Martes 16 Abril 2024

"No estamos preparados para abrir ciertos cajones. Quizás no pudo decirme la verdad”

Después de meses de silencio Massimo Giletti vuelve a hacer oír su voz. Lo hizo con una entrevista al semanario Gente en la que habla de futuros proyectos en la RAI, pero también de lo que vivió tras su defenestración de La7 y el increíble cierre de su programa Non è l'Arena, a pesar de tener el 6% de la audiencia.

Una decisión tomada por el editor Urbano Cairo. "Lo que viví fue la traición de una persona que consideraba un verdadero hermano -dijo con pesar- No quiero hablar de la cuestión judicial, me refiero a la cuestión humana. Nunca esperé que la persona que me abrazó cuando murió mi padre y que de repente encontré detrás de mí el día que lo enterré, pudiera, sin decirme nada, sin siquiera mirarme a los ojos, sin darme siquiera una apariencia de motivación, de golpe terminó no sólo un programa, sino toda una relación humana".

Y aunque no entró en detalles sobre los hechos en los que fue testigo de la Fiscalía de Florencia que investigaba a los instigadores externos de las masacres, añadió: "Cuando empecé a tocar cierto tipo de temas, algunos muy delicados, la libertad desapareció. No estamos dispuestos a abrir ciertos cajones, evidentemente Cairo no podía decirme la verdad".

Hemos tratado varias veces en esta revista ese cese repentino. Una historia que parte del episodio de su programa en el que, en noviembre de 2022, Salvatore Baiardo, un heladero piamontés de origen siciliano que a principios de los años noventa gestionaba la fuga de los hermanos Giuseppe y Filippo Graviano, profetizó que en pocos meses sería detenido el jefe Matteo Messina Denaro.

Lo que luego ocurrió el 16 de enero del 2023.

Tras la captura del jefe de Castelvetrano (hoy fallecido) Giletti dedicó varios episodios a profundizar en el tema de las protecciones de las que había disfrutado. Y luego desarrolló temas como la tratativa entre el Estado y la mafia, el fracaso en el registro del escondite de Riina en 1993, la masacre de via d'Amelio, la desaparición de la agenda roja de Paolo Borsellino, etc., mostrando al público en general una serie de hechos que fueron parte de la historia de nuestro país.

Sin embargo, el programa fue levantado repentinamente.

Esto sucede al mismo tiempo que se hace pública la noticia de que Giletti había declarado ante los magistrados de la Fiscalía de Florencia, Luca Turco y Luca Tescaroli, justo después del episodio de la entrevista con Baiardo en noviembre, porque querían saber si el este último "disponía de material relativo a los hermanos Giuseppe y Filippo Graviano, así como a los sospechosos Silvio Berlusconi y Marcello Dell'Utri".

Y es en ese momento cuando Giletti dice que Baiardo le mostró una foto en la que Berlusconi aparece retratado con otras personas que, según el mismo heladero de Omegna, serían el jefe Giuseppe Graviano y el general Francesco Delfino (general del Arma de Carabineros que también pasó por los Servicios Secretos).

Massimo Giletti

Una foto que, si existiera, no sería sólo una primicia periodística, sino una prueba importante de la relación entre Berlusconi y el jefe Graviano antes del arresto de este último.

Y es precisamente en esa fotografía donde a nuestro juicio podría esconderse el secreto del cierre del programa de Giletti.

Por otra parte, lo mismo sostiene el Tribunal de Revisión de Florencia, que el pasado 29 de septiembre disolvió la reserva y ordenó la medida de arresto domiciliario para Salvatore Baiardo (medida que, para ser ejecutable, deberá esperar la sentencia de Casación tras el recurso presentado por este último).

"Existe -dice el tribunal, al señalar que Giletti le pagó a Baiardo por sus entrevistas- una alta probabilidad de que el tratamiento de este tema le haya costado el cierre de la transmisión por parte de Urbano Cairo, una persona en el pasado vinculada a Silvio Berlusconi. No surgieron otras razones razonables para el cierre de la emisión, ni las investigaciones revelaron una baja audiencia en relación a programas similares y la franja horaria de emisión. De hecho, observamos lo repentino de la decisión, que se tomó precisamente cuando se estaba desarrollando la investigación sobre los contactos Graviano-Berlusconi de principios de los años noventa. Sin embargo, la decisión, ciertamente alarmante en términos de libertad de información y de protección del periodismo de investigación, no confirma en sí misma la validez de un acontecimiento terrible para la historia de la República Italiana, sino más bien el miedo a realizar una investigación inconveniente".

¿Y si hubiera algo más? ¿Sería posible que Cairo, colaborador y amigo de Berlusconi de larga data, estuviera al tanto de esas reuniones prohibidas o haya estado presente? ¿Es posible que el editor haya temido por esta razón la existencia de las fotos?

Obviamente estas son sólo hipótesis.

Lo cierto es que Non è l'Arena fue levantado. Analizando el "caso Giletti" a partir de los acontecimientos de noviembre de 2022, tenemos motivos para creer que detrás de este asunto hay grandes intereses y presiones del poder.

Basta decir que en el 2021 Marcello Dell'Utri, interceptado por teléfono con la responsable del despacho jurídico de Fininvest, la abogada Enrica Mascherpa, habló con preocupación del programa de Giletti. Y en la conversación telefónica, la abogada habría propuesto "iniciar una especie de 'contra comunicación' mediática" con detalles que se iban a discutir en una reunión en el restaurante Quattro Mori de Milán.

En aquel momento, aún estaba en curso el proceso de apelación sobre la Tratativa Estado-mafia, que culminaría con la absolución de Dell'Utri, confirmada por la Casación un año después.

Lo que nos hace pensar es que, en las semanas previas al cierre, Giletti estaba preparando nuevos episodios en los que iba a hablar de Dell'Utri y, por tanto, en paralelo, también de Berlusconi.

Y entre los aspectos que se habrían explorado en profundidad también estaría la investigación de las masacres en Florencia y en la cual Silvio Berlusconi y Dell'Utri estaban siendo investigados en aquel momento y que, tras la muerte del primero, sólo prosigue con el último.

Una investigación incómoda que disgusta a quienes no quieren la verdad sobre las masacres. Sistemas de poder ocultos, masonería y pedazos de instituciones desviadas del Estado que quieren silencio. Es por este motivo, lo reiteramos, que permanece intacta la sospecha de que Cairo podría haber estado bajo presión y tenía el temor de terminar en medio de la historia de las supuestas reuniones entre Berlusconi y Graviano.

Foto: Imagoeconomica