Viernes 21 Junio 2024

El fiscal adjunto de Catania presentó en Manduria el libro ”Por encima de la ley”

"La mafia entra en la cárcel cuando el Estado no está presente". Esto afirmó Sebastiano Ardita, fiscal adjunto de Catania, durante la presentación de su libro: Por encima de la ley. Cómo gobierna la mafia desde la cárcel (Ed. Solferino). El evento se celebró ayer en Manduria, en el marco del evento promovido por la administración municipal "Legalidad y Justicia entre Escuela, Ciudadanía y Comunidad", que ya va por su segunda edición.

Sebastiano Ardita, que ingresó a la magistratura a los 25 años, comenzó como fiscal adjunto en el Tribunal de Catania y luego pasó a ser miembro de la Dirección Distrital Antimafia, donde se ocupó de la delincuencia organizada de tipo mafioso, investigaciones de delitos contra la administración pública y la infiltración mafiosa en la contratación y suministros públicos. Como consultor de la Comisión Parlamentaria Antimafia de la XIII Legislatura, redactó el documento relativo a la investigación sobre la mafia en Catania. Fue director general de la oficina de detenidos, responsable de la implementación del régimen establecido en el artículo 41bis. Durante la iniciativa, el magistrado, ex miembro del Consejo Superior de la Magistratura (CSM), habló del estado de las prisiones italianas, subrayando los problemas críticos del sistema penitenciario actual y la penetración de la mafia en el interior del mismo.

"La cárcel es un lugar en el que se reproduce una parte de la sociedad y las diferencias sociales que existen fuera se cuantifican dentro de sus muros", comenzó el fiscal.

"Dentro de la cárcel, cada vez que los funcionarios salen por la puerta -y no están presentes en el control diario de los reclusos- la ley del Estado da un paso atrás y emerge otra ley, la de la mafia", afirmó Ardita. "Y cuando el Estado no está presente, es ella quien decide los temas. Y cuando la mafia decide la vida dentro de prisión todo sale mal. En cambio, cuanto más presente esté el Estado, menos tiempo tendrá la mafia para imponer su propio sistema". Luego Ardita recordó su experiencia en el DAP (Departamento de Administración Penitenciaria), donde llegó con apenas 34 años. En aquel momento, "una de las cosas que había que hacer primero era comprobar las condiciones de los nuevos prisioneros, los llamados 'recién llegados'. Hicimos una categoría especial, porque el recién llegado no es un preso cualquiera sino una persona que por primera vez conoce la experiencia de la prisión, que es un lugar traumático, y por eso les preguntábamos cómo estaban, y que problemas y necesidades tenían. Esta fue nuestra idea de gestión. Pero de todos estos esfuerzos hechos debo decir que no queda casi nada", afirmó Ardita. "Porque desde hace unos años el Estado ha dado un paso atrás. Decidió que en la vida de los prisioneros debería haber más espacio para las relaciones entre ellos y menos para su presencia".

Sebastiano Ardita cuando el Estado no esta presente la mafia decide en las carceles 2

Esta elección, explicó, "fue hecha por quienes pensaban que era mejor así, pero yo digo que fue una elección equivocada, gravemente perjudicial para las personas encarceladas y que acabó favoreciendo a las jerarquías criminales", afirmó el magistrado de Catania. Esta elección "acabó sometiendo a los recién llegados a una jerarquía terrible y abrumadora que es la de la capacidad de la mafia para invadir los espacios libres de la gente. El Estado ha dado un paso atrás y la mafia ha dado dos pasos adelante y, lamentablemente, no será fácil cambiar este orden de cosas".

Durante la presentación habló de lo que llama "un mundo de puertas giratorias". Es decir, aquellos hombres que, tras un breve período de detención, al salir de prisión corren el riesgo de reforzar las filas de la organización mafiosa al transmitir las órdenes dadas por los jefes que están bajo el régimen del 41 bis. De hecho, dentro de los muros de la prisión, estos últimos no pueden tener contacto con sujetos de la mafia, pero sí pueden "socializar" con presos comunes.

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Según el fiscal adjunto de Catania, como explica en el libro, debemos ocuparnos de los delincuentes más débiles para sacarlos del control del crimen organizado, debemos brindar el apoyo adecuado a los presos comunes, porque esto pone en riesgo su horizonte criminal basado en el rechazo a las normas en crisis del Estado. Es necesario garantizar una detención digna, una vida carcelaria pacífica y cultivar la esperanza de un mañana mejor. Es necesario que el Estado ofrezca un apoyo adecuado a las familias antes de que lo hagan las organizaciones mafiosas.

Fotos: ACFB