Domingo 26 Mayo 2024

Dios mío, cuánto habría investigado Andrea Purgatori -periodísticamente hablando, por supuesto- si uno de sus colegas especializados en "misterios italianos" hubiera muerto de la noche a la mañana.

Así era él. No archivaba fácilmente. Profundizaba en los detalles de la noticia. Recogía testimonios. Daba la palabra (y el micrófono) a protagonistas y actores secundarios, víctimas y presuntos culpables. Él excavaba y luego comenzaba a mover los hilos. Y nunca estuvo animado por la intención de querer probar una tesis.

Ustedes dirán: eso hacen todos.

Los periodistas de investigación, se entiende.

Esos sujetos tan denostados, mal tolerados por el poder y los gobiernos, que pierden por las noches el sueño y la razón, sólo para idear trampas y bozales legislativos que entorpezcan su labor.

Si queremos ser quisquillosos, quizá sea excesivo decir que "eso hacen todos". Incluso escribir cansa, se podría decir, parafraseando a Cesare Pavese, que dijo "trabajar cansa".

Estos pensamientos extraños y un tanto oscuros me vinieron a la mente mientras leía las noticias sobre los resultados de la autopsia realizada al cuerpo del pobre Andrea en los últimos días.

Fue la familia de Andrea Purgatori, como se sabe, la que no vio con claridad las causas de su fallecimiento el 19 de julio de 2023.

Y por las noticias, hoy nos enteramos de que la causa de la muerte se debió a problemas cardíacos, a una "endocarditis bacteriana", una inflamación del corazón, que escapó al radar de especialistas y médicos de excelencia; y no a metástasis cerebrales, informaron los mismos especialistas y médicos de excelencia, que, sin embargo -y éste es el misterio espantoso- no estaban allí y cuando se conocieron los hechos no aparecieron.

También nos enteramos que los peritos concluyeron lacónicamente que "hubo una serie de errores por parte de los médicos" y que "los antibióticos le hubieran salvado la vida". Sin perjuicio, no obstante, de la presencia del cáncer de pulmón.

Son cuatro los médicos investigados por la Fiscalía de Roma por "homicidio culposo".

La familia de Purgatori, en un comunicado firmado por los hijos del periodista, dijo estar "incrédula".

Hasta aquí, el resumen de los hechos.

Se vio un tumor cerebral, que no estaba ahí. Pero no se vio la inflamación del corazón, que en cambio sí estaba ahí.

En conclusión, no nos sorprende que un médico cometa un error.

Pero la tragedia estadística que pone en evidencia esta historia, es que fueron cuatro las personas que cometieron errores. Y todos médicos de primera línea, todos excelentes.

Esta circunstancia, más que extrañarnos, nos desconcierta.

La justicia seguirá su curso, como se suele decir. Y trataremos de honrar la memoria de Andrea informando todo lo que suceda.

Muerte súbita, prematura, casi inexplicable a la luz de la autopsia de hoy, la de Andrea Purgatori.

Nadie puede sacarnos este oscuro pensamiento de la cabeza.

Foto: Paolo Bassani