Cuando se puntualizan responsables se consigna que la causa tratada por la Justicia gala se relaciona estrechamente con la desaparición: de Georges Klein, consejero del extinto presidente chileno destituido violentamente por el golpe militar encabezado por el Gral. Augusto Pinochet –él mismo acusado por la justicia actuante-; del ex sacerdote Etienne Pesle y de dos miembros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), nos estamos refiriendo a Alphonse Chanfreu y a Jean Ives Claudet Fernández.
Precisamente Willian Bourdon, uno de los abogados querellantes –consigna la agencia AP- confirmó que los ex responsables de la dictadura militar chilena, que serán juzgados en rebeldía son todos militares.
La noticia de estos juicios del próximo mes de diciembre incluye el dato de que el Gral Contreras -jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), durante la dictadura chilena, considerada responsable de los más de 3.000 muertos y desaparecidos del régimen militar, fue condenado a más de 300 años de cárcel por distintas causas por la Justicia de su país. En una de ellas figura la del asesinato en Washington -en 1976- de Orlando Letelier, ex canciller del presidente Allende.
Se señala además, que en aquellos años, el propio Augusto Pinochet –que fue uno de los principales acusados de la causa- permaneció detenido en Londres por orden del juez español Baltasar Garzón , entre los días 16 de octubre de 1998 y 3 de marzo de 2000, cuando las autoridades británicas lo pusieron en libertad por razones estrictamente humanitarias. Augusto Pinochet falleció el día 10 de diciembre del año 2006 en Santiago de Chile a la edad de 91 años y nunca fue condenado por violaciones a los derechos humanos.
Es así que debido al fallecimiento de Pinochet, y de otro involucrado tristemente famoso, el ex cabo nazi Schaefer, que fundó en 1961 la Colonia Dignidad (una comunidad que se presentó como una sociedad benéfica, aunque en realidad fue una siniestra organización y enclave desde donde se colaboró con la dictadura, cometiéndose atrocidades contra menores) es que ambos quedaron por fuera de cualquier causa judicial de nuestros días, tanto en Francia como en Chile. No obstante, e independientemente del juicio en ausencia del mes de diciembre, el repudiable Schaefer ya había sido condenado en Chile, a 23 años de cárcel por torturas y abuso de menores.
Cabe recordar que tanto la justicia de Italia, España y Bélgica investigaron graves violaciones de los derechos humanos durante la dictadura chilena. Al mismo tiempo, en el año 1990, oportunamente la justicia francesa juzgó en ausencia, al ex capitán de la marina argentina Alfredo Astiz, específicamente por la causa relacionada con la desaparición de dos religiosas francesas, durante la dictadura en territorio argentino, entre los años 1976 y 1983, condenándolo a cadena perpetua.
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¿Qué nos lleva a remover y hacernos eco de éstas informaciones? Nuestra misión de informar, de denunciar; la esencia de nuestra permanencia en el a veces sombrío contexto de los medios de comunicación, como una presencia comprometida con las causas de justicia. Y está claro, que todo expediente judicial relacionado con las violaciones de los derechos humanos, dentro y fuera de períodos de dictadura es obligado objetivo de nuestra atención.
Han transcurrido algunos años desde los terribles momentos de la dictadura chilena, y aunque muchos se equivocan al entender que dar la vuelta la página o ser indiferentes, a esos atropellos, es sinónimo de evolución y de pacificación, esos dolorosos días han dejado su sabor amargo en la historia de Chile y de la humanidad, lo que reafirma nuestra sed de justicia y nuestra misión de informar, porque ese sabor amargo que enturbió la vida de los chilenos en el año 1973, se transformó por excelencia en un reclamo, un intemporal reclamo, nacido en la ética de los valores universales y en el respeto a la vida; un respeto que no se contemplo desde las sombras de la dictadura militar, que avasalló ideas, personas y cuanto pilar halló a su paso de una democracia chilena, que como la de otros países del cono sur – Uruguay, Argentina, Paraguay, Brasil- fueron violentadas, ignoradas y pisoteadas por la telaraña del poder norteamericano, a través de la CIA y de políticos corruptos. Toda una bofetada a la dignidad humana; una bofetada que cercenó sin piedad a una generación, que en su inevitable y dinámica existencia, despertó a otra –treinta años después- para demostrar que aquellos abusos y aquellos barbarismos no conllevan impunidad, sino castigo, sin importar cuándo y dónde. Porque al final de cuentas la Justicia debe ser así: libre, de almanaques y de intereses. Por eso removemos y nos hacemos eco de estas informaciones.