel Ferreira, que no defraudó juventud, ni principios, y ni valores propios, porque sus reflexiones se ajustaron a las verdades de los revolucionarios y a los pilares del Movimiento, en cuyas entrañas, es uno de sus miembros operativos más activos.

Excelso arte teatral de Our Voice en Paraguay

“¿Qué pasa con el pueblo paraguayo que no se manifiesta?”

Juan Manuel Ferreira, públicamente, y a modo de cierre de la intervención artística, fue más que sincero: “Hoy nos manifestamos por Pablo Medina y por Antonia Almada, que fueron asesinados por denunciar al narcoestado paraguayo. Pablo, fue un periodista que dio su vida por la verdad, que dio su vida por ir en contra de las grandes injusticias de la cultura mafiosa que nos gobierna. Nuestros gobiernos nos mienten, nos roban, nos quitan nuestras tierras para extender los monocultivos de soja, de tabaco, de la droga. Nuestro Estado es un Narco Estado, pues es cómplice y obsecuente con el narcotráfico, es también ser narcotraficante. Nuestros gobernantes son narcos, son asesinos, son ladrones, como dijo Sonia, como dijo Matías, y nosotros los votamos. ¿Qué pasa con el pueblo paraguayo que no se manifiesta, que no sale a protestar, que no sale a luchar por sus derechos, por su futuro, por sus hijos, por sus nietos? Es tiempo de que abandonemos nuestras divisiones políticas, que el pueblo se una como una única cosa, que rompamos las religiones, las creencias, y que griten, que griten por nuestro futuro, por el futuro de nuestros niños. Por esos niños que están en la calle descalzos, que los veo pasar mientras voy en auto en Paraguay, en Asunción, con 45 grados de calor y sin un par de zapatillas, o una niña de cinco años con un bebé en manos, pidiendo para comer. Y también por los niños que aparentemente tienen todo pero que no tienen futuro, si no cambiamos como pueblo. ¿Hasta cuándo vamos a seguir así? ¿Hasta cuándo nos vamos a dejar pisotear por los pocos? No nos damos cuenta que somos muchos. Pero ellos mismos nos dividen con partidos políticos, ideales filosóficos. Asesinan a nuestros líderes, a nuestros referentes, a los periodistas, a disidentes políticos, a los activistas, a los campesinos. Asesinan a niñas como Lilián y Carmen Villalba, un crimen de Estado que sigue aún impune. Nos quieren imponer el miedo, el miedo a perder nuestras vidas, por exigir nuestros derechos, por nuestra forma de pensar, por soñar con crear una cultura libre de mafia, libre de hambre, libre de miseria y libre de opresión. Libre de estos miserables. Podrán amenazarnos con quitarnos la vida, pero si nos callamos. No nos vamos a callar. Si somos indiferentes ya estamos muertos. Así que, queridos compañeros y compañeras, gritemos todas las rebeldías, gritemos por nuestros mártires. Viva Antonia Almada, viva Pablo Medina. Viva”.

“Despertemos jóvenes, que somos el presente”

“Estoy emocionada, porque después de seis años de lucha que viene haciendo el Movimiento, es la primera vez, que veo jóvenes paraguayos y paraguayas, que se unen a la denuncia, a través del arte. Esta experiencia es nueva para nosotros, desde el primer ensayo hasta hoy. Y seguiremos luchando, denunciando a cada narcotraficante, a cada mafioso que esta hoy metido en la política, robando nuestros derechos, robando nuestra educación, nuestro futuro. Pablo y Antonia son ejemplo de lucha y entrega a la justicia y libertad. Despertemos jóvenes que somos el presente y también el futuro de esta sociedad. Somos nosotres que tenemos que preparar una vida mejor para la siguiente generación, con un mejor sistema; sin corrupción, sin narcotraficantes, sin pedófilos, sin mafias. Pablo vive hoy y siempre. Exigimos justicia para todos los mártires, víctimas de este sistema criminal corrupto que nos oprime cada día más. Tenemos que dejar de ser un pueblo sumiso, no podemos hacer la vista gorda. Estas problemáticas nos afectan a todos y todas. El cambio climático es real, el machismo es real, la injusticia esta presente en todas partes. Ya no hay tiempo, salgamos a gritar, a denunciar unidos ¡Porque el pueblo unido jamás será vencido!”, fueron las expresiones de la joven artista de Our Voice, Victoria Pereira.

Dyrsen Medina: “Me duele realmente la indiferencia”

“Fuimos víctimas de un suceso que de verdad nos marcó a los familiares, nos marcó para siempre un dolor, nos marcó una impotencia. Seguimos luchando y seguimos exigiendo siempre justicia. Yo agradezco infinitamente de corazón, no tengo palabras de agradezco infinitamente de corazón, no tengo palabras para agradecer a toda la familia de Antimafia Duemila, al director, a la Antimafia Dos Mil, y a todos los jóvenes de Our Voice que representan el arte y, que, a través del arte también van haciendo las denuncias sociales y todo lo que va aconteciendo”, la que así habló, en el evento de la Plaza de las Armas de Asunción, fue la hija primogénita de Pablo Medina: Dyrsen, cuyas palabras fueron de gratitud hacia el periodismo libre, que no ha olvidado la causa de su padre, y de firme reclamo de justicia.

Excelso arte teatral de Our Voice en Paraguay

“Son siete años que venimos exigiendo justicia, exigiendo que todos los responsables del asesinato de mi querido padre, puedan ser juzgados y condenados ante la justicia paraguaya. Hasta el momento tenemos un responsable recluido en Tacumbú, que es ni más ni menos que el intendente, Vilmar ‘Neneco’ Acosta, que ya está en Tacumbú. Pero tenemos a dos asesinos más, que ya están detenidos en Brasil, y que necesitamos que la justicia paraguaya se encargue de la extradición a nuestro querido Paraguay y por sobre todas las cosas, sean condenados. Exigimos también a todos los cómplices de Horacio Cartes, que sabemos que él es uno de los responsables del asesinato de mi padre, y a todos los que estuvieron con él, a todos los que ordenaron la muerte de mi querido padre. Vamos a seguir pidiendo siempre justicia, vamos a luchar con nuestro esfuerzo, no tenemos miedo. Me duele realmente la indiferencia, me sigue doliendo la ausencia de un pueblo, y más me sigue doliendo que el medio en el cual mi padre estuvo trabajando, hasta hoy se ha ausentando, y nunca nos han apoyado. Nunca, un apoyo, nos han brindado, el plantel de ABC Color. Es una lástima, pero pesar de eso no perdemos la esperanza de que todos los responsables del asesinato de mi padre y de Antonia Almada sean condenados ante la justicia paraguaya”.

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*Foto de portada y restantes: Marcos Padilha

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