Martes 16 Abril 2024

Después de Catanzaro, Gratteri se prepara a nuevos retos con la Camorra y los detractores habituales: "Durante años comí pan y veneno"

El fiscal Nicola Gratteri, después de un larguísimo período dedicado a la lucha contra la 'Ndrangheta en la Fiscalía de Catanzaro, tomará posesión de su cargo en Nápoles, en la mayor Fiscalía de Italia. Hoy, pocas horas después de la ceremonia de despedida que tuvo lugar ayer en Catanzaro, Gratteri concedió una extraordinaria entrevista a la periodista del diario Corriere della Sera, Elvira Serra. Así, en una conversación a corazón abierto, habló de la juventud vivida en Locri, de su familia, pero también de los episodios que lo marcaron profundamente, forjando así el carácter y la imparcialidad que, a lo largo de los años, han hecho pasar mal a la 'Ndrangheta. "Yo estaba en la escuela secundaria en Locri, a menudo hacíamos autostop desde Gerace. Durante uno de esos viajes vi personas muertas en el suelo. Luego también las vi cerca de la escuela". Con estas palabras, Gratteri recordó su adolescencia, transcurrida entre compañeros y estudiantes, algunos de los cuales "eran hijos de jefes de la mafia". Luego, recordó un arresto que lo marcó de forma particular: "Había sido mi compañero de juegos en el campo, cuando iba con mis tíos, porque tenía un arsenal de armas". Y luego: "Con un amigo siempre jugábamos al fútbol frente a mi casa, en un espacio abierto de tierra batida, con vidrios y clavos. Cuando volvíamos a casa -recordó- teníamos que tener cuidado de no renguear, de lo contrario nos iban a retar, porque el juego era una pérdida de tiempo, sólo había que estudiar y si nos quedaba tiempo ir al campo a cuidar a los animales, vacas, cabras, ovejas, gallinas, conejos, pavos, todo lo que hay en una pequeña finca. Ese amigo emigró a Turín con su familia. Muchos años después lo encontraron en un velero, frente a las costas de Miami, con un cargamento de 800 kilos de cocaína. En prisión me impresionó su rostro, estaba blanco como el papel: las cárceles americanas no son como las italianas. 'He arruinado mi vida', dijo. Le respondí que podía empezar de cero, siempre y cuando colaborara. No colaboró". El recuerdo es inevitable para los padres, que con su humildad criaron a cinco hijos. "Mi madre había cursado el tercer grado, mi padre el quinto. Ella era ama de casa, él camionero; ella tenía un pequeño camión con mi tío Nicola y mi abuelo. Se han ido desde hace unos diez años. Hubo un tiempo en que se preocuparon por mí, pero estaban orgullosos. De los 5 niños: uno ha enseñado en una universidad en el extranjero, otro es profesor titular de medicina forense, luego estoy yo, otro es técnico dental y el pequeño es profesor".

Una vida bajo custodia

Al hablar de lo que significa vivir bajo vigilancia, Gratteri explicó que hay días en los que se siente el peso de una decisión que no es fácil, pero sí necesaria. "Hay días que se sufre más, aparece el síndrome de asfixia por no poder salir a caminar solo, por no poder andar en bicicleta, por no salir en moto. Creo que hace 25 años que no me baño en el mar. En la escolta hay de ocho a diez personas que me protegen en forma permanente, pero no es posible. A ellos se suman los que, cuando me desplazo, realizan controles, limpiezas y traen perros para detectar explosivos. Es bastante asfixiante. Me cuesta mucho a nivel psicológico, hay que tener nervios de acero".

Gratteri hice arrestar a companeros de clase de hijos de jefes de la mafia 2

Pero por suerte hay quienes lo escuchan y lo apoyan cada domingo. "Voy allí todos los domingos: mi psicoanalista es la huerta, trabajo la tierra, planto calabacines y pepinos, en esta época coles, brócoli, acelgas, recojo aceitunas. El domingo pasado estuve 12 horas en el tractor cortando el césped". Psicoanálisis al margen, el fiscal explicó que no puede haber lugar para la debilidad, ni siquiera para el estallido momentáneo de un grito liberador, porque "a las emociones hay que controlarlas", siempre. Se debe mantener una alta conciencia y responsabilidad en nuestras elecciones, especialmente por el bien de los demás. "No lloro, trato de controlar mis emociones, me detengo por un momento. Siempre tengo que tener la cabeza lúcida, no puedo darme el lujo de dejarme llevar, por la responsabilidad hacia quienes trabajan conmigo. Mi teléfono está encendido las 24 horas del día". Evidentemente, el pensamiento de Gratteri también está dirigido a su familia. "Ellos también tienen custodia. Intentaron secuestrar a uno de mis hijos, habían planeado simular un accidente automovilístico para matar al otro".

Entre los balances del pasado y los desafíos del futuro

Nicola Gratteri deja Calabria para afrontar un nuevo desafío en tierra napolitana, dejando al mismo tiempo un legado importante, no sólo en términos de esperanza. "Contribuí físicamente a la nueva Fiscalía, la más bella de Italia, en un convento del siglo XV que se estaba desmoronando. Empecé a pensar en ello el 16 de mayo del 2016, el día que me instalé en Catanzaro. Fui a Roma a pedir ayuda y encontré los siete millones y medio que necesitaba. Fue una prueba de que Calabria no es la región de lo inacabado. Así fue que construimos la sala búnker más grande del mundo". En sus declaraciones al Corriere della Sera, Gratteri también recordó su fracaso en ser nombrado ministro de Justicia durante el gobierno Renzi. "No estoy apegado a los escaños -precisó- para mí es importante servir al Estado. No es retórico, pero caminando por los pasillos de la Fiscalía, si encuentro luces encendidas en una habitación y no hay nadie, las apago: y quien las dejó encendidas sabe que pasé por allí. Por supuesto, deberíamos entender quién le dijo a Napolitano que yo no podía ser ministro: Renzi me había dado carta blanca". Frente a sus detractores, que parecen apostar ya sobre cuánto durará una vez que asuma el cargo en Nápoles, el Fiscal precisó: "Tengo un carácter muy fuerte. Durante años comí pan y veneno. Estoy entrenado para sacrificarme, ante cualquier tipo de estrés -dijo- mientras tanto tengo que ir a la Fiscalía y lo haré mañana. Primero tengo que escuchar a todos. Hago 4, 5, o 10 reuniones en un día. Llego a las ocho, salgo a las ocho, almuerzo en mi escritorio, no me levanto hasta haber tomado una decisión, poniendo a disposición mi experiencia". Y luego: "Si en Catanzaro nadie ha solicitado el traslado por algo será". Finalmente, unas semanas después de la publicación de su próximo libro Il Grifone, publicado por la Editorial Mondadori y escrito junto con su antiguo coautor, Antonio Nicaso, el conocido fiscal recordó: "Conocí a Nicaso cuando me estaba preparando para el concurso de la magistratura, y daba clases particulares a estudiantes en Caulonia. Tenemos los mismos valores. Emigró a Canadá porque en Calabria no podía ser periodista, siempre había alguien mejor que él. 'Hermanos de Sangre' solo quiso publicarlo Pellegrini Editore, todos los grandes lo habían rechazado. Vendimos 50 mil copias. Después todos querían hacerlo".

Foto: Imagoeconomica

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