Martes 16 Abril 2024

Tras los controles antibombas, se disipó la alarma: el paquete sospechoso contenía baterías

Una amenaza de bomba saltó esta mañana debido a una caja, con cables negros que sobresalían, encontrada frente a la casa del fiscal adjunto Luca Tescaroli, en Florencia. La descubrieron los hombres de la custodia del magistrado, que fueron los que llamaron al escuadrón antibombas. Una vez que llegaron, y tras los controles necesarios, se levantó la amenaza de bomba. Los controles, que acaban de concluir, revelaron que el objeto sospechoso era un paquete de baterías para recargar micro coches eléctricos. Según se ha podido saber, por las imágenes captadas por las cámaras de la calle, dos hombres habrían colocado la caja frente a la puerta de la vivienda, entre las 23.30 y las 8 de esta mañana. Falta averiguar por qué la dejaron frente a la casa del magistrado, si el hecho tuvo alguna intención, y de ser así cuál fue.

Tescaroli, que en el pasado investigó el caso de la masacre de Capaci y el denominado Mafia Capitale, en Florencia encabeza, junto con el fiscal interino Luca Turco, la investigación sobre los autores intelectuales externos que permanecen ocultos de las masacres de los años 1993 y 1994. En las últimas semanas ha estado investigando las supuestas revelaciones de Baiardo sobre una foto que aparentemente retrata a Berlusconi con el jefe Graviano. Por último, pero no menos importante, los fiscales de Florencia Tescaroli y Turco citaron al editor Urbano Cairo a declarar como persona informada de los hechos relativos al cierre del programa conducido por Massimo Giletti, Non è l'Arena. Una historia que, aunque Cairo haya negado la conexión, forma parte de las profundizaciones que el periodista quiso hacer respecto a la existencia de esta fotografía. El periodista fue citado por los fiscales Turco y Tescaroli justo después del episodio de la entrevista con Baiardo, para saber si este último "disponía de material relacionado con los hermanos Giuseppe y Filippo Graviano, en relación a los sospechosos Silvio Berlusconi y Marcello Dell'Utri".

En los últimos días, "il Baiardo" -como le gusta definirse en Tik Tok al heladero Omegna que en su momento protegió la fuga de los hermanos Graviano- atacó duramente al fiscal Tescaroli. "Baiardo siempre ha tenido respeto por todo y por todos, incluso por los magistrados que me investigaron y me acusaron -dijo en directo en las redes sociales-. También por la fiscalía de Florencia, que me investigó a través del fiscal Luca Tescaroli. Estimación que hoy he perdido. Para hacer carrera e ir a la fiscalía de Terni a terminarla, el doctor Tescaroli pidió prisión preventiva en prisión y, cuando le fue negada, interpuso un recurso y el 14 de julio se tratará el tema. A ver qué deciden". Y al final del video reiteró que "el Baiardo está un poco harto de esta fiscalía de Florencia".

Este ataque es el enésimo de una larga serie que se suma a las deslegitimaciones y agresiones a través de la prensa y de algunos diarios que se produjeron en las últimas semanas (especialmente tras la muerte de Berlusconi).

De manera más general, cabe señalar el clima de tensión y alerta que rodea a los magistrados y fiscales que conducen investigaciones delicadas. Un ejemplo de esto es lo que sucedió a fines de mayo en Reggio Calabria cuando la Policía del Estado, alertada por el Ejército en actividades de vigilancia externa en el Centro Direccional 'S. Anna' de Reggio, donde tienen su sede la Fiscalía y el Tribunal de Primera Instancia, encontró en un macizo de flores un contenedor con 57 cartuchos Flobert calibre 9. En esa misma fiscalía, se celebró, entre otros, el juicio 'Ndrangheta Stragista, en el cual el Tribunal hizo lugar a lo solicitado por el fiscal adjunto de Reggio, Giuseppe Lombardo, condenando a cadena perpetua a los dos acusados, Giuseppe Graviano y Rocco Santo Filippone.

Foto: Antimafia Duemila