Domingo 23 Junio 2024

"Si queremos ganar la guerra contra la mafia, primero debemos entender que el fenómeno mafioso no es sólo una cuestión de gorras y escopetas, es algo que está a un nivel mucho más alto y más amplio. Si Cosa Nostra ha logrado lo que ha logrado, si ha podido influir en la política italiana a nivel nacional, es porque esta organización mafiosa tiene en su ADN la capacidad de crear, implementar y sostener la relación con el poder oficial".

Estas fueron palabras del Dr. Nino di Matteo durante un reciente encuentro con jóvenes estudiantes.

El juicio sobre la Tratativa Estado-mafia podría haber desactivado este sistema de connivencia y colusión.

Se podría haber dado un gran paso adelante en la lucha contra la mafia, gracias a las largas y escrupulosas investigaciones llevadas a cabo por magistrados e investigadores, que, sin embargo, cometieron el gran error de haber sacado a la luz hechos que habrían confirmado, como luego ocurrido, "diálogos" no desinteresados entre un Estado "desviado" y una mafia "buena".

Dos oxímoron, pero ciertamente no esas fantasías visionarias atribuídas a los magistrados que dirigían las investigaciones y que, para degradar su imagen, eran calificados de hombres que perseguían mariposas o a quienes se les debería haber impedido ir a la escuela para hablar de legalidad con jóvenes estudiantes, como si sus intervenciones, además, como funcionarios del Estado (no desviados, coludidos o conniventes) hubieran podido ofrecer elementos de reflexión sobre los conceptos no "alineados" y engañosos de legalidad, libertad de pensamiento y democracia.

Un trabajo sucio, intelectualmente deshonesto también, porque no fue una fantasía de jueces visionarios la sentencia de primera instancia en el proceso de la Tratativa Estado-mafia, en el que los acusados, incluidos mafiosos y hombres de las instituciones, fueron condenados a penas severas.

Y no es fruto del trabajo de historiadores o de funcionarios anacrónicos la sentencia de segunda instancia que modificó en parte la del tribunal inferior y condenó a los mafiosos, pero reconoció la amenaza contra el Estado y absolvió a los representantes de las instituciones por falta de dolo, incluso en presencia de hechos probados.

Por lo tanto, lo que se necesitaba era una "sentencia ilustrada" que cerrara esta temporada rápidamente y representara, como lo definió el Dr. Di Matteo, "un parteaguas de inflexión entre la temporada de grandes juicios político-mafiosos que Palermo en particular ha llevado adelante".

Ahora todo está muy claro, de un lado tenemos los hechos y del otro una representación de los hechos, con un panorama anómalo representado por dos posiciones antagónicas y enfrentadas.

Pero aún más singular fue lo que se desarrolló al margen de esta sentencia del Tribunal de Casación.

Vientos impetuosos, que parecían surgir del odre regalado por Eolo a Ulises a su regreso a Ítaca, desataron tormentas de acusaciones, de críticas que tenían más sabor a odio, con sentido de venganza, que de validez.

Mensajes claros, seguramente compartidos por cierta área de gobierno que parece querer reiterar con la más desagradable soberbia del poder, y de quienes se sienten protegidos por el poder, "lo justo está de este lado, que quede claro. Se acabó el espectáculo, que caiga el telón y el teatro cierre definitivamente. Todo lo demás son palabras".

Suponiendo, y no concediendo, que las que surgieron de la sentencia de tercera instancia representaran una verdad procesal, permítannos quedarnos al menos perplejos, si es que alguna vez logramos superar la sensación de consternación ante estas decisiones.

Pero nuestra sociedad, no sólo ahora, se caracteriza por anomalías y contradicciones que, sin embargo, nos ayudan a comprender muchas cosas.

En diciembre de 1613, Galileo Galilei intentó resolver el problema que había surgido entre la nueva ciencia y la doctrina cristiana expuesta en los textos bíblicos en relación con la teoría heliocéntrica copernicana, apoyada por él y cuestionada por la Iglesia, según la cual la Tierra giraba alrededor del sol y no al revés.

Una teoría basada en la observación y la experimentación, en oposición a la tradición académica fundada en el principio de autoridad del "ipse dixit".

Galileo aclara el ámbito de competencia de las Sagradas Escrituras y de la ciencia manteniendo que "las Sagradas Escrituras deben limitarse a explicar cómo ir al cielo, cómo alcanzar la bienaventuranza, pero no deben explicar cómo funciona el cielo". Aunque la Biblia no puede equivocarse, dice Galileo, algunos intérpretes pueden cometer errores, utilizando un lenguaje que no es el resultado de una representación precisa de la realidad, sino que pretende impresionar a los fieles, evitando que la fe sea cuestionada.

La ciencia, en cambio, con sus certezas, basadas en la observación y confirmadas por la evidencia, por los fenómenos naturales, no puede ser puesta en discusión ni puede ser refutada.

Esas certezas están ahí, como los hechos.

Más de cuatrocientos años después, "mutatis mutandis", la cuestión de la Tratativa Estado-mafia nos recuerda la historia de la teoría copernicana y el conflicto entre Galileo Galilei y la Iglesia.

Por un lado, interpretaciones y posiciones cuestionables del oportunismo y la propaganda religiosa, entonces, y la propaganda política de hoy.

Por otro lado, la ciencia, los hechos.

Nunca se podra negar que la tierra gira alrededor del sol 2

La comparación entre ciencia y fe, en su momento, tuvo importantes implicaciones y reacciones por parte de las jerarquías eclesiásticas que, a pesar de las evidencias, fuertes en su poder, en febrero de 1616 promulgaron el "edicto salutífero" con el que se sancionaba la condena definitiva de la teoría copernicana, poniendo un punto definitivo a la cuestión y al mismo tiempo enviando una señal y una advertencia inequívocas a Galileo Galilei y sus seguidores.

Hoy, en el 2024, en el proceso Estado-mafia, los hechos, fruto de largos años de trabajo de los investigadores y cuyo valor probatorio queda demostrado por las más de diez mil páginas de fundamentos, permiten afirmar la existencia de una Tratativa entre el Estado y la mafia, pero precisamente estos mismos hechos fueron totalmente ignorados y una sentencia del Tribunal de Casación, a modo de "edicto salutífero", quiso dejar constancia definitiva, y al mismo tiempo quiso enviar -pro futuro- una señal inequívoca y advertencia al poder judicial y a los investigadores.

Ahora como entonces, "si queremos que todo siga como está, todo debe cambiar", afirma Tommasi di Lampedusa en "Il Gattopardo".

A lo largo del tiempo, puede haber habido y seguramente habrá decisiones impopulares e inaceptables por parte de órganos inquisitoriales, las autoridades eclesiásticas, como en el caso de Galileo Galilei, pueden haber negado la evidencia de los hechos, y habrá gobiernos que crean y quieran convencernos que la democracia de un pueblo puede coexistir con limitaciones a la libertad de pensamiento y de prensa, o a los que les gustaría permitir que hechos que merecen ser recordados diariamente y no desaparecer en el olvido, gocen del derecho a ser olvidados.

El caso es que después de más de cuatrocientos años nadie ha puesto en duda, ni puede cuestionar el hecho de que la Tierra gira alrededor del Sol, y hoy, como dentro de cuatrocientos años, en relación con el asunto de la Tratativa Estado-mafia basada en los hechos, nadie puede ni podrá decir que no existió.

Los hechos son hechos y, si se documentan, son incuestionables y ninguna opinión sesgada o interpretación a menudo engañosa y fraudulenta, podrá negar su esencia.

De ahí que suenen preciosas las palabras del Dr. Di Matteo cuando, dirigiéndose a los jóvenes estudiantes, dijo: "Deben exigir que los informen. Deben conocer, deben saber que el tema de la mafia no es sólo una cuestión de delincuencia común y corriente. Es una cuestión que asfixia la libertad, la democracia y la dignidad de los ciudadanos de nuestro país desde hace al menos 160 años. Es una cuestión de libertad, por favor, es preciso que se interesen. No cedan a la tentación a la que muchos quieren llevarlos: la de la indiferencia, la de la resignación. Conozcan y desarrollen sus ideas, rebélense contra lo que no les gusta".

Y sólo gracias a un conocimiento consciente de las cosas nadie jamás podrá convencernos, a menos que lo demuestren con hechos, de que la Tierra no gira alrededor del Sol.

Pero, sobre todo, desde el punto de vista moral y a los efectos del juicio de mérito por parte de la sociedad civil, solo falta decidir si vale más una verdad procesal resultante de una serie de juicios y conclusiones, conforme a derecho, aunque no tenga debidamente en cuenta los hechos, o los hechos debidamente documentados que transforman esa presunta verdad en una falsedad procesal.

Foto de portada: Antimafia Duemila / Giuseppe Galasso, Movimiento de las Agendas Rojas Siena y el director de ANTIMAFIADuemila, Giorgio Bongiovanni

Foto 2: Nino Di Matteo y Saverio Lodato © Paolo Bassani