Lunes 22 Julio 2024

Del expediente de las licitaciones de la mafia a las palabras distorsionadas de Agnese Borsellino

En los últimos días, en la Comisión Antimafia concluyó la audiencia de Lucia Borsellino, hija del juez asesinado en la masacre de via D'Amelio, y del abogado Fabio Trizzino, asesor legal de la propia Lucia, y sus hermanos Manfredi y Fiammetta Borsellino. Ya hemos abordado el tema de los vergonzosos ataques dirigidos dentro de la propia Comisión contra el senador Roberto Scarpinato, "culpable" de haber formulado preguntas simples, encaminadas a restablecer la verdad de los hechos después de las múltiples imprecisiones de la reconstrucción del abogado.

La suya fue una representación distorsionada y a veces engañosa de la realidad en varios puntos.

Todo pasa por el expediente de licitaciones públicas de la mafia como detonante de la aceleración de la masacre de via D'Amelio.

Una tesis que en la que coinciden las posiciones del abogado de los hijos de Borsellino con las de los abogados defensores de los funcionarios del ROS (Reparto Operativo Especial) de Carabineros (Mori, Subranni y De Donno), en el proceso de la Tratativa Estado-mafia.

Al fin y al cabo, no podía ser de otra manera después de las imágenes que muestran a la delegación del Partido Radical, al general Mario Mori y al abogado Fabio Trizzino, que se apresuraron a expresarle a la presidenta de la Comisión Antimafia, Chiara Colosimo, su solidaridad tras las críticas a su elección.

Así que uno puede sorprenderse, pero sólo hasta cierto punto, por esta campaña de deslegitimación y difamación dirigida a aquellos magistrados que todavía hoy quieren investigar a los autores intelectuales externos de las masacres del 1992-1993 y comprender verdaderamente lo que ocurrió en aquellas terribles dos décadas. Año de bombas y de sangre.

El primer error que comete la Comisión Parlamentaria Antimafia es que no decide profundizar en lo ocurrido en Capaci, vía d'Amelio, Florencia, Milán y Roma con una visión global, sino fragmentada. Como si fueran episodios separados.

Pero no solo eso. Analizar a la masacre de via d'Amelio siguiendo una única pista que, como escribe hoy el diario Il Riformista, es exactamente lo que Mario Mori le pidió a la Comisión: arrojar "luz" sobre el expediente "Licitaciones de la mafia", dejando de lado las relaciones entre mafia, política y poder judicial a principios de los años noventa.

En todos estos años, y Trizzino se ha convertido en el 'portavoz' de esta versión, se ha hecho creer que las investigaciones sobre aquel expediente quedaron definitivamente cerradas el 13 de julio de 1992.

Scarpinato, que junto a otros magistrados participó en esas investigaciones, demostró que tal afirmación es una falsedad. El ex fiscal general destacó que, después de la detención de siete sospechosos, entre ellos Angelo Siino, el 13 de julio de 1992 sólo se había solicitado la destitución de algunos sospechosos porque en esa fecha todavía no se habían reunido pruebas suficientes contra ellos. Sin embargo, antes de proceder al archivo de estos cargos residuales, se eliminó la parte más importante de la investigación, que continuaba y se refería a la gestión de los contratos del SIRAP por mil millones de liras antiguas, y que afectaba al nivel político y administrativo.

Otro elemento que hay que tener en cuenta cuando se habla de las licitaciones públicas de la mafia es la existencia de doble información.

Así lo reconoce expresamente el informe elaborado por el entonces fiscal de Palermo, Gian Carlo Caselli, de 5 de junio de 1998, con el título bastante explícito: "Informe sobre los métodos de realización de las investigaciones sobre las licitaciones de la mafia en los años 1989 y siguientes".

En ese documento se demuestra que una primera versión del informe ROS fue depositada en la Fiscalía de Palermo el 20 de febrero de 1991, sin los nombres de políticos como Calogero Mannino y otros. La segunda fue interpuesta un año y medio después, el 5 de setiembre de 1992. Esta vez, sin embargo, hay referencias explícitas a Calogero Mannino, Salvo Lima y Rosario Nicolosi.

Mientras tanto, tras el primer archivo de la causa, se desató una polémica mediática muy violenta contra la Fiscalía de Palermo. E incluso se publicaron en los periódicos extractos de escuchas telefónicas, algunas de ellas también relativas a Mannino. Una verdadera filtración de información que desató una enorme controversia sobre documentos de investigación que en realidad sólo estaban en posesión del ROS y que en esa fecha aún no habían sido entregados a la Fiscalía de Palermo.

Sobre este punto, Trizzino fue contundente al afirmar que la doble información nunca existió y utiliza, casi como un evangelio, el decreto de archivo de la jueza de instrucción de Caltanissetta Gilda Lo Forti sobre las filtraciones del expediente "mafia y licitaciones".

El abogado de los hijos de Borsellino, en su larga exposición, dijo varias veces que quería respetar las sentencias definitivas. Pues en los motivos de la sentencia de apelación sobre la Tratativa Estado-mafia, que se convirtió en definitiva después de que la Casación absolviera a los acusados institucionales "por no haber cometido el hecho", los jueces critican el auto de Lo Forti, al que consideran "precipitado y sumario", y luego destacan las "omisiones muy significativas" cometidas por el ROS.

El encuentro con los oficiales de ROS en el Cuartel Carini

Trizzino afirmó que no quiere tener en cuenta sentencias en las que se dice que Paolo Borsellino no "conocía" la relación mafia-licitaciones. Se trata de la sentencia de primer grado sobre la Tratativa Estado-mafia, en la que en su momento se condenó a los agentes del ROS, que luego fueron absueltos en instancias posteriores del juicio. Para ser justos, los jueces, en relación a los motivos que llevaron a la aceleración de la masacre, dijeron que "esta investigación ciertamente no fue la única ni la principal en la que este último (Borsellino, ndr) estaba interesado en ese período (basta decir que el Dr. Borsellino, entre otras investigaciones, estaba recogiendo las declaraciones de algunos colaboradores de la justicia de Agrigento y, por último, también de Gaspare Mutolo de Palermo)".

Por lo tanto, siguiendo un plan lógico, dado que Borsellino no tenía la delegación necesaria de funciones para ocuparse de las investigaciones sobre Palermo en ese momento, "no hubo desarrollo de ese punto en el sentido de actividades de investigación posiblemente realizadas o incluso simplemente delegadas a la Fiscalía que, en consecuencia, podría haber tenido protagonismo externo al llegar al conocimiento de los jefes de la mafia, para alarmarlos y empujarlos repentinamente a acelerar la ejecución del asesinato".

Pero para el abogado, "Mafia y licitaciones" están en el centro de todo lo que sucede en los 57 días que separan a las masacres de Capaci y via D'Amelio. Pero todavía hay más.

Según él, también estaría en el centro de la muerte de Giovanni Falcone ("Borsellino tuvo que acumular noticias para llevarlas a Caltanissetta si tuviera que informar algo en particular contra Giammanco, para reconectar el motivo de la masacre de Falcone, lo que había hecho y lo que quería hacer en el expediente de licitaciones de la mafia"); y también sería el punto de apoyo del encuentro en el Cuartel Carini con De Donno y Mori el 25 de junio de 1992.

Es cierto, Trizzino reconoció que otro testigo, el teniente Carmelo Canale, ex mano derecha del juez Borsellino, informó que el juez quiso esa reunión para discutir otra cosa. El militar, al declarar en el juicio Borsellino quater, dijo que en las últimas semanas de vida Paolo Borsellino intentó arrojar luz sobre el personaje anónimo, conocido como 'Corvo 2': una larga carta dirigida, entre otras, al magistrado, en la cual se hablaba de una especie de tratativa que el ex ministro Calogero Mannino habría iniciado con el jefe Totò Riina.

Canale también afirmó que Borsellino pidió reunirse con Giuseppe De Donno, oficial del ROS de Carabineros, el 25 de junio de 1992, porque un colega le había dicho que él era el autor de la carta anónima en la que, entre otras cosas, se hablaba de reuniones entre Mannino y Riina ocurridas en la sacristía de una iglesia. Así que se dirigieron de incógnito al cuartel Carini, en Palermo, para asistir a la reunión a la que también asistió el superior de De Donno, el entonces coronel Mario Mori.

Si esa reunión fue realmente tan importante, ¿por qué Mori y De Donno no dijeron nada a los magistrados que se ocupaban de la masacre? Un silencio que duró hasta 1997, cuando Angelo Siino, "ministro de Obras Públicas" de Cosa Nostra, se arrepintió, trayendo consigo también la polémica sobre la famosa relación mafia-licitaciones. ¿Era posible que el tema de aquella reunión tratara de otra cosa?

En respuesta a las reflexiones esquizofrénicas de Trizzino sobre este asunto, recordamos que la propia Gilda Lo Forti, en su resolución, afirma lo siguiente: "En primer lugar, no se puede dejar de notar cuán sorprendente es que tanto el Mayor De Donno como el general Mori han informado de este singular encuentro en el cuartel de Carini, sólo después de muchos años (entre finales de 1997 y principios de 1998, según informó De Donno ante el Tribunal de Penal local), y no con la prontitud inmediata como debería, por el contrario, sugerir su apariencia institucional, teniendo en cuenta que, pocas semanas después de aquella reunión, se había producido en Italia la segunda de las masacres más brutales, menos de dos meses después de la de Capaci, y todos los órganos de investigación buscaban cualquier elemento de conocimiento que pudiera representar un punto de partida útil para la investigación y la identificación de los ejecutores e instigadores, tanto evidentes como ocultos".

Los autores intelectuales externos de las masacres

Otras consideraciones absurdas que escuchamos en estas audiencias hacen referencia al análisis de los acontecimientos mafiosos. Como por ejemplo Totò Riina, que habría llamado al equipo de Roma para "dar una señal a su organización" y decir "ay de quien se atreva a pasar por encima de mí porque estoy en dificultades, les mostraré lo que todavía puedo hacer y cuán fuerte es la parte de la organización de los leales que me apoyan". La explicación de la masacre de Capaci es mucho más compleja.

O incluso la increíble identificación de los "autores intelectuales externos" de la masacre de Borsellino.

"Hemos -dijo Trizino- llegado a la conclusión de que los sujetos externos, quizás haya otros, no quiero excluirlos, que pidieron a Riina la ejecución acelerada de la muerte de Borsellino forman parte del mundo de la familia de Uditore-Passo de Rigano". ¿Por qué? Porque algunos de los individuos que fueron objeto de la desestimación de parte de la investigación del 13 de julio sobre licitaciones mafiosas provienen de allí (Salvatore Buscemi, Nino Buscemi, y también Lipari Giuseppe).

Trizzino nunca mencionó las declaraciones del colaborador de justicia Totò Cancemi, ex jefe de Porta Nuova y miembro de la cúpula fallecido en el 2011, que había afirmado en varios procesos que "Riina fue llevado de la mano para realizar las masacres". Y también: "Me dijo los nombres de Berlusconi y Dell'Utri".

Precisamente esos Berlusconi y Dell'Utri de los que Borsellino hablará apenas dos días antes de la masacre de Capaci, en la entrevista concedida a los periodistas Fabrizio Calvi y Jean-Pierre Moscardo de Canal Plus (fallecido en 2010), que nunca fue difundida por dicho canal y que luego fue revelada por L'Espresso en 1994 y retransmitida parcialmente por la RAI en el 2000.

Trizzino ni siquiera toma en consideración las palabras de Leonardo Messina. De hecho, solo las tiene en cuenta en la parte en la que habla con Borsellino sobre los intereses de la mafia en el mundo de las licitaciones.

Entrevistado durante el proceso de la Tratativa Estado-mafia, Messina admitió haber hablado con Borsellino "extraoficialmente" sobre las reuniones en Enna, el proyecto político de Cosa Nostra, las relaciones con los masones y otras cosas. Todos temas de los que habló ante la Comisión Antimafia presidida por Luciano Violante, el 4 de diciembre de 1992.

La agenda roja y los sujetos externos a Cosa Nostra

Evidentemente Trizzino no pudo negar que sujetos externos a Cosa Nostra pudieran haber participado en la masacre de via d'Amelio. Pero las declaraciones de Spatuzza sobre el hombre desconocido presente en el momento en que se colocó el explosivo sólo fueron mencionadas. Mientras que se reconocieron las escuchas telefónicas entre el colaborador Mario Santo Di Matteo y su esposa, en las que se menciona a "policías infiltrados" en la masacre.

Según Trizzino, el desvío de las investigaciones fue orquestado precisamente por los jefes policiales y de alguna manera también respecto a la agenda roja.

De hecho, se recordaron las palabras de Arnaldo La Barbera quien el 25 de julio de 1992 dijo que "no estaba o que había sido destruida". Un concepto que reiteró el ex jefe de la Escuadra Móvil, que luego resultó ser también un hombre de los Servicios, cuando el maletín del juez fue devuelto a la familia, afirmando que Lucia Borsellino, que pidió cuenta y razón de la agenda, estaba loca.

Del entonces capitán de los Carabineros, Giovanni Arcangioli, no se dijo ni una palabra.

Sin embargo, es su figura la que quedó inmortalizada en una fotografía sosteniendo el maletín de Borsellino momentos después del crimen.

Las palabras de Agnese Borsellino

Pero la mayor obscenidad se produjo cuando el abogado Trizzino intentó dar un nuevo significado a las palabras de su suegra, Agnese Borsellino, cuando contó a los magistrados lo que su marido le había dicho sobre el general Antonio Subranni. También en este caso la lógica no es analizar las palabras en su conjunto, sino atomizarlas individualmente. Así que, a su juicio, el único informe al que habría que hacer referencia sería el de agosto de 2009 y no el de 2010, que fue culpablemente minimizado por el abogado (luego veremos por qué). En aquella ocasión la viuda del juez dijo estas palabras: "Yo estaba en casa con mi marido, hacia las siete de la tarde, y mientras conversaba con él en el balcón de nuestra casa, noté a Paolo alterado y me dijo textualmente: "Vi a la mafia en vivo, porque me dijeron que el general Subranni era 'punciutu'. Sin embargo, no le pregunté a Paolo de quién había recibido esa confidencia, aunque no pude dejar de recordar que, en aquellos días, hablaba con sus colaboradores Gaspare Mutolo, Leonardo Messina y Gioacchino Schembri". Trizzino, de forma inquietante, afirmó abiertamente que la referencia a la mafia en vivo no sería a Subranni, sino a la persona que le dio la noticia sobre el general porque "hay una larga línea de deslegitimación del ROS".

La realidad es muy diferente. Porque Agnese Borsellino retoma el punto del informe de 2010: "Me dijo que el general Subranni era 'punciuto' -(rito de afiliación a Cosa Nostra, ndr)- Recuerdo que cuando me lo dijo estaba estupefacto, pero agrego que me lo dijo con un tono absolutamente certero. No me dijo quién se lo dijo. Me dijo, sin embargo, que cuando se lo dijeron se había puesto tan enfermo que había vomitado. Para él, de hecho, el Arma de Carabineros era intocable".

Y no solo eso. A los magistrados también les dijo que "después de la masacre de Capaci, mi marido dijo que había un diálogo desde hacía mucho tiempo entre la mafia y partes desviadas del Estado. Paolo me dijo que la mafia lo podía matar físicamente, pero que los autores intelectuales serían otros". Y agregó: "Mi marido me dijo textualmente que 'hubo una conversación entre la mafia y partes infieles del Estado'. Me dijo esto a mediados de junio de 1992. En ese mismo período me dijo que había visto a la "mafia en vivo", hablándome también en ese caso de la cercanía entre la mafia y partes del aparato estatal italiano. En esa misma época cerraba siempre las contraventanas del dormitorio de esta casa, temiendo ser visto desde Castello Utveggio. Me dijo: 'Nos pueden ver en casa'". Palabras más que claras.

Es también muy grave lo ocurrido el primer día de la audiencia cuando se informó de otra declaración de la esposa del juez de manera inconsistente con la realidad.

"En cierto momento (si se hace clic en Google en 'frases célebres de Paolo Borsellino', aparecen portadas de libros que muestran esta frase) le dice a su esposa, y su esposa testifica ante la fiscalía de Caltanissetta: Me van a matar, pero no será una venganza de la mafia, la mafia no se venga. Quizás quienes me maten físicamente sean mafiosos, pero quienes habrán querido mi muerte serán otros'. Bueno, la frase correcta es 'pero los que habrán querido mi muerte serán mis colegas y otros' pero las referencia a 'mis colegas' ha sido constantemente borrada y censurada en esta definición. Mis colegas".

En realidad, la frase es ligeramente diferente: "Recuerdo perfectamente que el sábado 18 de julio de 1992 salí a pasear con mi marido por el paseo marítimo de Carini, sin que nos siguiera ninguna escolta. Paolo me dijo que no sería la mafia la que lo mataría, a la que no le tenía miedo, sino que serían sus colegas y otras personas quienes permitirían que esto sucediera".

Esa referencia a los colegas por parte de Paolo Borsellino es una prueba de ese aislamiento interno en la Fiscalía (que se manifestó claramente con el fiscal Pietro Giammanco) que el propio magistrado había contado tanto a sus colaboradores más cercanos como a su familia. Un aislamiento demostrado también por la carta firmada por ocho miembros de la DDA (Dirección Distrital Antimafia) de Palermo (Ignazio De Francisci, Giovanni Ilarda, Antonio Ingroia, Alfredo Morvillo, Antonio Napoli, Teresa Principato, Roberto Scarpinato y Vittorio Teresi) en la que se decía, en esencia, que el fiscal jefe Giammanco no podía permanecer en el Ministerio Público. Ese documento fue redactado por el propio Scarpinato, quien en los últimos días ha sido continuamente atacado dentro de la Comisión.

Pero muchos simulan olvidarlo.

Las "mentes refinadísimas" de este momento histórico querrían reescribir la historia y hundir definitivamente las investigaciones que puedan afectar a autores intelectuales externos.

Las fiscalías de Florencia, Caltanissetta, Palermo, Reggio Calabria y Roma, con la coordinación de la fiscalía nacional Antimafia, están llevando a cabo toda una serie de investigaciones precisamente para dar respuesta a lo ocurrido en esos años.

Investigaciones incómodas que afectan a las más altas esferas del poder de ayer y de hoy.

Por eso quieren desviar la atención de la opinión pública. Y este gobierno fascista, inconstitucional, belicista y mafioso se presta a ese juego.

La cuestión de las licitaciones de la mafia no se puede simplificar en un archivo de julio y, en ese momento, el trabajo del ROS no fue tan claro y meticuloso como se quiere hacer creer.

Una verdad que no se quiere ver y que es independiente de las sentencias absolutorias que conciernen a los Mori de turno.

Ya hemos tenido demasiadas desviaciones investigativas en via d'Amelio. Las cuales van mucho más allá de los acontecimientos del "pupo" Scarantino.

Un error que involucra a aparatos desviados, policías, servicios secretos, y ciertamente no a dos magistrados como Roberto Scarpinato y Nino Di Matteo, hoy atacados por el senador de turno Maurizio Gasparri.

Ellos y algunos otros, con valentía y terquedad, siempre han tratado de revelar el rostro oculto de los autores intelectuales ocultos de esa temporada de crímenes y terror.

Lo que se hace es atomizar los hechos de las masacres, desmenuzarlos, con el fin de empañar y deslegitimar a los pocos magistrados que en los últimos años han trabajado precisamente para desenmascarar a los autores e instigadores.

Lo que genera desconcierto es que los hijos de Borsellino, a través de los análisis inconclusos y engañosos de su abogado, se hayan convertido en instrumentos, más o menos inconscientes, de estas operaciones.

Foto: reelaboración gráfica de Paolo Bassani