Miércoles 17 Abril 2024

¡Palestina libre! También se gritó en todo el territorio uruguayo

Bastantes años atrás Eduardo Galeano escribía sobre Palestina: “Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa. Los colonos invaden y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa”. Hoy, si Eduardo viviese, seguro estoy, que no sería capaz de desdecirse de sus palabras, sino en contrario, redoblaría las mismas, con su pluma y su voz, para resumir magistralmente el genocidio en curso, que ya lleva mas de 30 mil muertes, en solo cinco meses, y sin contemplar el total de víctimas, desde hace ya 76 años de asedio voraz. Galeano, seguramente nos asombraría, y nos haría transitar por los senderos más sabios, y más certeros, desde su privilegiado, talentoso y mordaz pensamiento de libertad y de revolución, para así poder entender sin tapujos, ni hipocresías, los verdaderos cimientos de la lucha palestina

Hoy por hoy, dado el panorama de un lugar de este planeta que se conoce como Palestina, donde no hay guerra pero sí un exterminio cometido a diario por el sionismo -con el sello nazi- la solidaridad internacional se hace sentir con fuerza, en los cuatro puntos cardinales del planeta. Se hace sentir. Se la oye. Y se la ve.

Más allá y más acá del Atlántico,las columnas humanas de ciudadanos del mundo desfilando por calles, avenidas y plazas de no pocas ciudades entonando !Palestina Libre!, si acaso nos reconfortan, si acaso nos invitan o si se quiere nos llevan a una inmediata toma de conciencia, sobre un atropello letal y mayúsculo. Y por más que otra franja de ciudadanos padezcan de amnesia histórica, o de insensibilidad, o miren a un costado, como si nada estuviese aconteciendo, esas movilizaciones nos reivindican un poco, nuestra dignidad, como humanidad.

En las últimas horas, una movilización, de ese tenor, de cerca de 10 mil personas, se llevó a cabo en la capital del Uruguay . No fue convocada por el gobierno -de Luis Lacalle Pou, cuyo representante en la ONU, hace un tiempo no muy lejano, siguiendo instructivos del Ejecutivo no votó (junto a otros países) el cese el fuego en Palestina- sino por un entidad gremial y por organizaciones sociales, claramente ubicadas en la vereda opuesta de un mandatario, que más bien ha venido dado señales recurrentes de indiferencia al genocidio, y con su silencio, hasta casi de cuasi complicidad con el ensañamiento expreso del sionismo contra el pueblo palestino. Su solidaridad como ciudadano del mundo, primero, y como gobernante después, para con las víctimas palestinas de Gaza y de Cisjordania, asesinadas a balazos, a bombazos, de hambre y de la desolación más indescriptible, ha estado ausente. O al menos no ha sido dada a conocer, ni de sus labios ni en el desarrollo de su gestión, tal como habría correspondido como representante de una democracia.

Entonces, lo que él no lo hace, lo ha venido haciendo el pueblo uruguayo, desde el inicio de la masacre y ahora mismo, cuando ella ya lleva cinco terribles meses.

Diez mil personas fueron la voz del pueblo palestino en Montevideo 2

Miles de uruguayos gritaron en la principal avenida de la capital uruguaya, a viva voz “No es una guerra, es genocidio”. Jóvenes, no jóvenes, familias enteras, y niños, portando pancartas con consignas valientes, llenas de solidaridad, y de militancia caminaron desde la Comuna capitalina hasta la Plaza Independencia, con bombos, y banderas de Palestina. Un grupo de mujeres jóvenes revolucionando un tramo de la marcha, en la Plaza Cagancha, megáfono en mano, y cubriendo sus rostros con pañuelos típicos de Palestina (kufiyas) leen una proclama frontal e inédita; una proclama de cuya profundidad -muy seguro estoy- se hablará por mucho tiempo.

“La Palestina es unión de luchas, de culturas y de creencias. Musulmanes, judies, atees, cristianes, todes forman parte de un único pueblo y de una sola tierra que se llama Palestina. Elles no tienen la necesidad de que nosotros estamos de acuerdo con su resistencia, elles van a seguir resistiendo siempre, no son víctimas que hay que llorar. No son personas de las que haya que contar historias tristes. Son un pueblo que necesita su libertad. Por eso apoyamos y defendemos su autodeterminación y su rebeldía en todas sus formas. No habrá paz hasta que no haya justicia y libertad. ¡Palestina libre!".

Trescientos metros más adelante, un ciudadano cuelga de una ventana, de un edificio, una bandera israelí. No es un movilizado, es un provocador que ha sido abucheado. Luego, la movilización marca su tramo final, frente por frente a la Torre Ejecutiva, de luces apagadas, blindada por las fuerzas del orden, pero literalmente circundada por voces que insisten militantemente por la libertad de Palestina. Hay oradores, de organizaciones sociales. Habla también la embajadora de Palestina, en Uruguay, Nadya Rasheed, agradeciendo a los activistas por la paz y a todos los presentes por su apoyo y solidaridad, pidiendo además a todos un minuto de silencio por los fallecidos en Palestina. Y Fernanda Aguirre, del PIT/CNT, destacó al movimiento social en su tarea de seguir denunciado la ocupación ilegal, el apartheid y “las acciones genocidas que el Estado sionista lleva adelante en Gaza y en Cisjordania” pidiendo enérgicamente “la ruptura de relaciones diplomáticas (del gobierno uruguayo, ndr) con Israel. Basta de estar al servicio del imperio! Viva la solidaridad entre los pueblos”.

Diez mil personas fueron la voz del pueblo palestino en Montevideo 3

Tres mástiles ubicados en la plaza Independencia de Montevideo, frente a la sede gubernamental y junto al Mausoleo de Artigas -destinados a los símbolos patrios uruguayos- han sido bienvenidos para que manos anónimas izaran en cada uno de ellos la bandera palestina. El marco ideal para una movilización social, impactante y multifacética, pero única en su reclamo, y en su denuncia

No han habido incidentes, como quizás esperaban los provocadores de siempre. Ha sido una movilización pacífica. Ha sido una oportunidad para gritar a viva voz, al sionismo local e internacional, que en Montevideo no hay antisemitas, hay un pueblo que ama la libertad y que es solidario. Y no solo allí en la capital, sino además en el interior del Uruguay, porque esta movilización fue convocada a nivel nacional, registrándose escenas de igual tenor en no pocas ciudades del Interior.

Allá en Palestina, en cada rincón de esa tierra, hay sufrimiento, muerte, dolor, rabia, indignación, impotencia. El mundo entero sigue paso a paso un genocidio. Hay gobernantes que dicen basta a este genocidio, y actúan en consecuencia, hay otros que se callan, y cuando se llaman al silencio se hacen cómplices. En paralelo, las movilizaciones sociales de repudio a esta horrenda realidad de corte nazista, se están incrementando.

Pero, entre tanto, cada segundo que pasa es vital, para las vidas de los palestinos. Solo por esa razón, solo por esa, que los egoísmos humanos no predominen sobre la solidaridad o sobre las ideas, porque, allá, se corre una verdadera carrera contra reloj.

No es metafórico. Es real.

Fotos: Antimafia Dos Mil