Jueves 23 Mayo 2024

En el episodio de Report, los elementos sobre Delle Chiaie, líder de Vanguardia Nacional

Las fiscalías de Florencia, Palermo, Caltanissetta, Reggio Calabria y también la de Roma, coordinadas por la fiscalía nacional Antimafia, en los últimos meses han iniciado un importante trabajo de relectura de las masacres de los años noventa.

Masacres mafiosas, ciertamente, pero no solo mafiosas. Cada vez son más evidentes las huellas que podrían conducir a la identificación de otros responsables: los llamados autores intelectuales y colaboradores externos.

De todo esto se habló ayer en el primer episodio del 2023 del programa Report, conducido por Sigfrido Ranucci.

En el informe de Paolo Mondani, titulado "Cara de Monstruo", se han alineado algunas ideas de investigación que apuntan a posibles responsabilidades de una figura ambigua como Stefano Delle Chiaie (fundador de Vanguardia Nacional y cofundador de Nuevo Orden).

Este último, que murió en el 2019, fue absuelto no solo por las masacres de 1993 sino también por otras masacres como la de Piazza Fontana en 1969, la del Italicus en 1974, la estación de Bolonia en 1980 y también por el golpe de Borghese.

En las últimas semanas trascendió que la Fiscalía de Florencia, así como la de Caltanissetta, están realizando nuevas investigaciones sobre cuáles fueron sus movimientos durante los años de las masacres mafiosas de 1992 y 1993.

Durante el episodio se mostró el contenido de la información redactada por el entonces capitán de carabineros Gianfranco Cavallo, donde se reportó la presencia de Stefano Delle Chiaie en Capaci para buscar explosivos, en los días previos al ataque. Una información de gran valor investigativo, pero que nunca fue estudiada en profundidad. Al menos hasta hoy.

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El relato de Palmeri y el explosivo

La primera pieza destacada durante la transmisión es la que surge del testimonio del colaborador de justicia Armando Palmeri, factótum del jefe mafioso de Alcamo, Vincenzo Milazzo (asesinado en venganza por los corleoneses en julio de 1992). Como ya lo había hecho en la década de 1990 y durante los juicios, Palmeri se refirió a tres reuniones que habría tenido Milazzo con hombres del servicio secreto que "pedían la desestabilización del Estado con atentados, contaminación de acueductos y bombas". Milazzo habría estado en contra de esta estrategia y por eso lo mataron, al igual que a su pareja, Antonella Bonomo, pues los jefes temían que le hubiera dicho algo a un familiar suyo que había trabajado para el SISMI (Servicio de Seguridad e Inteligencia Militar) y el SISDE (Servicio de Inteligencia y Seguridad Democrática).

En el proceso de la Tratativa Estado-mafia, Palmeri dijo que aún recuerda algunos detalles físicos de los dos sujetos que vio con Milazzo. Pero cuando le mostraron un álbum de fotos en 1998 para identificarlos, las caras de estas personas no estaban allí. "Esta es la verdadera mafia, me dijo Milazzo, nosotros somos simples títeres en su presencia", le dijo al periodista Mondani.

Posteriormente relató las confidencias recibidas de Antonino Gioé, exjefe de Altofonte que murió en circunstancias misteriosas en la cárcel de Rebibbia, en la noche del 28 al 29 de julio de 1993 (lo encontraron ahorcado con los cordones de los zapatos en la celda donde estaba detenido).

Un sujeto que, según un informe de Carabineros, no solo era un mafioso, sino un hombre de derecha, exparacaidista, además de persona apta para operaciones reservadas. No es casualidad que Francesco Di Carlo (fallecido, ndr), que era su pariente, lo definiera como un hombre relacionado con los servicios secretos.

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"A veces lo acompañaba a reuniones especiales con hombres de las instituciones -dijo Palmeri-. ¿Y si hablamos de Capaci? Extraoficialmente me dijo que 'Giovannieddu (Brusca, ndr) dijo que fue quien lo detonó'. Me dijo que el dispositivo para accionar las bombas era como un juguete y que estaba asociado a otras personas. ¿Qué me estaba diciendo? Que fue una operación militar perfecta".

Pero Gioé no habría hablado solo de Capaci con Palmeri, sino también del tráfico de material radiactivo y de la llegada de helicópteros con material fisible nuclear que habría sido descargado justo en la zona de Alcamo. Incluso afirmó haber visto estas cajas.

Ante la pregunta de si este tráfico también sirvió para financiar las masacres, el arrepentido prefirió no responder en cuanto habría investigaciones en curso.

Es más, incluso la Comisión Parlamentaria Antimafia, en uno de sus informes, afirma que "en Alcamo, en la provincia de Trapani, ha habido tráfico de material fisionable hacia Libia, que ha estado sucediendo al menos desde 1976 y que continuó por lo menos hasta 1993".

Sobre este punto, se señala en el programa transmitido por Rai Tre, que en 1983 el ex oficial de la CIA, Edwin Wilson fue condenado como miembro de una alianza clandestina entre varias fuerzas de inteligencia (también conocido como el Secret Team o Equipo Secreto) que gestionaba el tráfico de armas a Libia. Y que también tenía cómplices italianos.

Una coincidencia, tal vez. O tal vez algo más.

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El informe de Giuseppe Peri

Lo cierto es que ese territorio, al igual que Sicilia, fue escenario de varios misterios.

En el otoño de 1977, el comandante de Alcamo, Giuseppe Peri, destacó en un informe enviado a siete fiscales de la República las conexiones que surgieron entre cuatro secuestros, siete homicidios y el accidente aéreo de Montagna Longa con la explosión del DC 8 que estaba próximo a aterrizar en el aeropuerto de Punta Raisi.

La masacre que se cobró 115 víctimas -108 pasajeros del vuelo AZ112 que regresaba a casa cerca de las elecciones- aún permanece sin culpables ni motivos, y fue atribuida a un error humano que llevó a la aeronave a estrellarse contra la montaña.

Hechos que, según el militar, debían vincularse a la estrategia de tensión.

No hace mucho, los familiares de las víctimas encargaron un informe pericial al profesor Rosario Ardito Marretta, del cual surge que en el avión que explotó el 5 de mayo de 1972 había una bomba. El hijo de Peri, Roberto, entrevistado por Report, recordó que en el informe de su padre se ponía de manifiesto la relación entre la mafia, la masonería y el terrorismo de derecha. ¿Un hilo que vuelve con las masacres de los años noventa?

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Las masacres y el plan político-subversivo

En la entrevista con el exfiscal general de Palermo, Roberto Scarpinato, se recuerda que varios arrepentidos relataron que en la segunda mitad de 1991, "un número limitado de jefes de Cosa Nostra discutió extensamente un proyecto de desestabilización sugerido por entidades externas, el cual pretendía, a través de la ejecución de masacres, desestabilizar el orden político existente para allanar el camino a una nueva entidad política que asegure la impunidad y el interés de la mafia, la derecha subversiva y la masonería". Ese fue el período del nacimiento de numerosas ligas en el Sur.

Es en este contexto de la historia que se inserta la figura de Stefano Delle Chiaie.

El punto de partida investigativo, retomado por Report y que es objeto de la investigación, es lo dicho por el colaborador de justicia Alberto Lo Cicero (chofer del jefe Mariano Tullio Troia, también conocido como 'U Mussolini) primero, ya en la década de los noventa por ex brigadier Walter Giustini, pero también por Maria Romeo, compañera del arrepentido y hermana de Domenico Romeo, secretario y chofer de Stefano Menicacci (abogado de Delle Chiaie y ex MSI, Movimiento Social Italiano, de ideología neofascista).

Según el relato de la mujer, Delle Chiaie habría estado en Capaci antes de la masacre. "Alberto -dijo en la entrevista-, pensaba que Delle Chiaie era el nexo entre la mafia y el Estado. Un vocero de los de Roma".

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Ya en 1992 se elaboró un informe que contenía estas indicaciones

Esa nota con las declaraciones de Romeo, sin embargo, desapareció por mucho tiempo del radar de la autoridad judicial, según contó el ex fiscal general de Palermo, Scarpinato. "En ese documento -añadió- se hace referencia a la llegada de Delle Chiaie a Palermo en abril de 1992. Se habla de la reunión con el jefe mafioso Troia y de la búsqueda del explosivo para Capaci. Lo relevante es que en octubre de 1992 nadie conocía el papel de Antonino Troia en la masacre de Capaci. Solo más tarde surgieron las pruebas que llevaron a la condena y se averiguó que él era el hombre que hospedó al comando de Capaci y que guardaba los explosivos".

La nota fue redactada por el carabinero Gianfranco Cavallo, hoy General de Cuerpo de Ejército. El documento fue enviado a los magistrados Aliquò, Celesti y Tinebra, así como a los oficiales Borghini y Adinolfi.

Romeo, entrevistada por Mondani, dijo que había hablado tanto con Cavallo como con otros militares, incluido el capitán Arcangioli. No cualquiera, si se piensa que su figura es la que fue fotografiada sosteniendo el bolso de Paolo Borsellino el día de la masacre de via D'Amelio. ¿Qué pasó con las actas y la informativa? ¿Qué pasó con las grabaciones que la mujer dice haber entregado a la fiscalía nacional Antimafia en el 2007?

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La cuestión Sparacio

Otro tema profundizado durante el episodio y que hoy es objeto de estudio por parte de los fiscales que investigan las masacres son las declaraciones del colaborador de justicia Luigi Sparacio.

Él también habló de Delle Chiaie e informó a los magistrados florentinos de una reunión que se iba a celebrar en Roma entre el subversivo negro y Nino Mangano, hombre de confianza de Leoluca Bagarella. Incluso dijo que Delle Chiaie había entregado un mapa con una x marcada en los lugares en que se debían realizar los ataques.

Como hemos dicho en otras ocasiones Delle Chiaie, a raíz de estas declaraciones, fue inscrito en el registro de sospechosos, pero la causa se archivó en el 2002 a petición de los propios fiscales.

Las declaraciones de Sparacio no fueron consideradas confiables en su momento y aún hoy son tomadas con pinzas por los investigadores.

En el 2000, cuando declaró ante los magistrados florentinos Nicolosi y Crini, habló de una reunión entre enero y febrero de 1993, que habría tenido lugar en la casa del empresario Michelangelo Alfano, en la que Delle Chiaie habría dado instrucciones sobre cómo llevar a cabo los ataques. Y entre los previstos habría uno contra el entonces jefe de la DIA Gianni De Gennaro.

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El proyecto político de las Ligas del Sur

Entre los entrevistados estuvieron Massimo Pizza, exagente del SISMI (Servicio de Seguridad e Inteligencia Militar) y según sus dichos ex miembro de Gladio, y Antonio D'Andrea, subsecretario nacional de la liga meridional "Centro Sur e Islas". El primero dijo que la Liga del Sur era el "brazo largo" de Cosa Nostra para la implementación de un proyecto de desestabilización política inspirado por el Venerable de la logia P2, Licio Gelli. Un plan que se discutió en una reunión en Roma, a la que asistieron varios componentes y en la que también se trató el proyecto para lavar una enorme cantidad de dinero.

D'Andrea luego habló de dinero, refiriéndose a cien mil millones de liras recaudados por empresarios cercanos a la mafia y que de alguna manera estaban guardados bajo el control de Monseñor Cassise, obispo de Monreale, y que a través de Lima luego eran drenados hacia el IOR.

Pero D'Andrea también reveló que Vito Ciancimino, quien en ese momento estaba interesado en el proyecto de las Ligas Meridionales, relató las reuniones con los carabineros en el momento de las masacres, diciendo que era el Estado el que "quería negociar" y no Riina, en la necesidad de proteger "intereses inconfesables".

Luego relató que en una reunión pública en abril de 1991 en el hotel Jolly, en la que se hablaba de la Liga del Sur, "un señor vino hacia la presidencia a los gritos, diciendo 'muy bien, pueden irse'. Yo disolví la reunión. Era la DIGOS (División de Investigaciones Generales y Operaciones Especiales), las instituciones que tienen un rol. Vi a la persona que había dicho esas palabras, diciendo que podíamos irnos, un tiempo después en la televisión. Era Totò Riina. Probablemente quería mostrarles a todos que él estaba detrás de todo eso".

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El capítulo sobre la muerte del Mariscal Lombardo

Otro tema es el referido a la muerte del mariscal de carabineros Antonino Lombardo. Hasta la fecha se la considera un "suicidio", pero hay muchas, demasiadas anomalías sobre el caso como para no creer que en realidad pueda haber otra cosa. Desde hace un tiempo la familia le pide a la fiscalía de Palermo que se reabran las investigaciones. Los hijos han elaborado un informe pericial en el que se confirma la hipótesis del asesinato. En la emisión de Report se recordó que en los días previos a su muerte Lombardo había acompañado varias veces al colaborador de justicia, Totò Cancemi, quien había hablado de Silvio Berlusconi y Marcello Dell'Utri (ahora investigados como autores intelectuales externos de las masacres en Florencia, ndr). Lombardo también tuvo que ir a Estados Unidos para convencer a Tano Badalamenti de que viniera a declarar a Italia y unos días antes de su muerte le había dicho a Agnese Borsellino que pronto tendría los nombres de los responsables de la muerte de su marido en bandeja de plata. Esta última circunstancia la contó su hija, Rossella Lombardo.

Se destacaron, pues, las rarezas de la carta encontrada en la que se "explicaba la muerte" y sobre la que no se hicieron pericias caligráficas. O la ausencia de sangre en el interior de la carta. Y muchas cosas más. Curiosamente no hay ninguna referencia al hombre que encontró a Lombardo en el auto: el Capitán Ultimo, o más bien Sergio De Caprio.

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Las masacres de 1993 y los documentos desaparecidos de la fiscalía nacional Antimafia

La última pieza destacada en el episodio de Report se referió a las masacres de 1993, retomando las conclusiones del último informe de la Comisión Antimafia sobre la posible participación de sujetos externos a Cosa Nostra. Según destacó el magistrado Gianfranco Donadio hubo presencia de explosivos de tipo militar, lo cual se suma a lo dicho por los colaboradores de justicia. Así como hay testimonios que hablan de la presencia de una mujer, tanto en Florencia como en Milán.

Donadio en la fiscalía nacional Antimafia, antes de ser trasladado, había desarrollado varias líneas investigativas. Según una fuente institucional, consultada por Report, parte de ese trabajo estaba en 14 carpetas que luego desaparecerían. "Todas estas carpetas -dijo- estaban en un desván en el último piso de via Giulia. En los primeros meses de 2019, un policía judicial certificó la desaparición". Mondani hizo notar que ese es exactamente el período en que la fiscalía nacional encomienda al magistrado Nino Di Matteo la coordinación de las investigaciones sobre los autores externos de las masacres. "Sí -dijo la fuente- y poco después fue retirado de las investigaciones por los jefes de la DNA (Dirección Nacional Antimafia). ¿Qué contenían esas carpetas? Las investigaciones sobre las masacres de Falcone y Borsellino y las pistas más prometedoras. También las referidas a Delle Chiaie".

Una coincidencia inquietante. Señal no sólo de que aún hoy hay quienes no quieren la verdad sobre las masacres, sino que en los salones secretos hay quienes temen que magistrados valientes puedan alinear las piezas y revelar estos secretos.

Fotos: Antimafia Duemila

Foto 9: Rossella Lombardo, hija del mariscal Antonino Lombardo

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