Domingo 23 Junio 2024

El jefe de Trapani ataca el concurso externo

Setenta páginas. Así de extenso fue el interrogatorio a Matteo Messina Denaro del fiscal de Palermo, Maurizio de Lucia, y el adjunto Paolo Guido. Un documento que se agregó a los autos y con el cual el fiscal pidió el cierre de las investigaciones para el médico Alfonso Tumbarello, acusado de haber favorecido su fuga. El informe se presentó el mismo día en que el desmejoramiento de las condiciones de salud de Messina Denaro obligó a su ingreso en el servicio de cirugía del hospital L'Aquila. En las últimas semanas se había sometido a una pequeña operación.

"Descarto arrepentirme", les dijo a los magistrados de Palermo el pasado 13 de febrero, pero no se contuvo en responder algunas preguntas. "No quiero ser un superhombre ni parecer arrogante, pero me detuvieron por mi enfermedad", dijo.

Y entre líneas también contó algunos detalles de su escondite ("Mi vida no ha sido sedentaria, ha sido una vida muy aventurera, llena de acontecimientos") afirmando que renunció a la tecnología todo el tiempo que pudo: "Ustedes tienen una tecnología inimaginable… ¿Y cómo se suponía que me iba a defender? Así fue como comencé a vivir como en una caverna, porque la tecnología y las cavernas nunca se encuentran".

"Yo no tenía teléfono móvil -explica- porque sabía que en cuanto tuviera un móvil, en cuanto empezara con la modernidad, me iba a estrellar rápidamente. También porque nuestra generación no tenía teléfonos móviles cuando era joven, así que sabíamos cómo vivir sin él".

Sin embargo, cuando fue arrestado tenía dos teléfonos móviles con él. Según él, eran "necesarios" para mantener el contacto con la clínica La Maddalena.

Ante los magistrados les negó tener relaciones con hombres de las instituciones ("Yo, estando prófugo, nunca he tenido relaciones con miembros de las instituciones, para nada") y para esconderse con la llegada de la enfermedad, decidió convertirse en un "árbol en el bosque", es decir, mezclarse como una persona entre la gente, exponiéndose al riesgo de ser capturado: "Lo correcto era que, si me atrapaban, terminara en la cárcel. Y a eso hemos llegado. Pero una pregunta como esta: ¿en su opinión qué ha cambiado? Hay mucha corrupción afuera, hay una corrupción indecente afuera… todo el mundo siempre se ha centrado en mí, y tal vez crean que pueden imaginar lo que hay afuera, pero no lo saben todo".

Y luego, sobre su fuga, dijo: "Me dije 'ahora que tengo la enfermedad, no puedo estar más tiempo afuera y tengo que volver'. Entonces me manejé mejor, en mi entorno". Luego explicó: "Yo no podría hacer como Provenzano, vivir dentro de una cabaña en el campo, con ricota y achicoria, con todo respeto a la ricota y a la achicoria, pero tenía que salir, vivir en el mundo".

Todo el mundo en Campobello di Mazara lo conocía ("Entonces, si tienen que arrestar a todas las personas que han tenido algo que ver conmigo en Campobello, creo que tienen que arrestar a dos o tres mil personas: de eso se trata"), pero lo conocía como Francesco, mientras que en Palermo se hacía llamar Andrea.

También se mostró insolente al hablar de una cita con el ladero Andrea Bonafede, el hombre que le prestó su identidad: "Yo -les dijo a los fiscales- fui al lugar de trabajo, porque si iba a la casa me arrestaban, porque había un cámara mirando su casa". El fiscal de Lucía le preguntó: "Y usted lo sabía". Respuesta: "Conozco todas las cámaras de Campobello y Castelvetrano, primero porque tengo el aparato que las detecta, que ustedes no han encontrado, y también porque las reconozco". Obviamente cuando se le preguntó dónde se encuentra, el detenido respondió en forma vaga, y luego entró en detalles, incluso escalofriantes: "Lo tenía en otro lugar. Y luego porque las reconozco, a las cámaras. Le explico cómo funciona: había también otra cosa. Muchas de estas cámaras cuando las pusieron, porque al principio cuando arrancan eran todas de noche, luego también de día, había una señal: el mariscal del ROS (dice el apellido, ndr), él siempre estaba allí en cuanto se podía ver... con dos, tres, en una esquina estaban montando una cámara, aunque todavía no habían metido la mano". Los fiscales no pudieron evitar tomar nota del conocimiento, por parte de la camarilla mafiosa y del círculo de fugitivos, incluso de los nombres de los máximos investigadores de los Carabineros del ROS: lo que demuestra los peligros que corren quienes investigan en primera línea. Entonces tratan de entender mejor: "Oh, bueno, pero no siempre estuvo ahí". Respuesta: "No, me lo dijeron". ¿Quién? "Mis amigos, no diré quién". Obviamente amigos que sabían quién era Messina Denaro. En el acta, Messina Denaro también negó haber sido parte de Cosa Nostra: "No soy un hombre de honor. Me siento como un hombre de honor, pero no como un miembro de la mafia. A Cosa Nostra la conozco por los periódicos". "¿Y usted nunca tuvo nada que ver con Cosa Nostra?", le preguntaron los magistrados. "No sé, a lo mejor hice algunos negocios y no sabía que era Cosa Nostra", respondió entonces.

Luego afirmó que no había cometido ningún delito. "Yo no cometí los delitos de que me acusan: masacres y homicidios. No tengo absolutamente nada que ver. Entonces me pueden acusar de cualquier cosa, qué puedo hacer yo al respecto".

Ante los fiscales también negó haber ordenado delitos. "No es por responder de otra manera a lo que usted dijo al principio, a la pregunta de si yo soy parte... yo no soy parte de nada, soy yo mismo, pero si tengo que ser un criminal, me defino como un criminal honesto". "Eso es un oxímoron, sabe lo que significa, por supuesto...", replicó el fiscal de Lucia. Y el jefe de la mafia, demostrando su narcisismo y enfatizando su educación, que lo convierte en una persona diferente al miembro promedio de Cosa Nostra, respondió: "Sí, el oxímoron, la llama helada. Siempre daban este ejemplo en la escuela".

Volviendo a las respuestas del jefe de Trapani, también están las de su "fortuna": "Vivo bien de lo mío, de mi familia. Mi padre era comerciante de arte", dijo hablando de Francesco Messina Denaro, padrino de Castelvetrano, que murió prófugo y considerado uno de los leales a los corleoneses de Totò Riina. "Soy un apasionado de la historia antigua desde Roma en adelante -añadió- mi padre era marchante de arte y donde estoy yo está Selinunte". 

Hay un punto sobre el que el jefe vuelve varias veces: "Déjeme decir una cosa. Tal vez es lo que más me importa. No soy un santo... pero no tuve nada que ver con el homicidio del niño", explica, negando haber participado en el crimen del niño secuestrado para inducir a su padre a retractarse de las acusaciones. Para Messina Denaro, el responsable fue Giovanni Brusca. Pero también quiere aclarar sobre un audio difundido en los últimos meses "no quería ofender al juez Falcone, no me interesa. ¿Cuál es el punto? Que estaba enojado con la metodología de las conmemoraciones".

En su diálogo también expresa juicios sobre el "concurso externo", según el jefe, un delito "loco". Una opinión expresada por el jefe unos meses antes de que las declaraciones del ministro de Justicia, Carlo Nordio, lo situara en el centro del debate político.

En tanto, tras la operación de ayer, Messina Denaro fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos, donde deberá permanecer unos días. Por el momento es difícil establecer si el preso restringido al régimen 41bis es luego trasladado a la celda hospitalaria del hospital de Aquila, o llevado directamente a la prisión de máxima seguridad de Preturo (donde se encuentran alojados alrededor de 120 mafiosos restringidos al régimen 41bis) que está a unos siete kilómetros del mismo hospital.

Foto: Antimafia Duemila
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