Miércoles 17 Abril 2024

No se trata sólo de que un abierto promotor del asesinato de la ex vicepresidenta estuvo en la Cámara de Diputados ayer mientras se debatía un dictamen inexistente de una Ley pretendidamente refundadora de la república. Y que lo estuvo por invitación de una diputada oficialista y aprovechó para amenazar a diputados de la oposición. Es mucho peor: las fuerzas federales, policía, gendarmería y prefectura, que le pegaron a jubilados, periodistas y hasta a algún diputado, están al mando de quien está directamente involucrada en un intento real de asesinar a la entonces vicepresidenta. Recapitulemos: su mano derecha cuando durante el gobierno de Mauricio Macri fue, como ahora, ministra de Seguridad, dijo frente a testigos (y en medio de risas de dos de sus colaboradoras) que cuando la mataran él estaría en la costa marítima, lo que indica claramente que estaba al tanto de lo que ocurriría. Y tiempo después pero seguidamente, ella llevó a esas colaboradoras y a su ex mano derecha a una de sus oficinas donde otro de sus colaboradores, experto en la materia, borró el contenido de los celulares de los tres. No fuera cosa que su contenido revelara la ligazón con los mamertos que al intentar matar a CFK olvidaron jalar la corredera hacia atrás, con lo cual una bala hubiera ascendido desde el cargador a la recámara de la pistola.

Y cuando en una amabilísima entrevista en la Cámara de Comercio Argentino-estadounidense (AmCham) se le preguntó por este tema, lejos de ensayar alguna explicación, la actual ministra y entonces candidata a la Presidencia (!) se limitó a decir que aprovechando el lugar en que estaba, contestaría con una sola palabra, una expresión muy yanqui: Bullshit” (caca de toro, mierda), a partir de lo cual en estas páginas quien escribe sólo se la menciona y mencionará como Patricia Bullshit.

Esta renegada, que pasó años de su vida cantando la marcha peronista y levantando la consigna Perón o Muerte, antes de iniciar una recorrida por distintos partidos de la derecha liberal hasta recalar, primero en la Alianza depuesta a fines de 2001, y luego, tras varios pasos en falso, en las huestes de Macri, y mas recientemente en las de quienes la venció en las elecciones primarias, tiene sed de venganza y busca aniquilar todo aquello que se parezca a lo que encarnó: en 1985 fue nada menos que una de las mitades de la conducción bicéfala de la Juventud Peronista filomontonera junto a Juan Carlos Dante “Canca” Gullo (ver foto).

Es imposible tenerle el mínimo respeto a quien cuando era guerrillera peronista utilizaba el nombre Carolina Serrano y era apodada “Kali”, el nombre de la diosa bengalí famosa por su oscuridad y sed de sangre.

Ella es la responsable del absurdo desaguisado que tuvo lugar en los alrededores del Congreso Nacional, un dispendio de dinero, un despilfarro, con el único objeto de reafirmar sus pergaminos de discípula del genocida Bibi Netanyahu, encubridora de las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, asesinado por la espalda. Consecuente con su defensa a ultranza de la llamada “doctrina Chocobar”

Por supuesto también es responsable de mi seguridad, la de mi familia, amigos y compañeros.

Me atrevo a pronosticar que cuando la CGT , las CTA y los movimientos sociales movilicen, tendrá que acudir al proctólogo para que le extraigan el protocolo.

¡Bullshit! (sigue)

Durante la campaña, el actual presidente de la nación, haciendo uso de su proverbial mesura y reconocido don de gentes, llamó a su otrora contendiente electoral “montonera asesina que colocó bombas en jardines de infantes”. Nadie pone en duda esta aseveración que seguramente en caso de llegar a la justicia, nuestro equilibrado presidente podría demostrar con algún documento probatorio. Luego pasaron cosas. El democrático luchador contra la llamada “casta política” se encontró con dicha señora y parece que olvidaron esas pequeñas rispideces, “cosas que se dicen en campaña” comentaban jocosos. Una alegre estudiantina.

KALI

Por Leo Killian

Juan Salinas publica una nota donde recuerda el apodo que usaba esta noble mujer durante sus correrías juveniles como militante montonera: Carolina Serrano y /o Kali (nombre de la diosa bengalí caracterizada por su sed de sangre).

Esta amable y simpática mujer, dotada de singular belleza, dejó atrás estas adhesiones políticas producto sin duda de su amor por la justicia social. Su vida adulta continuó y renegó de aquellas locas ideas juveniles para integrar diversos partidos políticos. Ministra del gobierno de la Alianza se la recuerda por haber recortado el 13% de los haberes a empleados estatales y jubilados. Luego fue ministra de otro gobierno, el del patriótico ingeniero Mauricio, donde se encargó de la seguridad de los argentinos con los resultados que ya conocemos, asesinatos y otras simpáticas travesuras. Como no podía ser de otra manera, nuestro actual presidente, hombre de palabra razonada, mesurado y de gentiles modos, cumplió con su promesa de terminar con la casta de forma muy curiosa: La incorporó a su gobierno. Ex colaboradores y ministros de Alberto Fernández y del señor Massa, entre los que se encuentra un afamado motonauta por nombrar solo a alguno, y por supuesto, esta buena señora todo servicio.

La otrora Kali de sus años juveniles, es nuevamente la encargada de la “seguridad”. Le complace el dolor que causa. Aseguran que ayer llegó al orgasmo viendo la simpática actuación de sus amados gendarmes.

Sed de sangre dicen en Bengala de su diosa.

No se equivocan.

(*) Gentileza de Juan José Salinas

Foto: pajarorojo.com.ar