Jueves 23 Mayo 2024

"Los juegos, Matteo, han terminado. No quiero consolarte, déjame ser claro, sé que nunca te arrepentirías porque creo que no te arrepientes de nada excepto de haber sido derrotado. Pero podrías hablar. Contar mil cosas: quién te protegió, a quién ayudaste, qué es realmente la mafia y quién la usó...". Fue en el 2015 cuando publicamos esta carta abierta a Matteo Messina Denaro escrita por el colega Nicola Biondo. Ahora que Matteo Messina Denaro fue finalmente arrestado, esa carta cobra una gran actualidad, especialmente la parte final. Por supuesto, correrías el riesgo de no ser creído -concluía Biondo- ¿Cuántas personas 'decentes' a las que has hecho ganar fortunas van a negar todo? Cuántos geógrafos, abogados, notarios, médicos, concejales, líderes locales y regionales, directores de bancos y empresarios que, después de haberte 'usado', hoy podrían decir frente a tus acusaciones 'me amenazó para conseguir algo que yo no quería hacer'. He aquí el legado que dejas. Una banda de sanguijuelas. Que vivirán libres y quizás hasta se volverán anti mafiosos y te escupirán en la cara públicamente. Es por eso que sabes que estás muerto".

¿Cuántas "sanguijuelas" hay hoy preparándose para condenar públicamente a Matteo Messina Denaro ocultando sus relaciones con él? ¿Y a cuántos de ellos nos hemos encontrado ya en nuestra vida? Seguro que a muchos los hemos visto siendo elogiados en la tele, en campañas electorales, del brazo de la buena burguesía, o en alguna manifestación antimafia. Y son los que se esconden detrás de los altos escaños de las instituciones -inmóviles, como camaleones dispuestos a cambiar de color- los más peligrosos. Los que pactaron con la Cosa Nostra de Riina, Provenzano y Messina Denaro. Estadistas de cuyas manos chorrea la sangre de todas las víctimas de la violencia político-mafiosa.

Lo cierto es que algunos de los "insospechados" que encubrieron a su prófugo están mencionados en las cartas escritas por el jefe de las masacres que fueron recuperadas hace más de 10 años por los investigadores. En negro sobre blanco, incluso sin dar ningún nombre, Matteo cita al político "puesto a disposición" de Provenzano. "Si necesitas la bendición de Jesucristo, ya sabes dónde y cómo encontrarme", le escribe un sacerdote con mucha indiferencia. Luego está el empresario que está dispuesto a registrar algunas acciones en una empresa para hacer negocios con él. El impresor que recientemente imprimió un nuevo documento para Matteo. Y está el "amigo", que ya era fiel a Francesco Messina Denaro, y luego se puso al servicio de su hijo.

Especial atención merece también el intercambio de cartas, ocurrido en el bienio 2004-2006, entre el masacrador y el ex alcalde de Castelvetrano, Antonino Vaccarino, fallecido en el 2021. Este último actuó en representación del SISDE, en ese momento dirigida por el General Mario Mori. El objetivo "oficial" era lograr la captura del super prófugo. Lo que en cambio no ocurrió, pero dejó tras de sí misterios y ambigüedades, con mensajes oblicuos del jefe. Algunos pasajes de aquellas cartas merecen ser retomados hoy. El 22 de mayo del 2005, Matteo Messina Denaro (quien firma con el nombre de "Alessio") le escribe a "Svetonius", seudónimo de Vaccarino: "Mi escepticismo estaba y está dirigido a la clase dominante del país. No veo hombres, solo moluscos oportunistas que se doblan como ramitas al viento, lo digo con pleno conocimiento de causa, y lo peor es quien los encabeza, un vulgar vendedor de humo (el primer ministro de entonces era Berlusconi, ndr) y me detengo aquí porque por escrito no quiero ir más lejos". Unas líneas después el jefe cambia de enfoque: "Pero también es cierto que todavía escucharás mucho sobre mí, todavía hay páginas de mi historia que necesitan ser escritas. No serán los 'buenos' y 'honestos' de nuestra época, presas del fanatismo mesiánico, quienes podrán frenar las ideas de un hombre como yo. Esto es un axioma".

Unos años más tarde, a finales del 2012, Matteo Messina Denaro envió una carta a las familias mafiosas de Palermo pidiéndoles que organizaran un atentado contra el fiscal Nino Di Matteo. "Me dijeron que llegó demasiado lejos", es la explicación que da Messina Denaro. ¿Quién se lo dijo? La sombra de los instigadores externos de masacres y asesinatos excelentes es cada vez más palpable. "Son los mismos instigadores que en el caso de Borsellino", asegura el arrepentido Vito Galatolo, mientras describe los detalles del proyecto de asesinato.

"Me quitaron el corazón"

"Con la gente que he matado podría llenar un cementerio", dijo Messina Denaro. Tras el luto y las tragedias esparcidas por su espíritu criminal, quedan impresas algunas imágenes. Las cuales inicialmente retratan a hombres, mujeres y niños felices y despreocupados. Pero es el estruendo de una bomba, de un rifle, o el sonido de un cuello roto lo que destruye esas fotografías en el fuego. Que quema vivo al estudiante Dario Capolicchio (22 años) en la masacre de via dei Geor gofili. Junto a él, muere toda una familia tras la explosión de una furgoneta Fiat rellena de TNT. Una masacre brutal en la que mueren entre los escombros los esposos Fabrizio Nencioni (39 años) y Angela Fiume (36 años), sus dos hijas Nadia (9 años) y Caterina (50 días). Francesca Chelli, de la edad de Dario, está con él en ese momento, lo ve arder, está gravemente herida, pero al menos está viva. A partir de ese momento su madre, Giovanna Maggiani, no tiene paz y, hasta el día de su prematura muerte, lleva adelante una auténtica batalla por conseguir justicia para su hija y tener esa verdad que un Estado confabulado le niega desde hace años. Giovanna no se da por vencida, participa en todas las audiencias de los juicios por las masacres de 1993, se convierte en presidenta de la Asociación de los familiares de la masacre de via dei Georgofili, escribe en los comunicados de prensa toda su indignación y enojo hacia los gobiernos que se suceden uno tras otro y que -por pereza o complicidad- no favorecen la búsqueda de la verdad sobre esas masacres de Estado.

Matteo Messina Denaro está entre los mafiosos instigadores de esa estrategia de masacre -en plena sinergia con partes del Estado- que incendia el país en el bienio '92/'93. Y está igualmente entre los instigadores del asesinato del pequeño Giuseppe Di Matteo, hijo del arrepentido Santino, secuestrado, detenido durante 779 días, asesinado y disuelto en ácido para obligar a su padre a retractarse. "Me quitaron el corazón", dijo una vez la madre de Giuseppe, Franca Castellese. La furia de la violencia de Matteo y sus asociados arrancó el corazón y el alma de muchas madres. Incluso a las que aún no habían dado a luz. Antonella Bonomo, compañera del jefe de Alcamo, Vincenzo Milazzo, tiene 23 años y está embarazada de tres meses. Entre junio y julio de 1992, Cosa Nostra lo mató (después de torturarlo) y luego a ella también. Messina Denaro la estrangula mientras ella suplica piedad por el niño que está esperando. Y es el propio Matteo quien la mete en un saco negro y la entierra en la misma tumba que su compañero.

El fin

"Ya es de noche, todo ha terminado". Es como si las palabras escritas en la escuela por la pequeña Nadia Nencioni, antes de morir, volvieran a tomar forma. Esta vez, sin embargo, es la impunidad de Matteo Messina Denaro la que termina. La protección de "alto nivel" que tenía evidentemente fue eliminada por aquellos que consideraron más funcional, en este momento, deshacerse de su engorrosa presencia. Para Matteo, los juegos ciertamente han terminado. Él los usó, pero "ellos" también lo usaron mientras fue útil. Y ahora "ellos" se están preparando para una nueva etapa. La cual muy probablemente encierre una serie de incógnitas para nuestro país. Si todavía tiene una última carta en la mano para jugar, lo sabremos por los eventos que ocurran.

Hoy, sin embargo, Giovanna Maggiani Chelli ya no está, como ya no están muchos otros hombres y mujeres que han perdido la vida, o la de sus seres queridos, debido a la furia ciega de la violencia político-mafiosa de la que Matteo Messina Denaro ha sido parte integral. La redención moral que viene con el fin de la impunidad de Messina Denaro es para todos ellos: para los mártires, para la parte sana del Estado, para los justos. Que nunca se dieron por vencidos.

Foto: Antimafia Duemila

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