Martes 16 Abril 2024

"Que Ucrania levante la bandera blanca. No es una vergüenza, sino una gran señal de Paz"

Se señala con el dedo a la industria de las armas, principal causa de los conflictos mundiales. La esperanza de que volvamos a hablar de paz en Ucrania, tomando decisiones difíciles y evitando la aniquilación de un pueblo, pero también en Oriente Medio. Conflictos que matan a miles y miles de inocentes. Quien habla no es un político, sino el Papa Francisco.

En una entrevista con la radiotelevisión suiza, con previsión y pragmatismo, pidió a Ucrania que abandone cualquier idea de victoria militar sobre Rusia y de reconquista de los territorios perdidos y se siente a la mesa de negociaciones. Una decisión difícil de tomar, reconoció el Pontífice, pero a la que hay que llegar dejando de lado el orgullo y pensando en las innumerables vidas que se van a salvar por un alto el fuego después de más de dos años de guerra: "Les dará vergüenza, pero evitará muchas muertes -afirmó, demostrando pragmatismo- Es preciso negociar a tiempo, buscar algún país que actúe como mediador. En la guerra de Ucrania hay muchos. Turquía ya se ofreció (hace apenas 24 horas, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se ofreció a recibir las conversaciones de paz, ndr). Y también otros. No tengan vergüenza de negociar antes de que la situación empeore".

Todo esto sucede mientras figuras como el presidente francés Emmanuel Macron y el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky (este último a través del secretario del Consejo de Seguridad y Defensa, Alexei Danilov) no excluyen la posibilidad de una intervención militar de Occidente con el envío de tropas.

Una toma de posición fuerte, como la adoptada hace unos meses cuando el Hospital Infantil Bambino Gesù de Roma, propiedad del Vaticano, renunció a la donación de un millón y medio de euros ofrecida por Leonardo, una empresa pública italiana activa en los sectores de defensa aeroespacial y seguridad. Para ser coherente el Papa Francisco no podía aceptar la donación, desde el momento en que se expresa casi a diario contra los conflictos en curso y contra las industrias bélicas y todos los que se benefician con la venta de armamentos.

Y hoy vuelve a tomar partido contra la guerra, haciendo todo lo posible para evitar esa escalada que, como hemos explicado varias veces, llevaría al fin del juego, con el posible uso de armas nucleares.

El Papa Francisco no duda en pedir que se ice la bandera blanca, no como una rendición, sino para salvar a millones de personas de una muerte segura y de mucho sufrimiento. "Quien ve la situación, quien piensa en el pueblo, quien tiene el coraje de levantar la bandera blanca para negociar, es más fuerte. Hoy podemos negociar con la ayuda de las potencias internacionales. La palabra negociar es valiente. Cuando ves que estamos derrotados, que las cosas no están funcionando, necesitamos tener el coraje de negociar".

Poco importa que el director de la oficina de prensa del Vaticano, Matteo Bruni, aclare después que el Papa no pidió que Ucrania se rinda, sino que su mejor esfuerzo para negociar lo antes posible.

En este momento histórico las palabras del Pontífice no son sólo las de quien es considerado vicario de Cristo en la Tierra, sino que cobran un enorme peso político en un momento histórico en que ningún líder mundial se expresa contundentemente contra la venta de armas. Hablando de las guerras, destacó que "la industria armamentista siempre está detrás. Esto es un pecado colectivo. El ecónomo, hace un mes, me dio el informe sobre cómo están las cosas en el Vaticano, siempre en déficit. ¿Usted sabe cuáles son las inversiones que generan más ingresos hoy en día? Las fábricas de armas. Se gana matando. La guerra es terrible".

En las últimas semanas, el informe "Finanzas para la guerra. Finanzas para la paz" ya había destacado que entre 2020 y 2022 el sector financiero mundial invirtió al menos un billón de dólares para apoyar la producción y el comercio de armas.

Cifras aterradoras. E Italia se encuentra entre los países que comercian con armas. Adherimos al llamamiento del periodista Saverio Lodato que, durante la presentación en Roma del libro "Il Colpo di Spugna" (Editorial Fuori Scena), escrito junto con el fiscal nacional adjunto antimafia Nino Di Matteo, invitó al ministro Guido Crosetto (antiguo asesor principal de Leonardo) a revelar las ganancias de la industria bélica italiana.

Papa Francisco el vicario de Cristo contra la guerra 2

"Me gustaría que se desarrolle en Italia otra rama del periodismo de investigación -dijo Lodato- que se ocupe de un tema considerado tabú, el de las industrias de guerra italianas que producen y venden armas. No existe en ninguna parte una lista que podamos consultar para conocer las compras o ventas de armas en estos tres últimos años de guerra en Ucrania y de guerra en Oriente Medio, y cuánto han facturado las industrias italianas en este sector". Y luego, de nuevo, provocativamente, añadió: "¿Y por qué no aplicar un impuesto sobre una parte de estos beneficios que se multiplicaron por diez durante una calamidad internacional como el estallido de una guerra? ¿O debemos aceptar el criterio de que el traficante de armas, o podríamos llamarlo elegantemente fabricante de armas, puede enriquecerse? Creo que el ministro Crosetto podría librar una batalla por la verdad, ocupándose solo de este asunto. Seguramente no tendrá ningún conflicto de intereses, por lo que, con mayor razón, podría levantar el velo y proponer a este Gobierno la creación de un impuesto. Es justo, ya que nos hacemos ricos en tiempos de guerra".

Volviendo a las palabras del Santo Padre en la entrevista, obviamente no podía faltar la referencia al conflicto en Oriente Medio. Desde que Israel comenzó los bombardeos y las operaciones terrestres tras el ataque de Hamás el 7 de octubre, las muertes han superado las 30.000, la gran mayoría civiles, incluidos 12.000 niños. "Todos los días, a las 7 de la tarde, llamo a la parroquia de Gaza -dijo Francisco- Allí viven 600 personas y cuentan lo que ven, es una guerra. Y la guerra la libran dos, no uno. Los irresponsables son estos dos que hacen la guerra. Entonces no sólo hay guerra militar, sino que está la 'guerra de guerrillas', por así decirlo, de Hamás, un movimiento que no es un ejército. Es algo malo".

Cuando se le preguntó si se proponía negociar en los conflictos actuales, el Papa Francisco respondió: "Estoy aquí y punto. Envié una carta a los judíos de Israel para reflexionar sobre esta situación. La negociación nunca es una rendición. Es la valentía de no llevar al país al suicidio. Los ucranianos, con la historia que tienen, pobrecitos, los ucranianos en la época de Stalin han sufrido mucho".

Y luego concluyó con una anécdota: "Siempre digo esto, cuando estuve en Redipuglia, en el 2014, lloré. Luego me pasó lo mismo en Anzio, luego cada 2 de noviembre voy a celebrar a un cementerio. La última vez fui al cementerio británico y miré las edades de los jóvenes. He dicho esto antes, pero lo diré de nuevo. Cuando se conmemora el desembarco de Normandía, todos los jefes de gobierno celebran esa fecha, pero nadie dice que en esa playa quedaron 20 mil jóvenes".

Hoy todo el mundo finge no recordarlo. Y nos ponemos del lado del Papa Francisco, que es el único jefe de Estado que realmente quiere la paz en Tierra Santa, como en el resto del mundo.

Foto: reelaboración gráfica de Paolo Bassani