Por José Guzmán-22 de mayo del 2022

La figura del Lonko Facundo Jones Huala en los últimos siete años ha sido etiquetada de terrorista, por la prensa y los medios subordinados al establishment, los cuales no quieren ni pueden comprender la profundidad de la lucha que él impulsa por los pueblos originarios. Una lucha que posee un trasfondo extremadamente complejo en el cual su cosmovisión esta intrínsecamente relacionada con su accionar.

La recuperación del territorio ancestral es más que ocupar un pedazo de tierra fértil; es la recuperación del ser Mapuche. Detrás del alambrado existe un mundo distinto, y allí es donde los excluidos, los oprimidos pueden liberarse de los grilletes que la sociedad Winka les ha impuesto hace más de 500 años.

Así, a 60 km de Esquel (Argentina) en el 2015, en el momento en que el color de las hojas susurraba que pronto el otoño se haría presente, se iniciaba una de las recuperaciones territoriales más importantes dándose comienzo a la persecución por años de Lonko Facundo Jones Huala, autoridad espiritual y política mapuche, por parte de los estados argentino y chileno.

En 2017 un informe del Ministerio de Seguridad de Argentina  generado por el gobierno de Maurico Macri (Juntos por el Cambio) fue el que lo identificó como líder del movimiento Resistencia Ancestral Mapuche, RAM, cuyo origen situó en 2009.

“Su líder visible es Francisco Facundo Jones Huala, quien sostiene la idea de que la nación reivindicada es una sola y que la frontera interestatal no se aplica para ellos”, consignó el texto. En ese mismo documento, disponible en el sitio web del gobierno argentino, se aseguró que “puede considerarse a la CAM (Coordinadora Arauco Malleco) como la organización madre de la RAM”.

Años antes, el 30 de enero de 2013, la Policía de Investigaciones de Chile lo detuvo en una casa en el sector El Roble, Carimallín, en la comuna de Río Bueno, Región de Los Ríos. La fiscalía acusó que cerca de las 11pm del 9 de enero de ese año había realizado un ataque incendiario en el fundo Piso Pisue, de Joaquín Biewer Piwonka, junto a otras personas: “Encapuchados y vestidos con ropas oscuras del tipo tenida militar de campaña, incluidas botas y premunidos de armas de fuego cortas tipo pistolas, intimidaron al grupo familiar y maniataron a don Alberto Riquelme Paillan y a don Jaime Montes Moll (el primero cuidador del lugar y el segundo un presente en su hogar), obligándolos a salir del domicilio y luego, con el propósito de incendiar el inmueble, rociaron con combustible el lugar prendiéndole fuego, resultando la casa habitación completamente destruida”.

Entonces, tanto comenzó la persecución del Lonko, como tanto comenzó su ir y venir de la cárcel. Jones Huala fue enviado a prisión preventiva, medida cautelar que el Tribunal cambió por arresto domiciliario en mayo de 2013, y que incumplió a fines de julio. El 9 de agosto se presentó ante la Justicia. En enero de 2014 se cambió nuevamente su medida cautelar y en octubre de ese año, Huala volvió a desaparecer.

En 2015, durante su permanencia en Argentina, fue nombrado Lonko. Su madre relató que lo llevó a ver una machi, quien le dijo que debía asumir ese cargo. Su iniciación, dijo, coincidió con la ocupación de un terreno. “Con la recuperación de Cushamen es justo cuando le dicen que tiene que levantarse como Lonko, que ya no hay tiempo. Ese espíritu estaba apurando y él cada vez más enfermo”.

Reapareció en Argentina en mayo de 2016, donde fue detenido dada una orden de búsqueda de Interpol. Chile pidió su extradición, pero en septiembre de 2016, un juez federal de Esquel la declaró nula.

El 27 de junio de 2017 fue nuevamente detenido, esta vez en Río Negro. Sus abogados acusaron un error administrativo del Estado argentino, por no comunicar oficialmente a Chile que se había rechazado su extradición el año anterior.

“Mi detención la acordaron Macri y Bachelet”, dijo Jones Huala en su momento, refiriéndose al encuentro mantenido ese día por ambos mandatarios en La Moneda. “Son dos Estados capitalistas que nos oprimen, junto a los terratenientes y las empresas transnacionales”.

El 11 de setiembre de 2018, Facundo Jones Huala llegó extraditado a Chile, luego de que un juez federal de Bariloche aprobara la solicitud, decisión que fue ratificada por la Corte Suprema de ese país. En diciembre fue condenado a nueve años de cárcel, seis por el delito de incendio y tres por porte ilegal de armas de fuego.

El 25 de septiembre de 2018, el vocero de la CAM, Héctor Llaitul, lo visitó en la cárcel de Valdivia. “Hemos realizado una visita de solidaridad, de acompañamiento, al Lonko Facundo Jones Huala, destacado militante de la causa mapuche autonomista”, dijo tras la reunión.

En octubre de 2021, el embajador argentino, Rafael Bielsa, participó de una audiencia para discutir la libertad condicional de Facundo Jones Huala, la que fue rechazada por tercera vez. El diplomático de la administración de Alberto Fernández (Frente de Todos) asistió a petición de la abogada del condenado, dijo la embajada en redes sociales, donde aseguraron que no pidieron su libertad. Su asistencia generó molestia en el gobierno chileno.

El 21 de enero de este año, la Corte de Apelaciones de Temuco acogió el recurso de amparo presentado por la defensa de Huala, y ordenó que se le diera la libertad condicional, antes de que terminara de cumplir su pena, fijada para el 26 de junio de 2024. Ésta había sido rechazada previamente por la comisión de libertad condicional del mismo tribunal. Su defensa argumentó que, dado el tiempo que había estado en prisión antes de su condena, podía acceder a este beneficio desde el 26 de diciembre de 2019, a lo que se sumaba que había mantenido buena conducta. La Corte argumentó que “teniendo presente el informe psicosocial de postulación a la libertad condicional, esta Corte estima que sí hay antecedentes que permiten concluir el cumplimiento de los presupuestos legales” y que dicho reporte “no es categórico respecto de los factores de riesgo de reincidencia”.

Dejó la cárcel de Temuco, el 22 de enero, pasadas las 2 pm. El líder de la comunidad rural Choin Lafkenche y ex miembro de la CAM, Víctor Ancalaf, lo estaba esperando.

El 15 de febrero, la segunda sala de la Corte Suprema revocó la decisión del tribunal de alzada. Argumentó que la comisión de libertad condicional había ponderado correctamente los antecedentes a la vista, y que lo establecido en el artículo 10 número 2 del Convenio 169 no puede ser “absoluto, puesto que ello llevaría al absurdo de que en todos los casos en que se juzgue a un miembro de un pueblo indígena por la comisión de un delito, por grave que sea, su pena no la cumpliría privado de libertad en un establecimiento estatal”.

En el mes de febrero se dictó su orden de detención, pero hasta este momento no había sido encontrado.

Mas allá de donde se encuentre su paradero, así sea el Puel Mapu o el Ngulu Mapu algo no cambio, no importa el estado ya sea argentino o chileno ninguno a realizado acciones para solucionar el problema de fondo de las comunidades, entender la cosmovisión de los pueblos es el primer paso para una solución real y ese paso nadie lo ha dado y aparentemente a nadie le interesa darlo hasta el momento.

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*Foto de portada: Radio Universidad de Chile

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