No queda mucho por decir ni mucho por hacer: están creando las condiciones ideales para dejar que lo maten.
No queremos más andar con rodeos: están preparando todos los papeles necesarios, con los sellos necesarios, para dejar que lo maten. De hecho siguen insistiendo, con una obtusa obstinación burocrática, en la línea del sistemático rechazo a todas sus solicitudes que no preve apelaciones, revisiones, soluciones honorables para todos.   
¿Las Momias Embalsamadas lo hacen a propósito?
¿Deliberadamente?
¿Creen realmente que Di Matteo, en cuanto a investigaciones sobre la mafia, tiene “cero títulos”?
¿Lo hacen porque no comprenden?
¿Porque no tienen ni la más mínima idea de lo delicado del asunto que están tratando?
¿O porque consideran que los sicarios de Cosa Nostra actúan de manera independiente de lo que ocurre en el maravilloso mundo del derecho?
Lo que cuentan son los hechos. Y los hechos, lamentablemente, son los que vemos.
¿En qué se ha convertido este Consejo Superior de la Magistratura? ¿A qué lógicas responde?
¿Cómo es posible que no se vean señales de arrepentimiento? ¿Por qué no os tomáis el tiempo de leer las recientes declaraciones del Diputado del PD, Michele Anzaldi? No tendríamos nada que agregar a la claridad de sus análisis. Salvo constatar que la suya, lamentablemente, es una voz aislada en el desierto.
Y luego hay una determinada prensa.
“Crea el titular”, como se dice en la jerga periodística, si llegan a arrestar al abogado Marcello Marcatajo, con la acusación de haber vendido unos treinta garajes por encargo de la familia mafiosa del pueblo de Acquasanta de Palermo. Pero finge no saber que los investigadores llegaron a la dirección de ese “abogado” gracias a la colaboración que desde hace meses está prestando el arrepentido Vito Galatolo. Y que el mismo Galatolo ha explicado claramente que el dinero de esas ventas estaba destinado a la compra del trotil necesario para hacer volar por los aires a Di Matteo y a sus agentes de escolta.
Como si no fuera suficiente, determinados periodistas con la mano rápida,  no pierden oportunidad de lanzar puñaladas repitiendo infinitamente que ese juicio no tiene fundamento. Porque es impensable, inimaginable, inaceptable, blasfemo, diabólico, considerar que el Estado italiano habría podido llegar a negociar con la mafia.
Claro, claro que si, queridos colegas.
¡La historia de estos sesenta años de historia de nuestra República es así de límpida! Es así de clara y es así de carente de sombras y ligera como una pluma... Es suficiente con leer las sentencias de cientos de procesos judiciales por los cientos de atentados y los miles de delitos para hacer desvanecer toda clase de dudas sobre el comportamiento adamantino de los servicios secretos que han actuado en Italia durante décadas baja el estandarte de lo honestidad, de las verdades y de la justicia.
¿Es cierto?
Realmente tenéis razón, queridos colegas.
¿Cómo se puede afirmar que el Estado siempre ha negociado con la mafia, comenzando a partir del desembarco de los aliados en Sicilia, y no querer volver atrás incluso hasta los veinte años del fascismo, o aún más lejos, con el crimen de Notarbartolo*?
Realmente tenéis razón vosotros: un historiador contemporaneo escribió algunas palabras muy claras e innegables sobre el argumento. Los norteamericanos no tuvieron nada que ver con la mafia....
Pero ya no nos quedan ganas de hacer ironía sobre el argumento.
Quizás haya llegado realmente el momento de que nuestro Jefe de Estado diga su opinión.
Y de que la diga con mucha fuerza.
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Notas:
* Notarbartolo: En 1893 la Mafia cometió su primer asesinato político al acabar con la vida del ex alcalde de Palermo Emanuele Notarbartolo, que era director general del Banco de Sicilia.

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