Domingo 23 Junio 2024

Un encuentro en San Pablo

Para compartir aspectos de la lucha contra el crimen organizado y sus ramificaciones en el mundo

Cosa Nostra, 'Ndrangheta, funcionarios de cuello blanco, corrupción y lucha contra las mafias. De esto y mucho más se habló ayer por la tarde en una muy interesante transmisión web en vivo organizada en Brasil por la Academia de Derecho de San Pablo junto con la Cátedra San Tiago Dantas y POLIFONIA Revista Internacional de la Academia Paulista de Derecho. Los invitados a la cita, diseñada para el intercambio mutuo de experiencias en el campo de los magistrados antimafia, fueron el exmagistrado y exalcalde de Nápoles, Luigi de Magistris, presente en San Pablo y el fiscal nacional adjunto Antimafia, Nino Di Matteo, conectado desde Roma, que respondió a las preguntas y curiosidades de los demás ponentes. En concreto, el magistrado brasileño Alfredo Attié, el Promotor del Ministerio Público de San Pablo Fauzi Choukr y la docente Alessia Magliacane. El encuentro fue inaugurado por de Magistris quien, al agradecer a los organizadores, recordó que en encuentros como este "gracias a que se comparte, incluso más allá de las fronteras, es posible disminuir el aislamiento" de los magistrados expuestos y "obstaculizados por quienes deberían estar de su lado". A continuación, cedió la palabra al magistrado de Palermo que instruyó el juicio a Cosa Nostra, ofreciendo su punto de vista sobre la mafia de la que se ocupa desde que viste la toga.

"Cosa Nostra es la mafia más refinada en sus estrategias generales, es la más antigua", comenzó diciendo. "Ha sido protagonista de una historia delictiva que no tiene parangón en ningún lugar del continente europeo. En los últimos 40 años fueron asesinados en Sicilia magistrados, policías, figuras políticas de alto nivel tanto del gobierno como de la oposición, empresarios, periodistas, sacerdotes", recordó Di Matteo. "He lidiado con muchos de esos hechos sangrientos y con el tiempo he desarrollado una certeza: si Cosa Nostra pudo hacer todo esto, si todavía es posible después de 160 años, hay una razón y es que Cosa Nostra, más que cualquier otra organización criminal, tiene en su esencia, en su ADN, la capacidad de crear y mantener en el tiempo relaciones encubiertas con los poderes jurídicos, institucionales, políticos, financieros y eclesiásticos". Según Di Matteo "si la estrategia política y judicial no apunta a golpear estas relaciones que están fuera del grupo criminal, nunca ganaremos la guerra contra la mafia". "Cuidado con decir -añadió el fiscal- que los mafiosos son simples peones del crimen, la historia nos muestra el papel fundamental que jugaron médicos, abogados, funcionarios estatales y políticos para Cosa Nostra. Nos muestra también a esa burguesía mafiosa que constituye la base sobre la que ha prosperado Cosa Nostra. Es el eslabón de unión. Tampoco se debe pensar que la mafia es solo un problema siciliano y sureño. No solo porque se ha trasladado al rico norte de Italia y a una Europa que no está equipada ni es consciente del peligro que representan las organizaciones mafiosas, sino también porque la mafia siciliana se ha movido para condicionar fuertemente la vida política nacional italiana". Luego Di Matteo habló de la relación entre el Estado y la mafia.

"En las relaciones entre el Estado y la mafia no solo hay historias de corruptos o de hombres confabulados con la mafia. En varias etapas históricas, las instituciones y Cosa Nostra han sido protagonistas de verdaderos acuerdos ocultos, estipulando verdaderas negociaciones realizadas sobre el hilo del chantaje y las promesas que han desembocado en el reconocimiento mutuo". Y con respecto a las estrategias de la mafia, el magistrado explicó que "después del período de las masacres, la mafia pasó a una fase de sumersión. Por el momento parece haber abandonado la estrategia del ataque frontal al Estado, pero yo no estoy muy seguro de eso, porque su historia nos enseña que sus tácticas tienen idas y vueltas, y que la mafia no abandonó para siempre la estrategia de las masacres. Podría en el futuro, si cambia el contexto, volver a hacer lo que hizo a principios de los años 90 e incluso antes. Es decir, atacar violentamente a las instituciones". Sobre este punto, recordó Di Matteo, "solo hay que recordar lo que dicen algunas resoluciones judiciales, es decir, que hace apenas diez años Cosa Nostra había comenzado a organizar un atentado contra un fiscal de Palermo, incluso había comprado los explosivos para realizar dicho atentado. Es por eso que hay que tener mucho cuidado de decir que la mafia ha cambiado en forma definitiva". De hecho, según Di Matteo, la mafia no ha desaparecido del todo. "En los últimos años hemos sido testigos de una enorme contaminación de la actividad económica y empresarial italiana. Hoy, si bien la mafia no dispara como antes, ha extendido sus tentáculos a la economía y a las riquezas, tanto en Italia como fuera de Italia".

La 'Ndrangheta, los "poderes ocultos" y la historia de de Magistris

Después de Di Matteo, tomó la palabra Luigi de Magistris quien comenzó su intervención hablando de su experiencia en la fiscalía de Catanzaro, donde se ocupó de investigaciones muy delicadas sobre la 'Ndrangheta, la masonería y el mundo de las profesiones, en las que se vio obstaculizado por los jefes de su fiscalía y por las corrientes internas de la magistratura.

"Yo entré al poder judicial en 1993, es decir, exactamente después de las masacres y empiezo a trabajar en Calabria, donde opera la 'Ndrangheta, que siempre ha utilizado la técnica del camuflaje en la economía y las finanzas, de manera previsora a nivel político y con una estrategia muy depurada", dijo de Magistris. "Así que me encontré operando en esa fase en la que la 'Ndrangheta ya no usaba bombas y municiones sino balas institucionales en cuanto a la efectividad de su trabajo. Hemos logrado reconstruir cómo operan los funcionarios de cuello blanco a través del dinero público que se utiliza para relacionarse con el Estado italiano, con las regiones, con los municipios, con el poder judicial y con los órganos de control. Es un error estratégico decir que estamos ante manzanas podridas, no es así, es una huerta podrida. Y cuando alguien no está de acuerdo, el sistema reacciona utilizando las herramientas de la legalidad formal". De hecho, cuando De Magistris aún trabajaba en Catanzaro, en el 2006 y 2007, fue sacado de investigaciones como la investigación "Why Not" por el contenido de la caja de Pandora que estaba destapando. De Magistris fue varias veces deslegitimado y obstruido por quienes, en realidad, dentro de la magistratura, deberían haber creído en él y garantizado que realizara su trabajo con total serenidad. Un poco como lo que le pasó a Di Matteo y a otros valientes magistrados. Sobre este punto, de Magistris hizo un paréntesis para recordar la historia que tuvo lugar en Palermo durante los años de la investigación de la Tratativa Estado-mafia, conducida por Nino Di Matteo, Vittorio Teresi, Roberto Tartaglia y Francesco Del Bene.

"Debemos dejar claro que en los mismos días en que Di Matteo tuvo conocimiento de que Salvatore Riina había dado instrucciones de buscar el explosivo para matarlo, el entonces jefe de Estado italiano le solicitó al poder judicial que tomara una medida disciplinaria en contra de Di Mateo", recordó. Volviendo a su carrera como magistrado en Calabria, De Magistris explicó a los invitados al evento que "descubrimos los mayores problemas en los vínculos entre la 'Ndrangheta, la política, la derecha neofascista, los servicios secretos y los magistrados corruptos, todos unidos por el hilo conductor de la masonería desviada. Ahí fue donde salté. Porque tenía al 'Judas' principal sentado a mi lado, era el jefe de mi oficina", denunció. "Digo esto para hacerles entender que hoy también estamos conviviendo con la 'Ndrangheta. Estamos en convivencia con las mafias. Significa que la gente, al no ver más masacres y asesinatos -y porque la lucha contra las mafias ya no es una prioridad para los gobiernos de los últimos años- piensa que las mafias ya no son un peligro público", advirtió el exfiscal.

"Les puedo asegurar que esta profunda penetración en el sistema económico, en el sistema de las profesiones liberales, en el Estado, en los aparatos de control y en las autoridades locales, está haciendo cada vez más difícil distinguir la parte sana de la manzana de la que está enferma".

"Ante esto, debemos permanecer cerca de quienes no se han dejado comprar y que con libertad, honestidad y autonomía no traicionan el juramento sobre la constitución republicana, y tratan de difundir y suscitar una rebelión cultural de conciencias contra el modelo mafioso". Según de Magistris, "la única alternativa es la revolución cultural. Di Matteo y yo nos conocimos porque experimentamos los obstáculos de parte de quienes tenían que apoyarnos y ayudarnos. Cuando las mafias llegan al corazón del Estado, ya no necesitan disparar. Incluso si estuvieran en condiciones de hacerlo. Pero ahora no es un objetivo prioritario porque una bomba suscita indignación, causa marchas de antorchas, movilizaciones, iniciativas. Por eso quien intenta llegar a la verdad se ve profundamente obstaculizado por este sistema de poderes ocultos", concluyó.

Mafia y mundo digital, un nuevo frente de guerra

A continuación, los oradores brasileños pronunciaron sus exposiciones. El magistrado y jurista Attié expuso sobre su experiencia y la necesidad de retomar un régimen constitucional como proceso cultural, a partir del análisis de las relaciones sociales y políticas en igual sentido, encaminado al perfeccionamiento democrático de la sociedad. Criticó la experiencia brasileña contra el crimen, que terminó corrompida por el apego a intereses políticos y económicos menores, en la llamada operación "Lava-jato", que señaló un activismo antijurídico y terminó conduciendo a cuatro años de un régimen inconstitucional en Brasil. Mientras el Promotor del Ministerio Público de San Pablo, Choukr, le preguntó a Di Matteo sobre el proceso de modernización dentro de las mafias, las que utilizan cada vez más los sistemas informáticos y los metadatos para sus negocios. "En la transición de un mundo analógico a un mundo digital, creo que todo se ha vuelto más difícil. En las mafias han comenzado a formar parte individuos capaces de mover dinero", dijo Di Matteo. "Nosotros en Italia tenemos un mecanismo que en los papeles podría ayudarnos mucho desde este punto de vista, pero que aún no ha dado muchos resultados en la práctica y consiste en la obligación, no solo para los bancos sino para todos los intermediarios de sociedades anónimas y empresas de carácter privado, de reportar las denominadas operaciones sospechosas, los movimientos de dinero que por alguna razón puedan parecer injustificados. Nuestra legislación establece que estas operaciones sean denunciadas ante la fiscalía nacional Antimafia de la que soy miembro", explicó. "Realmente hay muchos reportes y muchas veces me sorprendo porque en ocasiones se reportan movimientos de dinero muy importantes y otros se descuidan". Así que, desde este punto de vista, resumió el magistrado, "está claro que, para contrarrestar el fenómeno de la consolidación de las organizaciones mafiosas desde el punto de vista financiero a través de la digitalización de todos los sistemas, necesitamos la ayuda de todos, desde el Banco Central, el Banco Europeo y el Banco de Italia, y deba cambiar también la profesionalidad tanto en el poder judicial como, y sobre todo, en la policía. Los fiscales italianos hemos crecido, en los juicios, a través de dos importantes medios de prueba: las declaraciones de los colaboradores de justicia y los resultados de las escuchas telefónicas y ambientales", dijo el fiscal. "Hoy en día es cada vez más difícil reconstruir ciertos asuntos mafiosos si no se tienen habilidades importantes desde el punto de vista tecnológico. Desde este punto de vista se está profesionalizando mucho en Italia la actividad de la Policía Postal y de las telecomunicaciones, pero creo que por desgracia las mafias siempre nos llevan la delantera, no tienen la pesadez de la burocracia ni la necesidad de preparar adecuadamente ciertos reglamentos. Y siempre vamos en persecución de las mafias. Desde este punto de vista, en este momento creo que todos estamos en dificultades y todos estamos buscando nuevos medios de investigación que nos ayuden a frenar el fenómeno. Está claro que en el mundo globalizado donde se pueden mover cientos de millones de euros con un simple clic en el teclado del ordenador, es mucho más difícil constatar estos delitos, sobre todo si están vinculados al blanqueo de capitales a gran escala. La globalización de la evolución tecnológica dificulta nuestro trabajo. Debemos encontrar la capacidad, la fuerza y la voluntad para saber organizar medios adecuados de respuesta y combate a este fenómeno", concluyó Di Matteo sobre el tema.

Mafia y corrupción, dos caras de una misma moneda

Luego, siempre respondiendo a las observaciones de los ponentes en San Pablo, y específicamente a las preguntas de la docente italiana Magliacane, Di Matteo habló de mafia y corrupción.

"En comparación con el pasado en el que el fenómeno mafioso y el fenómeno de la corrupción podían considerarse dos fenómenos criminales diferentes, en los últimos años creo que cada vez más la mafia y la corrupción se han convertido en dos caras de la misma moneda", comenzó diciendo Di Matteo. "Cada vez más, debido a la enorme disponibilidad de dinero, las mafias, para lograr sus objetivos de influir en las administraciones y organismos públicos, en lugar de recurrir al viejo método violento de la intimidación, creen que es más cómodo, más fácil y menos arriesgado. recurrir al método corruptor". "Hace algunos años me di cuenta por casualidad de que en las estadísticas relativas al número de presos en las cárceles italianas y sobre todo al número de presos condenados en forma definitiva, que, sobre un total de más de 50 mil presos, los condenados por corrupción, extorsión u otros delitos propios de funcionarios públicos y oficinistas eran muy pocos. Tal vez menos de diez. Y entonces, o en Italia el comportamiento de los funcionarios públicos es tan virtuoso que hay muy pocos corruptos, o las reglas sustantivas y procesales para reprimir el fenómeno son absolutamente inadecuadas", observó el exconsejero del CSM (Consejo Superior de la Magistratura). "Y desde este punto de vista, al debilitarse la lucha contra la corrupción, corremos el riesgo de favorecer la actividad mafiosa y la penetración de las mafias a nivel local en un momento en que Italia se prepara para administrar la enorme cantidad de dinero proveniente de PNRR (Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia)". "Lamentablemente, creo que incluso en estos días vamos en la dirección equivocada". Luego Di Matteo comentó sobre las gestiones del gobierno con respecto a los delitos de la administración pública. "Hoy (ayer, ndr) se conoció el contenido de una reforma que debe ser discutida en el Consejo de Ministros en estos días y que prevé la derogación del delito de abuso de poder. Las investigaciones por el delito de abuso de poder han sido muchas veces una oportunidad para encubrir la corrupción real", explicó el magistrado. "Es preciso descubrir los vínculos reales entre la administración pública y la mafia. Incluso hoy, el sistema penal italiano se encamina hacia una subestimación, no sé hasta qué punto deseada, de la gravedad de los fenómenos de corrupción y de la conexión con el fenómeno mafioso. Para luchar contra la mafia no solo necesitamos penas severas para los asesinos, extorsionadores y traficantes. Sobre todo, necesitamos golpear a la mafia cuando, como sucede cada vez más, utiliza el método corruptor. Pero si no adaptamos la legislación a la gravedad del fenómeno, mucho me temo que las estadísticas de los pocos presos por corrupción sigan igual". Para concluir, Di Matteo dijo: "Me preocupa la carrera hacia la impunidad sustancial de los fenómenos de la corrupción, me preocupa como magistrado que se ocupa de la mafia porque, repito, mafia y corrupción son las dos caras de una misma moneda".

Las palabras de Falcone en el deseo de Di Matteo

Di Matteo, en su discurso inicial, terminó con un último deseo. "Recuerdo la frase de Giovanni Falcone. Alguien le preguntó si la mafia alguna vez tendrá un final y Falcone respondió que la mafia es un fenómeno humano y que como todo fenómeno humano tuvo un comienzo y tarde o temprano tendrá un final. Pero este final aún no está cerca y para esperar que el deseo de Falcone se haga realidad debemos asegurarnos de que se cumplan tres condiciones", dijo el fiscal adjunto de la DNA (Dirección Nacional Antimafia). "La primera: el mantenimiento de algunos instrumentos legislativos introducidos en los últimos 30 años, desde la ley de confiscación de bienes mafiosos, una regulación más rigurosa y eficaz de las escuchas telefónicas, la ley de arrepentidos y un régimen penitenciario especial para los mafiosos detenidos. Muchos otros Estados quieren copiar estos instrumentos de Italia, pero, paradójicamente, en Italia, en este momento y desde hace algunos años, hay un fuerte impulso político para derogarlos o atenuarlos. La segunda condición es la conciencia de la política y de los gobiernos que sucesivamente conducen el país de que la lucha contra el sistema mafioso es una lucha por la libertad y la democracia y, por tanto, debe ser lo que nunca ha sido: un objetivo primordial de todo gobierno. La política debe identificar y sancionar perfiles de responsabilidad política por determinadas conductas aun cuando estas conductas no configuren responsabilidades penales. La tercera condición es la de la necesidad de una verdadera revolución cultural que debe partir del pueblo y de los más jóvenes en particular, porque el sistema mafioso encuentra terreno fértil en una mentalidad muy extendida que sólo un cambio lento pero inexorable puede barrer. Me refiero a la mentalidad del favor, de la recomendación, de la carrera desenfrenada por el éxito y el poder, a la mentalidad del atajo para la obtención de cargos. La mentalidad de tener que pertenecer a un grupo, a una logia masónica o a un consorcio de poder que se oculta como una herramienta privilegiada para lograr y mantener el gobierno. Con el tiempo, solo los jóvenes podrán acabar con esta mentalidad generalizada en Italia y fuera de ella", dijo Di Matteo. Una mentalidad "que constituye el humus en el que se nutre el sistema mafioso. Quizás la profecía de Falcone se haga realidad, pero el costo será un camino difícil que costará sangre y sudor y solo se podrá transitar -concluyó el magistrado antimafia- con el aporte de cada uno de nosotros".

Imagen de portada: Paolo Bassani