Domingo 3 Marzo 2024

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Pero los hechos están ahí

Los hechos están ahí, dice el Dr. Di Matteo.

Los hechos están ahí, punto.

Los hechos están ahí, porque son hechos y se demuestran por sí solos, por sus evidencias.

Los hechos no son teorías que deban ser respaldadas y que puedan ser refutadas.

Los hechos son hechos.

Los hechos, en este caso, se encuentran en la declaración del general Mori, uno de los acusados en el proceso sobre la llamada tratativa que, en 1997, declaró como testigo en el juicio sobre la masacre de via dei Georgofili en Florencia, y dijo que después de la masacre de Capaci se había puesto en contacto con Vito Ciancimino preguntándole: "¿Qué es este muro contra muro entre el Estado y la mafia? ¿Qué quieren estos señores para detener las masacres? Trate de entender lo que quieren".

Y fue el propio general Mori quien relató que Ciancimino le dijo luego: "Han aceptado el diálogo".

Los hechos están en las declaraciones de Totò Riina, cuando, después de ser buscado por el Estado, dijo: "Se achicaron, les hice un gran paquete de solicitudes", afirmando luego, en otro contexto, que las masacres deberían haber continuado para que se pudiera lograr más.

Y los hechos están en las declaraciones, también del propio Riina cuando dijo: "Hay que hacer la guerra para luego hacer la paz, tenemos que venderle los muertos al Gobierno".

Fue el momento, después del 30 de enero de 1992, en el que Riina se dio cuenta de que los puntos de referencia que tenía la mafia en las instituciones ya no podían respetar los acuerdos, por lo que fue necesario adoptar una verdadera "estrategia de tensión mafiosa" de manera que nuevos representantes políticos/institucionales salieran a la luz para buscar un contacto, para tratar con Cosa Nostra.

Y los hechos también están ahí, en el 23 de enero de 1994.

El atentado planeado contra un autobús de Carabineros que se encontraba de servicio en el Estadio Olímpico de Roma fracasó y, como informó posteriormente Gaspare Spatuzza, nunca se repitió, como hubiera sido lógico o al menos presumible.

Quienes debían repetir nuevamente en otra fecha el atentado, recibieron órdenes de regresar a Palermo porque no se haría nada más.

Se iniciaba una nueva etapa, con una nueva estrategia, la de la sumersión, y con un importante descenso al campo del ala de Provenzano, abierta a ese diálogo funcional a la tratativa.

Así pues, los hechos también se encuentran en el homicidio, no en vano definido como "de Estado", de Luigi Ilardo que, con sus declaraciones, había conducido al escondite de Provenzano para que sea detenido, pero "disposiciones superiores" no permitieron el arresto, mientras que Luigi Ilardo, delatado por los que fueron definidos como "borradores" que se conocieron en el palacio de justicia de Caltanisetta, fue asesinado pocos días antes de que se formalizara su condición de colaborador de justicia y el correspondiente programa de protección.

Hablando de tratativa 2

El hecho de que no se haya registrado el escondite de Riina, como señal de distensión hacia el ala moderada de Provenzano, su propia fuga, como la de Riina y Messina Denaro, son hechos que están ahí.

Así como, tras la condena en primera instancia de algunos hombres de las instituciones, entre ellos el propio general Mori, las mismas sentencias absolutorias en apelación y casación están ahí para demostrar la existencia de una tratativa Estado-mafia con motivaciones que hablan de "el hecho no constituye delito y por no haber cometido el acto".

Hubo una tratativa, no hay duda, y los hechos están ahí.

Repetir una y otra vez las mismas cosas es aburrido, es cierto, pero muchas veces la repetición ayuda y, sobre todo, se hace más necesaria cuando todavía hay algunos que intentan desprestigiar la imagen de una persona, sea quien sea (y en este caso, además, no estamos hablando de cualquiera, sino de un magistrado que ha dedicado su vida a la lucha contra la mafia, el Dr. Nino Di Matteo, y de Saverio Lodato, un excelente historiador y periodista con un profundo conocimiento de los asuntos mafiosos) con declaraciones denigrantes y descalificadoras, sin estar sustentadas en hechos concretos, frente a un público de jóvenes estudiantes que, hoy más que nunca, necesitan certezas y ciertamente no a quienes les infunden dudas y prejuicios.

Las verdades se basan en certezas y las certezas provienen de verdades.

Todo lo demás pertenece a la discrepancia, que muchas veces es el resultado de la prostitución ideológica, útil sólo para sostener algún teorema normalmente de fracción y alineamiento político.

Por eso es útil informar, ofrecer datos y elementos para que no sólo el que escribe, sino quien escucha determinados ataques sea capaz de comprender cuán fiables son ciertas afirmaciones.

¿Qué tan fiable es la afirmación, nuevamente expresada por el Prof. Visconti, en el aula Livatino de la Facultad de Ciencias Políticas de Palermo, donde la redacción municipal del diario La Repubblica se reunió estos últimos días?

"Mientras sigamos invitando a las escuelas a Saverio Lodato y Nino Di Matteo para que digan que el Estado está podrido, se dará un mensaje diferente a las nuevas generaciones", reiteró el profesor Visconti, precisando, sólo para añadir una pizca de disvalor a una afirmación de por sí inaceptable, que no podrán ir "solos", pensando quizás, implícitamente, en ofrecerse como "profesor de apoyo" para el juez y el periodista durante sus encuentros con los estudiantes.

Sin embargo, claramente olvidó lo que los estudiantes le escribieron en una larga carta después del artículo que publicó en el diario Il Foglio el pasado mes de julio, en el cual criticaba al magistrado y al periodista mencionados anteriormente.

Los jóvenes autores y firmantes de esa carta se declararon atónitos al escuchar ciertas declaraciones que definían a la historia de la mafia, según el Prof. Visconti, como engañosa y antihistórica, habiendo, muchos de ellos, leído sentencias y presenciado físicamente los procesos judiciales. Le señalaron que "los estudiantes conocen la historia, pero la real, la incómoda y molesta, no la que se presenta con conceptos retóricos y abstractos de la legalidad" y, por ello, quieren escuchar y discutir con magistrados como Nino Di Matteo y periodistas como Saverio Lodato.

Hablando de tratativa 3

Y otros jóvenes estudiantes lo repitieron durante el encuentro en el aula Livatino, expresando claramente su desacuerdo con el Prof. Visconti, considerando a sus palabras ofensivas hacia todos los mártires traicionados y asesinados por la parte coludida del Estado, y hacia todos aquellos que están aislados y deslegitimados porque denuncian las relaciones políticas mafiosas que aún hoy existen en nuestro país. Lo han repetido varias veces, "no estamos todos del mismo lado" cuando ese lado es el de un Estado coludido y connivente con la mafia.

Y luego, tal vez, deberíamos pedirles disculpas a estos jóvenes, de los que, en ciertos casos, sólo nos queda aprender, por el intento de engaño intelectual que se intentó contra ellos pero, sobre todo, por haber utilizado a un intermediario para brindarles un apoyo inequívoco a quienes llevan a cabo esta campaña denigratoria contra el Dr. Di Matteo.

Los jóvenes no pueden ser considerados instrumentos, son protagonistas de nuestro presente y lo serán del futuro.

Sólo por eso merecen respeto.

También es de gran efecto la idea expresada por Visconti, según la cual el profesor espera que algún día sus nietos puedan dialogar con los nietos de Riina, que finalmente habrán roto los lazos con el pasado.

Esto lo esperamos todos, convencidos de que los hijos no tienen que expiar los pecados de sus padres y seguros de que éste sería el mayor éxito de esa revolución cultural que debe impregnar a nuestra sociedad, en paralelo con el trabajo, a otro nivel, de las fuerzas de policía y la magistratura.

Pero ¿cómo podemos imaginar que este sueño es posible si a estos jóvenes no se les enseña un método científico para adquirir conocimientos, en lugar de un enfoque engañoso, sesgado y desconcertante de la realidad de los hechos?

No hay futuro, bajo estos supuestos, para los deseos del Prof. Visconti y, por lo tanto, reiteramos, pidamos disculpas a estos jóvenes y, sobre todo, no nos sorprendamos y no los critiquemos si, desilusionados, se desinteresan de la vida social y política, y se alejan de cualquier tipo de compromiso cívico.

O tal vez esto es lo que se quiere hacer, mientras se pretende involucrarlos.

No hacen falta conferencias, debates, encuestas y estudios sociológicos para entenderlo.

No nos burlemos de nosotros mismos, no nos burlemos de ellos.

"No podemos hablar de una tratativa permanente", aclaró finalmente el Prof. Visconti a los jóvenes estudiantes de ciencias políticas de la Facultad Livatino de Palermo.

Una declaración que hacemos nuestra y que estaremos encantados de apoyarla, pero sólo después de que se cierre el capítulo previo de la tratativa, aclarando la fuga protegida de treinta años de Matteo Messina Denaro, la de Riina y la de Provenzano y después de haber arrojado luz sobre los numerosos misterios, sobre las connivencias y colusiones de las instituciones estatales que acompañaron, como en las historias de detectives de la ficción policial, las actividades mafiosas en Sicilia y más allá de las fronteras locales y nacionales.

De lo contrario, el deseo de cerrar así, sic et simpliciter, el asunto de la controvertida pero indiscutible tratativa, sólo podría leerse como un intento de hacer que este asunto caiga en el olvido, con una especie de gracia generalizada, que bajaría el telón de ese escenario donde la mafia y esa parte del Estado podrido han sido y siguen siendo protagonistas de una asociación criminal que no se quiere descubrir.

Una esponja para limpiar a todos.

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Por lo tanto, nos gustaría que el profesor Visconti nos ayudara a comprender, pero sobre todo a convencernos a nosotros y a los jóvenes estudiantes, de qué forma la Comisión Parlamentaria Antimafia puede arrojar luz sobre las masacres que han ensangrentado a nuestro país cuando, como dice el Dr. Di Matteo, "en la búsqueda de la verdad, esta Comisión ha tomado el camino de la fragmentación, de la atomización, de no querer abordar la campaña de masacres en su conjunto, sino abordar únicamente la de via d'Amelio, en tanto muy grave y emblemática".

Si los acontecimientos y los hechos de estos años sangrientos no fueran fragmentados sino analizados con un alcance más amplio, serían demasiados los esqueletos que aparecerían ante los ojos de los investigadores, demasiadas responsabilidades de las instituciones e incluso los no creyentes se verían obligados a cambiar de opinión acerca de la existencia de la tratativa entre el Estado y la mafia.

Entonces, la que actualmente adopta la Comisión Parlamentaria resulta ser la mejor manera de decir que se han encargado de ello, para poder afirmar que políticamente lo han hecho todo sin haber hecho nada.

E incluso en este caso, aunque no lo quiera el profesor Visconti, los hechos están ahí.

Foto de portada: el referente de las Agendas Rojas, Giuseppe Galasso / Pietro Di Stefano

Foto 2: Saverio Lodato y Nino Di Matteo / Paolo Bassani

Foto 3: profesor Constantino Visconti, profesor de derecho penal en la Universdad de Palermo / Paolo Bassani

Foto 4: encuentro de estudiantes con el profesor Constantino Visconti / ACFB