Martes 16 Abril 2024

Obispo de Mazara del Vallo: "Elección desafortunada y arbitraria. Se tomarán medidas disciplinarias"

Era el 21 de junio de 2014 cuando, durante la homilía celebrada en Piana di Sibari, el Papa Francisco excomulgó a la mafia. "Los mafiosos no están en comunión con Dios, están excomulgados", tronó ante miles de fieles. Esas palabras resonaron en todos los continentes de la Tierra. Sin embargo, diez años después de esa severa condena, lo ocurrido hace unos días durante el funeral de Gaetano Riina, hermano del líder de Cosa Nostra, Totò Riina, demuestra que todavía queda un largo camino por recorrer en este punto.

Tal como dice Fanpage, el domingo pasado don Nicola Misuraca, rector de la iglesia del cementerio de Mazara del Vallo, celebró la misa de las 11.30 en memoria del hermano del "jefe de jefes", fallecido el jueves pasado a la edad de 90 años. "Hoy estamos aquí por nuestro querido hermano Gaetano -afirmó-. Al no haberse podido realizar el funeral, oramos por él porque somos y debemos ser una iglesia que escucha y seca cada lágrima, una iglesia con la que compartimos alegrías y tristezas". Sus palabras trajeron a la actualidad la compleja y ambigua relación que Cosa Nostra y la Iglesia mantienen desde hace más de un siglo. Un pasado insidioso con el que el Estado Pontificio parece no haber cerrado aun definitivamente la partida. O que, más precisamente, algunos "soldados de Dios" no siguen la línea del Santo Padre.

Gaetano Riina, después de haber cumplido una condena por mafia, fue sometido a la medida de vigilancia especial. Pasó los últimos años de su detención bajo arresto domiciliario debido a graves problemas de salud. El comisario de policía de Trapani, Salvatore La Rosa, prohibió los funerales públicos. Se había establecido el recorrido que debía seguir el coche fúnebre para llegar al cementerio, donde se llevó a cabo una rápida inhumación alrededor de las 20 horas del viernes 23 de febrero. Sólo estuvieron presentes los familiares más cercanos.

Sin embargo, don Misuraca decidió seguir celebrando misa en el interior de la iglesia del cementerio en memoria del difunto, en presencia de su esposa, su hija Concetta, familiares y amigos. Alrededor de una veintena de personas.

Sacerdote desobedece al papa 2

Durante la homilía el párroco subrayó que "no seremos juzgados por la Iglesia sino por Dios a quien nadie puede sustituir. Él es el único juez de nuestra vida. Cristo murió por todos, derramó su sangre por todos, sin excluir a nadie. Si alguien juzga el alma de la persona, eso es pecado". "Por ejemplo, si cometo un robo -prosiguió el sacerdote- debo ser condenado y este es un juicio sobre la conducta, pero el juicio del alma no pertenece a nadie más que a Dios. Por eso nuestra oración debe dirigirse a todos y nadie puede juzgar. Y digo que, si cometo un robo, pero he hecho muchas buenas obras, Dios me juzgará por esas y no por el único mal acto que he cometido en mi vida". Palabras preocupantes porque, aunque sea de forma encubierta, delatan un sentimiento más profundo de falta de reconocimiento al Pontífice y de su excomunión a la mafia. "Esta es una misa que quería ofrecer, una solemnidad por papá -dijo, dirigiéndose a su hija Concetta Riina- por nuestro hermano Gaetano y rezaré por él el próximo domingo y hasta fin de mes. Ahora queremos bendecirlo". Según sus palabras, por lo tanto, Don Misuraca se ofreció a celebrar el rito por su propia voluntad. Al final de la celebración el párroco también quemó incienso y roció con agua bendita una fotografía del difunto colocada en una mesa frente al altar.

Fue muy oportuna la distancia que tomó de estos hechos el obispo de Mazara del Vallo, monseñor Angelo Giurdanella. De hecho, condenó la misa por el hermano de Totò Riina. Para Giurdanella se trató de una elección "desafortunada y arbitraria" del capellán, contra el cual se tomarán medidas disciplinarias: "Reitero que la posición de la Iglesia hacia la mencionada asociación y hacia sus miembros individuales es clara e inequívoca -afirmó-. La asociación es irreconciliable con el Evangelio y con la fe de la Iglesia, todos los que forman parte de ella se excluyen, directa o indirectamente, de la comunidad eclesial".

El no reconocimiento de la excomunión del Papa Francisco ("no seremos juzgados por la Iglesia sino por Dios a quien nadie puede reemplazar"), que -para los creyentes- es el portavoz de Dios en la Tierra, y la liturgia ofrecida a los difuntos de Don Misuraca, se desarrolla en una tierra, Sicilia, donde, como dijo el periodista Saverio Lodato en una reciente entrevista al History Channel, "durante décadas la mafia fue de la mano de la Iglesia y ésta fingió no darse cuenta. Fingió no entender". Además, hay un detalle que no mucha gente recuerda. Mazara del Vallo fue uno de los lugares donde el propio Totò Riina, hermano del fallecido, pasó parte de su tiempo escondido, en compañía del jefe Leoluca Bagarella. Por esta razón no es aceptable que un representante de la Iglesia local actúe de esta manera. La mafia se alimenta de mensajes y símbolos. Y en la relación fluctuante entre la mafia y la Iglesia, formada por acuerdos y desacuerdos que atraviesan el país desde hace más de 150 años, creando los buenos y malos momentos de la política italiana, la brújula debe ser la del Papa Francisco: "Aquellos que en su vida siguen el camino del mal, como los mafiosos, no están en comunión con Dios, están excomulgados".

Foto de portada: misa en memoria de Gaetano Riina, tomada de Fanpage.it

Foto 2: Papa Francisco © Imagoeconomica