Miércoles 17 Abril 2024

El dramatismo de la imagen contrasta con la indiferencia de muchos en el mundo, a la hora de señalar con el dedo, o con su voz, el genocidio en curso en Palestina. Hace pocas horas en suelo estadounidense, Aaron Buschnel, de 25 años de edad, miembro activo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos -por su propia voluntad- en cuestión de segundos, a las puertas de las embajada de Israel en Washington, se transformó en una tea humana, gritando -hasta su último aliento de vida- "Palestina Libre! Palestina Libre!”.

Moría lapso después ante la atónita mirada de la guardia del lugar y de policías que en vano intentaron sofocar las llamas, con la intención de neutralizar su extrema medida de inmolarse a lo “bonzo”. Una imagen que fue trasmitida al mundo en directo, por Aaron mismo, a través de Twitch.

Apenas segundos antes de registrarse esta imagen y el video del momento mismo en que Aaron llega al punto elegido y se rocía con un líquido inflamable, para finalmente encender sus ropas -uniforme militar- y perecer a la vista pública, en el curso de "un acto extremo de protesta” según sus propias palabras, los efectos en la comunidad humana se hicieron sentir.

Instantes antes de iniciar él mismo las llamas, grabó con la cámara de un celular que llevaba en su mano derecha -mientras caminaba al portón principal de la embajada israelí- su mensaje final: “Soy Aaron Bushnell miembro activo de la Fueza Aérea estadounidense y no voy a seguir siendo cómplice de un genocidio. Estoy a punto de llevar a cabo un acto extremo de protesta, pero comparado con lo que están sufriendo en Palestina a manos de sus colonizadores, esto no es algo extremo en absoluto. Esto es lo que nuestra clase gobernante ha decidido que es normal”.

Se han visto estas imágenes en directo. Recorrieron el mundo en segundos, y sigue aconteciendo su visualización. La condición humana, hace que tras el impacto, los unos lo consideren a Aaron como un héroe. Como un activista, que desde las entrañas mismas del poder militar, que él hacía parte, dijo basta, y no solo, sino que además , con un grado de conciencia admirable -como pocos- apeló a acabar con su vida misma, como emblema de su denuncia y de su rechazo más visceral a lo que le significaba ser un miembro activo de la Fuerza Aérea estadounidense, materializando un acto extremo de protesta, a la vista pública. Pero, seguramente otros, procurarán endilgarle adjetivos que no lo alinearán con la protesta . Y otros hasta quizás abrirán las compuertas de la moralina, para rasgarse las vestiduras, sin respetar, ni su decisión, ni mucho menos su protesta.

Incinerarse así, al estilo “bonzo”, expresando con sus propias palabras argumentos sólidos, solo podemos considerar que tuvo muy poderosas razones para tomar esa determinación. Ofrendó su vida a una causa mundial. Se ofrendó bajo una forma no convencional, pero seguramente impactante y trágica, como en si mismo es el genocidio que se comete a diario en tierras palestinas.

Tras ésta dramática página de la historia de la humanidad, nuestro profundo respeto a este joven, porque inmolarse así, ha hecho que en fracción de segundos, la causa palestina haya tenido la atención mundial, a costo de una vida, pero como Aaron mismo lo ha dicho “comparado con lo que están sufriendo en Palestina” prenderse fuego “no es algo extremo en absoluto”.

Lo que ha hecho Aaron es una denuncia muy fuerte; es una protesta innegable; y es una demostración de solidaridad para con los miles y miles de víctimas de las masacres que se repiten día a día, desde el 7 de octubre del 2023, en la franja de Gaza y en Cisjordania, con el saldo a la fecha de más de 30.105 personas asesinados, y 74. 400 heridos.

Aaron Bushnell, tu decisión -que ha sido dramática, es cierto- nos pone a todos contra el muro de nuestra conciencia, para entender el verdadero sentido de una lucha, cuando es justa, legítima y coherente conla historia, como es la causa del pueblo palestino.

Aaron, contigo gritamos Palestina libre!

Foto: redes sociales