Martes 16 Abril 2024

Para entender lo que está pasando en estos días detrás del "caso Giletti", con el conductor defenestrado repentinamente de La7 (canal de televisión nacional abierto de Italia, perteneciente al grupo editorial Cairo Communication), junto con todo el equipo del programa Non è l'Arena, hay que empezar por el principio. Hay que remontarse a ese episodio especial de Non è l'Arena, titulado "Fantasmas de la mafia", que se emitió a principios de noviembre.

Fue en esa ocasión cuando Salvatore Baiardo, un heladero piamontés de origen siciliano que a principios de los años noventa gestionó la fuga de los hermanos y jefes de las masacres Giuseppe y Filippo Graviano, saltó a la palestra con su "profecía": "Ahora hay un nuevo gobierno y quién sabe si no va a llegar un regalito. Quizás debamos suponer que Matteo Messina Denaro está muy enfermo y haga un trato para entregarse con un arresto sensacional. Y así, al arrestarlo, sale alguien que tiene cadena perpetua sin ningún alboroto". Y luego otra vez: "La única esperanza para Giuseppe Graviano, lo espero sinceramente porque ellos son jóvenes, es que se derogue esta cadena perpetua".

Eran los días previos a la decisión de la Consulta sobre el instituto de la cadena perpetua.

Pocos meses después la predicción de Baiardo se hizo realidad. Y el 16 de enero del 2023, toda Italia vio el rostro del jefe de Trapani, arrestado por el ROS en la clínica La Maddalena de Palermo, donde desde hacía tiempo estaba siendo tratado por un tumor.

En los últimos meses, Massimo Giletti dedicó varios episodios a la detención de Messina Denaro, hablando de cosas íntimas que preocupaban al jefe y tratando de profundizar en el tema de las protecciones que tuvo durante su fuga.

Pero, al entrevistar a varios especialistas, también se dedicó a analizar en profundidad otros temas delicados como la Tratativa Estado-mafia, el fallido allanamiento del escondite de Riina en 1993, la masacre de via d'Amelio, la desaparición de la agenda roja de Paolo Borsellino y así sucesivamente, elevando el nivel de la transmisión y mostrando al gran público una serie de hechos que formaron parte de la historia de nuestro país.

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Baiardo en directo

Y en uno de estos programas, Baiardo vuelve a ser invitado, esta vez al estudio, para dar nuevos mensajes.

En ese nuevo episodio, el 'hombre de los helados' dijo haber sido informado sobre las condiciones de salud de Matteo Messina Denaro por fuentes confiables que, sin embargo, no podían ser reveladas en la televisión. Y negó ser el embajador de los "muchachos", como llamó a los hermanos Graviano, afirmando que en Palermo no están solo ellos, "sino que también hay otras personas".

La enésima maniobra despistante, entre el decir y el no decir, que el "títere ventrílocuo" quiso implementar en un momento que seguía siendo delicado precisamente en el frente del 41 bis y la cadena perpetua obstativa, mientras en Reggio Calabria el propio Graviano esperaba el trámite de la segunda instancia del juicio 'Ndrangheta Stragista. 

Un proceso en el que en primera instancia el jefe mafioso de Brancaccio respondió a las preguntas del fiscal adjunto, Giuseppe Lombardo, afirmando que había tenido contacto directo con Silvio Berlusconi. Una circunstancia que también reiteró ante los fiscales florentinos cuando, en diciembre del 2021, confirmó la existencia de "una carta escrita sobre las relaciones económicas entre mi familia y Berlusconi. Fueron 20.000 millones invertidos".

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La diferencia con Ingroia

En febrero hubo un nuevo programa de Non è l'Arena sobre el tema.

Baiardo vuelve a ser protagonista con nuevas "revelaciones" y mensajes, como los expresados ​​en TikTok, frente al bar Doney de Roma.

Esta vez, sin embargo, lo presionan Giletti, sus colegas Sandra Amurri, Peter Gómez y Augusto Minzolini (que obviamente salió al campo para defender al "amo" Berlusconi), y también el exfiscal Antonio Ingroia.

Uno de los temas centrales en torno a los que se desarrolló esa emisión fue el encuentro de Baiardo con Paolo Berlusconi, el hermano de Silvio.

Una historia sobre la que han investigado los magistrados de Florencia, que imputaron a Berlusconi y Marcello Dell'Utri como posibles instigadores externos de las matanzas de 1993.

Ese encuentro que Baiardo intentó tener con el exprimer ministro data de hace once años. Según trascendió, el entonces primer ministro no habría respondido, pero fue precisamente su hermano menor quien le dio audiencia a Baiardo. Y una vez más Baiardo vuelve a ensombrecer la detención de Messina Denaro, insinuando que pudo haber una negociación.

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El falso silencio

Después de este episodio, el heladero de Omegna dejó de estar en televisión. Pero su voz todavía se hizo sentir a través de las redes sociales, tal como lo había hecho antes de uno de los episodios de Non è l'Arena, al intervenir en TikTok, en vivo desde el bar Doney (el lugar donde Giuseppe Graviano y Gaspare Spatuzza se encontraron en enero de 1994 y donde, según el arrepentido, el jefe mafioso le dijo que tenían "el país en las manos" gracias a dos sujetos y citó los nombres de Berlusconi y Dell'Utri, ndr).

Y es por ese canal social donde Baiardo suele hablar a menudo con sus "seguidores".

En los últimos días de febrero incluso "recomendaba" ir a ver una entrevista que Antonio Ingroia le concedió a nuestra revista, con las siguientes palabras: "Amigos, buenas noches. Siempre los mantengo informados de lo que pasa. Les aconsejo que vayan a ver, buscando en Google ANTIMAFIA Duemila del 16 de febrero de 2023, la entrevista a Ingroia y escuchen lo que dice de Baiardo. Siempre los mantengo informados, aunque no vaya a lo de Giletti por ahora". A decir verdad, esa entrevista fue publicada el 29 de enero. El día dieciséis informamos que había llegado a más de 210.000 visitas en poco tiempo. En esa entrevista, Ingroia había señalado a Giuseppe Graviano como el "director" de varias operaciones, incluida la detención de los Graviano. Y al mismo tiempo expresó algunas consideraciones sobre las ambigüedades de Baiardo: "Es un personaje oblicuo y escurridizo. No es solo un heladero de Omegna. Es un hombre con parentescos sicilianos más o menos con olor mafioso (su madre es cuñada de Leonardo Greco, antiguo jefe de Bagheria, y a través de su prima es pariente lejana de Cesare Lupo, la mano derecha de Giuseppe Graviano, ndr) y es el facilitador de los hermanos Graviano a quienes hospedó en 1993 y 1994. Recordamos una entrevista en la que envió varias señales sobre el hecho de que se sabía desde antes la detención de Balduccio Di Maggio, que circulaba por esas zonas (Omegna, ndr). Envió una serie de mensajes". Para luego decir: "No podemos pensar que es un aventurero que por un arrebato o por exhibicionismo sale a la televisión a decir cosas tan terribles que lo expondrían a posibles intervenciones punitivas de Messina Denaro o de los Graviano. Así que, a sabiendas, hay quien piensa que lo hace como embajador o portavoz, dice estas cosas que son impresionantes sobre el arresto de Messina Denaro".

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La ruptura de Baiardo con Giletti

En ese TikTok Baiardo dijo: "No voy a lo de Giletti por ahora".

Hace tres días volvió a hace un vivo anticipando el "torpedeo" de Giletti en La7. Un video de más de 10 minutos. "Abandoné un poco a La7 -dice-. Ahora tengo nuevas iniciativas con nuevos canales de televisión. Probablemente me verán en Mediaset, ahí uno puede decir lo que piensa y no te condicionan para hablar. Y qué les puedo decir: descubrirán cosas buenas, porque tuve una entrevista aquí, en Palermo, y fue muy interesante. También porque descubrí cosas totalmente absurdas. Lo cual fue bueno porque son cosas que agregaré a mi libro que está por cerrar". Así que profetiza que en junio "habrá una gran noticia" con algo "que tendrá que pasar en junio". ¿A qué se refiere? ¿Es acaso un nuevo mensaje reservado para "ciertos oyentes"? ¿Se puede decir lo mismo de su supuesto acuerdo (por ahora desmentido) con las cadenas de Mediaset para una futura intervención televisiva? Evidentemente no se sabe. Pocas horas después, la noticia del cierre de Non è l'Arena después de 6 años (en los que se emitieron 194 episodios) pasó a ser de dominio público.

En un primer momento algunos hablaron de una decisión del propio conductor debido a los rumores del posible pase del mismo a la RAI. Sin embargo, a medida que pasaban las horas, quedó claro que la decisión se debía a otros motivos. 

Una confirmación que llegó en un momento en que también se difundían noticias falsas de supuestos allanamientos, que presuntamente afectaban al propio Giletti, por parte de la DIA (Dirección de Investigaciones Antimafia).

Una noticia desmentida no solo por el interesado, sino también por la fiscalía de Florencia.

Hoy el panorama está mucho más claro.

Según informaron varios medios de comunicación, Giletti declaró ante los magistrados de la fiscalía de Florencia en dos ocasiones: el 16 de diciembre del 2022 y el pasado 23 de febrero.

El periodista fue citado por los fiscales Turco y Tescaroli justo después del episodio de la entrevista con Baiardo, porque querían saber si este último "tenía material relacionado con los hermanos Giuseppe y Filippo Graviano, sobre los sospechosos Silvio Berlusconi y Marcello Dell'Utri".

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Y es durante esa declaración cuando Giletti dice que Baiardo le mostró una foto donde Berlusconi aparecía retratado con otras personas que, según el propio heladero de Omegna, serían el jefe Giuseppe Graviano y el general de carabineros Francesco Delfino (general del Arma de Carabineros que había pasado a los Servicios Secretos).

Una foto que, de existir, no sólo sería una primicia periodística, sino también una importante evidencia de la relación entre Berlusconi y el jefe Graviano, antes del arresto de este último.

Relaciones a las que, como ya hemos destacado, Graviano se refirió durante el juicio como de carácter económico y que el propio Berlusconi, a través de sus abogados, siempre ha negado (incluso ayer el abogado Giorgio Perroni habló de "acusaciones infundadas y ofensas muy graves", reservándose el derecho "a emprender acciones ante los tribunales competentes contra este uso indigno de información confidencial").

Dado que Baiardo es un exfacilitador y que Graviano es un jefe no arrepentido que ciertamente está jugando su propio juego, es absolutamente apropiado que los órganos de investigación profundicen en cada elemento, porque estamos hablando de historias que no tienen nada de "viejas", sino que son todavía hoy de suma importancia.

En busca de la foto

Para entender si la imagen realmente existe, si es una foto real o no, si retrata a los sujetos señalados según Giletti por Baiardo o no, los fiscales ordenaron a la DIA que la busquen (la orden se dio el pasado 27 de marzo).

Por su parte, Giletti habría declarado que no la tenía y que solo la había visto de lejos. También habría agregado que Baiardo le habría ofrecido publicar esa foto. ¿Con qué fin? Giletti habría planteado a los fiscales que el objetivo habría sido el chantaje, insinuando además que la foto también podría llegar a manos de los magistrados "si las cosas no salen de cierta manera". Además, habría dicho Giletti en el acta, "tengo entendido que la foto fue tomada en secreto y por lo tanto sin el consentimiento de Berlusconi. Es decir, se hizo con fines de chantaje". Y luego dice: "Durante la reunión que tuve con Baiardo me dijo que la foto está ahí y que, si las cosas no salen de cierta manera, me la podría llegar a dar". El presentador también describió la imagen: "Me pareció una foto del tipo de esas máquinas desechables con disparador automático. Vi a tres personas sentadas en una mesa pequeña. Reconocí a Berlusconi, era joven, creo que era una foto de los 90, seguro que era él porque lo seguía periodísticamente en esa época. También reconocí a Delfino, pero no sé si era el auténtico, ni si Berlusconi sabía que el tercer hombre retratado era Graviano y si este último era realmente el jefe". 

Los fiscales, en busca de confirmación, también habrían interceptado a Baiardo, filmando sus encuentros con Giletti. Y en esos encuentros habría habido confirmaciones del relato de Giletti, al que se le reforzó la escolta, ya asignada a él tras las amenazas desde prisión del jefe Filippo Graviano.

En ese momento solo se pudieron realizar búsquedas, pero aún no se ha encontrado la foto.

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Evitar el aislamiento 

Lo cierto es que Baiardo es un hombre ambiguo que ahora tomó distancia de Giletti. Lo hizo vía TikTok, llegando incluso a afirmar que la foto no existe. Y al decir que pronto acudiría a Mediaset para contar su verdad, también añadió que Berlusconi es una buena persona a la que los fiscales intentan incriminar.

Es una vuelta de tuerca (si tenemos en cuenta las declaraciones de Graviano en los juicios), que huele a mensaje codificado para quien deba entender.

Sin embargo, el hecho es que la señal que surge de la inmediata "remoción" de Giletti y su equipo por parte de La7 es algo que hiere a toda la prensa libre.

Hablamos de un periodista del que nos puede gustar o no su manera de realizar su trabajo, pero que sin duda en los últimos meses había dado un amplio espacio a temas y tópicos incómodos.

En los últimos tiempos se había ocupado de Matteo Messina Denaro, de su fuga, de las relaciones con los centros de poder oculto y de muchos juicios y hechos relacionados con la mafia.

Además, estaban programadas importantes revelaciones sobre Marcello Dell'Utri y el senador Antonio D'Alì (ambos ya condenados por concurso externo en asociación mafiosa, así como de hombres destacados de la historia de Forza Italia, un partido que aún hoy sigue en el Gobierno) y otros casos incómodos como la muerte del urólogo Attilio Manca.

En el pasado demostró gran valentía al enfrentar hechos espinosos como la salida de la cárcel de los jefes mafiosos en tiempos de la pandemia o la no designación del magistrado Nino Di Matteo en el DAP. Todos temas que desagradan a ciertos aparatos del poder.

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Urbano Cairo puede justificar su "movimiento editorial" de muchas maneras, incluso mirando el cronograma o los costos de programación, pero no puede ignorar estos hechos y la exposición a la que está sometido Giletti por lo que declaró a los magistrados.

Por eso, analizando el “caso Giletti” a partir de los hechos de noviembre del 2022, tenemos razones para creer que hay fuertes intereses del poder detrás de esta historia.

Cairo, que hasta ahora había demostrado que dejaba en libertad absoluta a sus periodistas y presentadores, tomó cartas en el asunto con una acción tan discutible como peligrosa.

¿Pudo haber sufrido presiones? No podemos saberlo con seguridad.

Lo cierto es que con esta repentina acción demuestra que se ha alineado totalmente con esa parte del poder que no quiere que ciertos temas se difundan al gran público televisivo. Menos aún si esto ocurre en directo, como ocurrió con Non è l'Arena, donde la información también puede "salirse de control".

Y ante la idea declarada de futuras investigaciones sobre Dell'Utri, y en consecuencia sobre Berlusconi, que podrían arrojar luz sobre hechos que han concernido y conciernen al pasado y al presente de nuestra historia, la sospecha de que éstos estén vinculados a los motivos de la "defenestración" es, cuanto menos, lícita.

Y el inquietante mensaje que llega fuerte y claro huele a censura: no se debe hablar de masacres de Estado, tratativas ni relaciones entre mafia, política y sistemas criminales. Ni ahora ni nunca.

Imagen de portada: diseño gráfico de Paolo Bassani

Foto 2: Salvatore Baiardo y Massimo Giletti

Foto 3: en el estudio Salvatore Baiardo y el abogado Antonio Ingroia

Foto 4: en el encuadre Salvatore Baiardo, Massimo Giletti y Sandra Amurri, con Filippo y Giuseppe Graviano detrás

Foto 5: © Imagoeconomica

Foto 6: el exsenador Marcello Dell'Utri © Imagoeconomica

Foto 7: Urbano Cairo, editor de La7 y presidente de RCS Media Group © Imagoeconomica

Foto 8: el fiscal nacional adjunto antimafia, Nino Di Matteo © Imagoeconomica