Viernes 12 Julio 2024

Prófugo desde hace 30 años, estaba en una clínica de Palermo

Estaba en la clínica Maddalena, en el centro de Palermo. Después de treinta años así termina la fuga del último padrino, Matteo Messina Denaro, arrestado esta mañana por los carabineros del ROS, condenado a cadena perpetua como autor intelectual y ejecutor de las matanzas del '93 en Florencia, Roma y Milán y condenado, aunque no en forma definitiva, por las matanzas de 1992. Era buscado desde el año1993.

La operación de hoy fue coordinada por el fiscal Maurizio De Lucia y el fiscal adjunto Paolo Guido. La agencia ANSA dio la noticia de la detención.

Messina Denaro es el último jefe mafioso de "primera magnitud" que aún era buscado. La suya fue una fuga récord, como la de Totò Riina, que escapó a las esposas durante 23 años, y la de Bernardo Provenzano, que logró evitar la cárcel durante 38 años.

Historia criminal

La de Matteo Messina Denaro, también conocido como "Diabolik" por una ametralladora que quiso colocar en la parte delantera de su Alfa 164, es la historia de un hombre que respira mafia desde que nació.

Su abuelo Salvatore es uno de los "sobrevivientes" de la represión del que se recuerda como el prefecto de hierro, Cesare Mori, mientras que su padre fue "Don Ciccio", Francesco Messina Denaro, jefe del distrito de Castelvetrano tras la guerra mafiosa de principios de los años '80, cuando Mariano Agate, de Mazara, se alió con los corleoneses, contra las familias de Palermo y Alcamo de los Rimi y los Trapani de Minore. Condenado a diez años por el tribunal de Trapani en 1989, estuvo prófugo hasta su muerte a causa de un infarto. Su cuerpo fue encontrado muerto el 30 de noviembre de 1998 en los campos de Castelvetrano. Mientras tanto, sin embargo, el hijo ya se había hecho un nombre en Cosa Nostra, "adoptado" por el propio Riina, hasta el punto de convertirse en protagonista de las masacres del crimen organizado en Sicilia. A los 14 años ya sabía disparar y su currículum criminal comenzó a los 18: los investigadores lo responsabilizan de unos setenta asesinatos como autor intelectual y ejecutor, y no lo oculta, como cuenta un testimonio de un viejo amigo suyo, "con la gente que maté, podría hacer un cementerio".

En los primeros meses de 1992, junto a otros jefes de Brancaccio, el joven "Diabolik" fue enviado a Roma para evaluar la posibilidad de asesinar a Giovanni Falcone, y al entonces ministro de Justicia, Claudio Martelli, con Kalashnikovs, fusiles y revólveres adquiridos por el propio Messina Denaro. Todo parecía listo cuando Salvatore Riina, tal vez "llevado de la mano" por alguien, como luego relató el arrepentido Salvatore Cancemi, cambió de opinión optando por otro lugar y otro método para la masacre. Así fue como se decidió por la autopista Palermo-Punta Raisi, volada con TNT. Siempre en el mismo año, en julio, fue uno de los ejecutores materiales de uno de los crímenes más crueles de Cosa Nostra, el doble asesinato de la pareja de novios Vincenzo Milazzo (jefe de la banda de Alcamo que había comenzado a mostrar intolerancia hacia la autoridad de Riina) y Antonella Bonomo (embarazada de tres meses, considerada testigo inconveniente de los asuntos de Cosa Nostra). El primero muerto a tiros, la segunda, estrangulada. Posteriormente, el jefe de Trapani también formó parte del grupo de fuego que llevó a cabo el fallido atentado contra el subjefe Calogero Germanà, en Mazara del Vallo, el 14 de septiembre de 1992.

En 1993, con solo 31 años, se mostró partidario de continuar la estrategia de los atentados junto a los jefes Leoluca Bagarella, Giovanni Brusca y los hermanos Filippo y Giuseppe Graviano. Fue el año de las masacres de Florencia, Milán y Roma que causaron un total de diez muertos (entre ellos Nadia y Caterina Nencioni, de 9 y 50 días respectivamente) y 106 heridos, a los que hay que sumar los daños al patrimonio artístico. Masacres por las que fue condenado a cadena perpetua, con sentencia firme, en el 2002.

Pero la crueldad del jefe de Trapani no terminó ese verano. De no haber sido por los fallidos atentados al Estadio Olímpico (enero de 1994) y por el arrepentido Totuccio Contorno, el reguero de sangre hubiera sido más largo.

Y no solo eso. En noviembre de 1993 "u siccu" fue uno de los organizadores del secuestro del pequeño Giuseppe Di Matteo, de apenas 12 años, para obligar a su padre Santino a retractarse de sus revelaciones sobre la masacre de Capaci. Después de 779 días de cautiverio, el pequeño Di Matteo fue brutalmente estrangulado y su cuerpo disuelto en ácido. Otro asesinato atroz con una nueva sentencia a cadena perpetua, que está en trámite de apelación.

Según los colaboradores de justicia sería el depositario y guardián de indecibles secretos sobre masacres y tratativas.

Foto: Antimafia Duemila

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