Por Margherita Furlan-09 de abril de 2021

El Fondo Monetario Internacional da luz verde a la asignación de nuevos Derechos Especiales de Giro (DEG) por 650 mil millones de dólares en los próximos meses. Así lo indica una nota publicada por la directora del FMI, Kristalina Georgieva, quien afirma que de esta forma quiere "abordar la necesidad global a largo plazo de activos de reserva, en beneficio de todos los países miembros".

Los Derechos Especiales de Giro son la unidad de cuenta del Fondo Monetario Internacional, cuyo valor se deriva de una canasta de monedas nacionales.

Hasta ahora, el dólar ha sido la moneda de reserva internacional (por lo menos) desde la Segunda Guerra Mundial en adelante. Pero ahora algo cambió. Como observa Federico Fubini en el Corriere della Sera, "las generaciones de las últimas décadas han tenido que vivir tres hechos extraordinarios y de alguna manera comparables entre sí" debido a las extremas consecuencias resultantes: el 11 de septiembre, la crisis financiera del 2008 y la pandemia declarada en el 2020. Pero ahora, sin embargo, se puede notar al menos una diferencia fundamental.

Por primera vez, el dólar responde a un gran impacto de la globalización debilitándose en los mercados de divisas internacionales. Y esto es nuevo, porque generalmente sucedía lo contrario. En las siete semanas posteriores al 11 de septiembre, el dólar ganó un 5% sobre el promedio ponderado de las otras monedas principales. Tras la quiebra de Lehman Brothers, con el sistema financiero mundial paralizado, la moneda estadounidense subió un 13% en poco más de un mes. En ambos casos, el dólar no solo fue el ancla del sistema monetario internacional y la primera moneda de reserva y cambio; era una moneda cuya promesa de estabilidad macroeconómica sustancial a lo largo del tiempo nunca fallaría. Por esta razón, el pánico en 2001 y 2008, a pesar de haberse propagado desde Estados Unidos, provocó una avalancha internacional hacia el dólar.

Esta vez, sin embargo, es diferente. Desde el estallido de la pandemia, el dólar se ha depreciado un 11,6% sobre la media ponderada de otras monedas y más del 13% frente al euro. Cómo no notar entonces que el exgobernador del Banco Central de Inglaterra, Mark Carney, en agosto de 2019, unos meses antes del inicio de la pandemia, acudió al simposio de banqueros centrales, en Jackson Hole, Wyoming, para proponer la creación de una "moneda hegemónica sintética" (Synthetic Hegemonic Currency, SHC), destinada a reducir el peso del dólar, que hoy "ya no tiene la capacidad", así lo dijo y así lo informó la agencia de noticias Reuters, "para favorecer al mercado global" y, de hecho, es la causa de su "parálisis".

¿Qué hay que hacer entonces? "Una nueva moneda mundial" -precisó Carney en esa ocasión- en la que el Renminbi de Beijing deberá jugar "un papel central".

De hecho, el yuan está presente hoy en la canasta de derechos especiales de giro del FMI.

Carney, en agosto del 2019, no era solo el gobernador del Banco de Inglaterra. Era también un peón muy cercano a los Rothschild, siendo uno de los patrocinadores de la "Coalición para un capitalismo inclusivo", de la que Lady Lynn Forester de Rothschild es presidenta y cofundadora, tan amiga de las monedas virtuales como de las grandes corporaciones mundiales.

Carney entonces no olvidó referirse a "Libra", la moneda virtual diseñada por Facebook. De hecho, no es casualidad que los partidarios de las criptomonedas, incluidos Elon Musk, Mark Zuckerberg y Jack Dorsey (fundadores de Tesla, Facebook y Twitter respectivamente), piensen que son más adecuadas para el nuevo mundo multipolar. Están mal reguladas y, por lo tanto, están menos sujetas al control de los Estados y la política. Así como las plataformas tecnológicas han demostrado su poder al eliminar a Trump de las redes sociales, los bitcoins podrían esquivar los nacionalismos monetarios.

En cualquier caso, en ese episodio de agosto, que es de suma importancia a la luz de lo que sucedió a continuación, Carney señaló que "en última instancia, una economía global multipolar requiere un nuevo IMFS (sistema monetario y financiero internacional) para realizar todo su potencial" y advirtió que "tasas de interés de equilibrio muy bajas siempre han coincidido en el pasado con guerras y crisis financieras".

La noticia de hoy es que la participación del dólar en las reservas mundiales de divisas ha caído al nivel más bajo desde 1995, según datos del Fondo Monetario Internacional sobre las reservas de divisas del banco central. Mientras, un avión de carga Boeing 747 de la aerolínea azerbaiyana Silk Way Airlines llegaba a Kiev procedente de Bakú. Anteriormente, este avión se había utilizado para transportar armas a Azerbaiyán durante la reciente guerra de Karabaj.

La batalla promete ser estratégica. Los Rothschild llevan las riendas.

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*Foto de portada: www.antimafiaduemila.com

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