1) En los seis años del gobierno talibán había una seguridad. Se podía viajar tranquilamente incluso de noche. Bastaba con respetar la ley. Los talibanes habían echado a los famosos “señores de la guerra”, al otro lado de la frontera. Hoy algunos de ellos y los peores, verdadera gente de horca, Dostum y Hekmatyar, son nuestros aliados. 2) En el Afganistán talibán no había desocupación, porque el Mullah Omar había mantenido la tradicional estructura económica y social del País. Hoy los desocupados son millones. 3) En aquél Afganistán no había corrupción, por la sencilla razón de que a los talibanes corruptos les cortaban las manos (solución impensable en Italia porque tendríamos un Parlamento de mancos). Hoy la corrupción está difundida. Ha dicho Ahmad Ghani, el más occidentalizante de los candidatos de las elecciones-farsa de agosto y por lo tanto de simpatías talibanas insospechadas: “En el 2001 eramos pobres, pero teníamos una moralidad nuestra. Este aluvión de dólares ha destruído nuestra integridad”. 4) En el 2000 Mullah Omar frenó el cultivo de amapolas y la producción de opio colapsó casi a cero (ver el diagrama en el periódico el Corriere del 17/6/2006). Hoy Afganistán produce el 93% del opio mundial. Yo estoy con el Mullah.
* Título de un viejo film italiano “Lo sai che i papaveri” de 1952