¿Cuando estaban con vida les pasó de todo? ¿Cuando estaban con vida fueron aislados día tras día? ¿Cuando estaban con vida fueron el blanco preferido de los políticos de aquel entonces, de los colegas magistrados de aquel entonces, de los exponentes de las instituciones de aquel entonces? ¡Caray! ¿Y con esto? ¿Cómo podrían haberse convertido en “héroes” sin antes haber caminado sobre las brasas? Y ¿quién y qué, mientras estaban con vida, fueron los que no los apoyaron y en cambio los obstaculizaron? Y ¿quién y qué los definió “comisarios”, “Nembo Kid”, “esbirros” que no respetaban los derechos de los imputados, de los principios “garantistas”, de la regla inviolable según la cual el magistrado “no tiene que estar en contra de nadie” ¿ni siquiera en contra de la mafia? ¡Hay que ver!
Y ¿quién se recuerda de esto? Quién sabe cómo fueron las cosas. Ha pasado mucho tiempo. Más o menos unos treinta años. Y ¿qué sentido tendría remover un pasado tan lejano? Y de todos modos ¿para buscar qué? ¿Quizás los nombres de quienes no pensaban como ellos? Como si no fuera la sal de la democracia el hecho de expresar opiniones diferentes con respecto a las de los “intocables”, como fueron definidos, cuando todavía estaban con vida, Falcone y Borsellino.
Por otro lado, pensándolo bien, nadie se convierte en “héroe” por casualidad, sin tener que pagar un precio. Nadie entra en el panteón de la inmortalidad viviendo como si nada, sin cruces y sin espinas, en fin, sin ir a buscarla esta bendita inmortalidad. Y el que la busca, por favor, que de un paso al frente pero que luego no se queje si termina encontrándola.
Por lo tanto, y por otras infinitas razones, nuestros “héroes” fueron grandes, muy grandes.
¡Oh! Qué buenos que eran, cómo luchaban en contra de la mafia. si. No había nadie como ellos. No hubo más. No los hay ni siquiera hoy. Se rompió el molde.
Miremos a nuestro alrededor.
¿Se puede comparar a los magistrados de hoy? ¿O a los magistrados de ayer y de antes de ayer? En fin ¿a todos aquellos que pasaron por los despachos judiciales después de los atentados de Capaci y de Via D'Amelio? ¿Acaso estamos bromeando? Es imposible comparar.
Minúsculos epígonos, comparados con estos próceres de Riace, Falcone y Borsellino, que Sicilia dio a luz cuando la antimafia era realmente una cosa seria.
¿Hoy en cambio? Obtusos perseguidores de lo mejor de la política local. Causídicos estudiosos de teoremas judiciales que no conducen a nada. Egocéntricos megalómanos que querrían poner las esposas a las muñecas de la flor y nata de los grandes caballeros.. Gente que usa la túnica con el recóndito objetivo de entrar en política. Y siguen estando allí, dando vueltas sin concretar nada, cazando mariposas. Con tal de aparecer en las primeras páginas de los periódicos. Con tal de salir en televisión. Con tal de  reescribir, en las actas judiciales, la historia excelsa de estos setenta años de República. Siempre en busca, como decíamos antes, de mariposas que revolotean, como la presunta negociación Estado-mafia. Mariposas viajeras, como el presunto enredo entre los intereses de Cosa Nostra y los de los potentados económicos y financieros, y lobbies político-institucionales, y servicios secretos desviados, o muy desviados. Siempre en busca de algo que no se encuentra. Y que no se encuentra porque no existe. Y que jamás se encontrará, ya que vivimos en un país que, hace apenas unos días, volvió a llamar “Venerable” a Licio Gelli, el peduista de los grandes misterios italianos que nunca fueron resueltos, fundador de la Logia P2, y que ha pasado a mejor vida. Él también era un inmortal, a su modo. Pero al término de una serena vejez, que siempre hace una cierta diferencia.
lodato250Recapitulando: alguien hoy pretendería que Falcone y Borsellino terminaran siendo embalsamados de una vez por todas. Dicho deseo nace del hecho de que querrían tener las manos libres para demoler, ladrillo a ladrillo, lo que queda de la antimafia de ayer y de hoy. Para hacerlo fingen estar indignados. Levantan la voz. Hacen proclamas. Critican. Se ponen en el rol de expertos de larga trayectoria, de aquellos que ya han visto todo, que saben mucho del argumento, que no se dejan engañar por la “retórica antimafiosa”. En  otras palabras ellos dicen: pongamos de una vez a Falcone y a Borsellino en un museo y luego dediquémonos a “los de hoy”, que de todos modos para eliminarlos  ya no hacen falta los atentados de hace treinta años.
Hay formas más elegantes, más indoloras, más invisibles para terminar con esos Fiscalesque se la pasan en busca de mariposas.
Los años pasan, pero muchos no olvidamos. Y por ejemplo no olvidamos que los paramafiosos de aquella época se han convertido en cruzados de esta antimafia que emana un hedor a veneno que viene de lejos.
 No, queridos amigos de la otra “orilla”. Los nombres de Falcone y de Borsellino, así como los de otros cien como ellos, os los seguiremos plantando en la cara  precisamente porque sabemos que esos nombres os hacen subir la sangre a la cabeza.
¿Acaso esto os impedirá considerar que habéis logrado definitivamente cambiar de traje?
Qué lástima. Os acostumbraréis.
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*Foto de Portada : Giovanni Falcone y Paolo Borsellino Foto: Falcone.neumirai.org
*Foto inferior: Saverio Lodato Antimafia DosMil

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