Miércoles 17 Abril 2024

Está condenado a cadena perpetua y goza de prisión domiciliaria en Vicente López

En buen romance, el preso en cuestión, puede hacer lo que se le cante. Pero dado el historial y el perfil de este sujeto, de nombre Jorge Olivera, un represor contumaz involucrado en sesiones de tormento y desapariciones de personas, el festejo no hace más que ratificar -una vez más- la impunidad visceral con la que se manejan los represores de la dictadura cívico-miitar-eclesiástica argentina, constituyéndose además como una suerte de atentando y provocación a la inteligencia humana, dentro de un contexto de total indiferencia a los sufrimientos que ellos -los uniformados de turno- causaron a miles a miles de coterráneos. Dicho en otras palabras, la fiesta de bodas de oro, del matrimonio Olivera/Ravasi no fue ni más ni menos que un encuentro con sabor y color a una “gloriosa” oda al terrorismo de Estado. Olivera, que adujo razones humanitarias para lograr su prisión domiciliaria, no tuvo consideración ninguna para pavonease como parte de una fiesta de la que participó un artista de su misma linea, me refiero a Palito Ortega. Honesta o hipócritamente (eso todavía está por definirse) ahora se investigan los pormenores de la festichola que tuvo lugar en una casa de Vicente López, con el agravante además de que tal ostentación no fue ni solicitada ni comunicada al tribunal competente.

Entonces, el festivo e ideológico encuentro tuvo lugar además con la participación, inevitable, de otros represores, y todos juntos hicieron de esa noche una histórica velada en la que las más rancias, nefastas, y castrenses arengas salieron a la luz, y fueron registradas sin pudores por celulares, para ser divulgadas luego en redes sociales, como expresión de una caterva de represores y afines, remarcando a cada segundo que la prisión de los militares es una cruz que llevan sobre su espaldas. Así de sencillo, sin muchas vueltas. Sentir y dichos que también pronunció el cura párroco que hace parte de la familia de Olivera. Ergo, los lazos matrimoniales del represor se afianzaron, estrechándose también muy fuertes vínculos con la casta militar, con la administración Milei, y por si fuera poco con la vicepresidenta argentina Victoria Villarruel, ambos ausentes, pero reiteradamente mencionados (como marco ideal) para que la celebración tenga su toque indiscutible de mensaje a la población, con sabor a bota de milicos. Milicos de manos tintas de la sangre de miles de víctimas. Víctimas que orgullosa y heroicamente hicieron parte de una resistencia a conciencia, en la zona de San Juan, y en el resto del territorio argentino.

Mucho cinismo hubo esa noche de fiesta. Mucha osadía. Mucha desvergüenza. Mucha inmoralidad. Mucha insensibilidad. Y sobre todo, una abundante cuota de hostilidad, para con la democracia, para con el valor justicia, y para con el valor vida.

Cincuenta años de casados celebró Olivera, con su esposa Marta Ravasi, en su casa de Vicente López. El represor goza de prisión domiciliaria siendo que está condenado a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad, luego de haber estado prófugo cerca de cuatro años. En definitiva, lo que hizo Olivera fue un evento social, y sobre esa línea ahora trabaja la fiscalía solicitando para el futuro, que se le imponga la obligación expresa de abstenerse de este tipo de festejos que, según el pedido fiscal, en un futuro “desnaturalice el alcance y el sentido de la pena impuesta, y ponga en crisis la motivación estrictamente humanitaria que justifica dicho régimen de excepción, sin que ello deba interpretarse, claro está, como un impedimento para el desarrollo de su vida familiar social”.

No se trata de envolvernos de una moralina amorfa o si se quiere tendenciosa. Se trata, exclusivamente, de remarcar que no fue nada ético de su parte, abrir los portones de la algarabía generalizada, sin tomar en cuenta que su prisión domiciliaria no responde a una cadena de tonterías delictivas, sino que más bien se relaciona estrechamente con acciones delictivas con una muy pesada carga de violencia aplicada sobre personas que no hacían más que resistir a un autoritarismo degradante, y propio del terrorismo de Estado que regía por aquellos días, en la Argentina y en el Cono Sur.

Muchas fueron las víctimas de Olivera, y de quienes estaban a su mando o de quienes con igual rango hacían parte operativa y mandante o ejecutora de torturas y del delito más horrendo que se conoce, como es el secuestro y la desaparición forzada.

Mucho cinismo represor argentino Jorge Olivera celebra sus bodas de oro 2

Fueron muchas las personas que vivieron sufrimientos inenarrables, pero hay un caso en particular, que a mi personalmente me ha golpeado. Estoy hablando de la modelo franco-argentina Marie Anne Erize, cuyo secuestro y tortura se cometió bajo expresa responsabilidad del represor Olivera, que muy seguro estoy, a la hora de brindar por sus 50 años de casado, ni se acordó de ella.

Pero de ella sí se acordaron y la tuvieron muy presente miles y miles de argentinos y no argentinos, primero llorándola ante su secuestro, y ante su desaparición, en manos del poder estatal mal parido de la época, más después denunciando su martirio, y su resistencia ultrajada, exigiendo firmemente que el victimario fuera detenido, juzgado y puesto entre rejas, tal como acontecía con otros de sus pares, dispersos en la Argentina y en el mundo.

Y esto ocurrió. Pero las trapisondas del fulano, también ocurrieron, porque siempre estuvo una y otra vez burlando a sus perseguidores. Por ejemplo, cuando estuvo a distancia de su país natal, por el año 2000, fue ubicado en Italia desde donde fue extraditado a la Argentina , a pedido expreso de la Justicia, por el específico caso de la modelo Marie Anne Erize, tras denuncia formal presentada por su familia, desde Francia. Pero, como dije al comienzo, en la Argentina protagonizó varias fugas, hasta que finalmente después de numerosos episodios fue condenado a cadena perpetua, pero siguió fugándose, y se le siguió recapturando, hasta que por fin, astucia suya mediante -porque además de represor, él es abogado- y de sus asesores y colaboradores, se le concedió -repetimos, por razones humanitarias- la prisión domiciliaria. En ese marco, hace muy pocos días, celebró sus bodas de oro, con el desparpajo habitual de los represores de hoy en día, literalmente soliviantados tras el ascenso de Javier Milei y de la abogada Victoria Villarruel, a la presidencia y a la vicepresidencia de la República, respectivamente.

Y heme aquí y ahora, decantando -junto a ustedes lectores- este burdo atropello a la ética humana, que él personalmente llevó adelante en nuestros días, embolsillándose cínicamente, maliciosamente, dolores provocados a personas que en los años setenta se opusieron a las huestes militares que dieron forma a la dictadura en la Argentina.

Marie Anne Erize, fue una modelo que llegó a ser tapa de las revistas Gente y Siete Días, pero no solo, porque ella fue además una mujer que no se dejó atrapar ni por la frialdad, ni por los lujos y las mieles del mundo del modelaje de su tiempo, sino que fue una muy convincente, comprometida, y valerosa militante de la causa justa de la resistencia haciendo parte de la guerrilla montonera. Y pudiendo ponerse a salvo, huyendo a Francia, optó por seguir codo a codo en las trincheras de la resistencia, sufriendo las consecuencias, como muchísimos más: fue identificada por la inteligencia militar, fue detenida, secuestrada más bien, y tras ser torturada y violada por militares al mando de Olivera en San Juan (quien se ganó el mote de “El Carnicero de San Juan”, por su perfil de represor sanguinario, que organizaba partidas de juegos de naipes para dirimir el turno de sus soldados para abusar sexualmente de la modelo francesa, y por si fuera poco, tenía también la costumbre de señalar en persona al prisionero que se debía poner sobre la parrilla, es decir sobre la mesa, para concretar una sesión de macabra tortura).

Más de 50 años después, todos esos crímenes, dentro del entorno de esas gentes de bota militar y sable en mano, siguen siendo -en sus mentes diabólicas- heroísmos. Y tanto, que por sobre esas hazañas del pasado construyeron siempre el andamiaje de la impunidad, y las aureolas de la reivindicación, justificándose casi a diario, victimizándose religiosamente, y en no pocas oportunidades confortados por sacerdotes traidores al mensaje cristiano que osan apoyarlos, encubrirlos y liberarlos de culpas o remordimientos. Los desvíos de la fe, paciencia.

Más de 50 años después, todo este circo dictatorial, toda esta bravuconada con el sello del terrorismo de Estado argentino sigue de pié. Sigue presente. Pero con el aditamento, de que en la vereda opuesta a este desmán autoritario, están igualmente presentes en tierras argentinas y también fuera de ellas, y sin descanso, quienes resisten tenazmente en democracia -mismo en la región- , lo que la casta militar construyó en el ayer y en el hoy, con el apoyo servil de políticos, empresarios y sacerdotes católicos de toda laya.

Olivera con sus bodas de oro, no hizo más que fortalecernos, en nuestra lucha; la que por otra parte es contra todo viento, y por más que esa demostración de cinismo nos haya horadado el alma, seguiremos resistiendo

De eso estamos seguros. Más que seguros.Fotos: lavozdelosbarrios.com