Sabato 12 Settembre 2026

Diario El Observador da cuenta de una noticia sobre trato especial dado al narco mexicano

Los narcos involucrados: González Valencia y Rocco Morabito

¿Otro escándalo institucional uruguayo en puerta?

¿Puede ser una trampa del destino?¿O una muy buena jugada dirigida al sistema criminal para desactivarlo o desenmascarlo? ¿ O puede ser una burda maniobra (o manipulación) para arrojar una cortina de humo, buscando especialmente confundirnos a todos? Todo es posible. Pero la cuestión es que si llega a ser verdad, todo lo que ha salido a la luz pública en las últimas horas, tras la denuncia hecha por dos ex policías de la Guardia Repúblicana de Uruguay, tendremos un muy grave problema en puerta. La noticia alude a que estos dos ex funcionarios pidieron asilo en los Estados Unidos (donde ahora se encuentran) denunciando un mayúsculo nivel de corrupción -irregularidades de alto tenor cometidas por la Policía uruguaya- en torno al narco del Cartel de Los Cuini, Gerardo González Valencia y al mafioso de la ‘Ndrangheta Rocco Morabito, en oportunidad en que ambos permanecían privados de su libertad (en Montevideo, año 2019) antes de ser extraditados, uno a Estados Unidos y el otro a Italia, solo que en ese interregno, “asombrosamente”, Morabito escapó de su lugar de reclusión (no así González Valencia); la fuga de Morabito constituyó hasta hoy una muy escandalosa evasión de Cárcel Central (que hasta la fecha no ha sido laudada por la Fiscalía de la Nación, y ya van siete años de impunidad reinante) siendo recién capturado lapso después en el Brasil, encontrándose hoy alojado en una cárcel italiana, bajo el régimen 41 bis.

Si esas irregularidades se ratifican, lo que es decir, que si toda esa movida de denuncia que hicieron los dos ex policías son hechos comprobables, tanto nosotros, como sociedad uruguaya, y el Estado como tal, estaremos, en definitiva, otra vez contra las cuerdas, con el sabor amargo de la presencia de una gran corrupción (de un nuevo gran escándalo, uno más de tantos, podríamos decir, lamentablemente) a nivel de la institución policial (del Ministerio del Interior), ergo, del Estado uruguayo, en lo que refiere a la realidad del narcotráfico organizado, hoy atravesado en el país.

La noticia en cuestión fue difundida por el diario El Observador ( y lo que me llama la atención, es que la tan escabrosa denuncia no hubiera tenido una masiva caja de resonancia acorde a los hechos en el ámbito mediático restante) y ni mucho menos a nivel gubernamental, sea en términos de inquietud o de preocupación, al menos hasta el momento de redactarse estas líneas. Capaz más adelante salen a la luz las repercusiones, los descargos.Tal vez. Pero por ahora predomina el desentenderse desde tientas gubernamentales.

Pero no nos detengamos en ese punto, y mas bien expliquemos los pormenores de la noticia: el título que acompaña esa novedad, es contundente: “Dos ex policías de la Republicana pidieron asilo en EE.UU y denunciaron irregularidades en reclusión del narco González Valencia” y en la bajada de la portada se agrega: “Los ex funcionarios denunciaron ante autoridades estadounidenses un ‘trato especial’ al narco González Valencia, mencionaron irregularidades vinculadas a Rocco Morabito y aseguraron haber sufrido persecuciones y amenazas tras alertar sobre presuntos vínculos entre policías y delincuentes”

Mientras no se investigue todo este aluvión de hechos, debemos puntualizar, que hasta el momento, son “presuntas irregularidades”. Los dos ex policías ponen sobre el tapete público que hubo vínculos de funcionarios con organizaciones criminales y una serie de represalias que “según su relato, comenzaron después de que pusieran los hechos en conocimiento de sus superiores”; “Entre los episodios denunciados, los ex funcionarios hicieron referencia (se sigue consignando desde El Observador) a un trato especial durante la reclusión del narcotraficante mexicano Gerardo González Valencia, además de mencionar hechos vinculados al período en que estuvo preso en Uruguay Rocco Morabito”; y se agrega: “Uno de los ex funcionarios presentó ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) una declaración en la que reconstruyó los episodios que , según afirmó, terminaron provocando que abandonara Uruguay junto con su familia en marzo de 2023. El Observador accedió a documentación del trámite migratorio que acredita que el solicitante obtuvo asilo por parte de Estados Unidos, ante la existencia de una denuncia radicada en ese país mientras se procesa la residencia”

Los casos fueron investigados, dicen desde el Ministerio del Interior

Pero hay más: “Parte del relato presentado por los ex policías ante las autoridades estadounidenses tiene respaldo en documentación oficial del Ministerio del Interior a la que accedió El Observador. Un expediente de la Dirección de Asuntos Internos confirma que uno de los ex funcionarios presentó denuncias, que se abrió una investigación administrativa y que fueron interrogados numerosos policías y jerarcas de la Guardia República, entre ellos su entonces director Robert Yroa”

Se da a conocer, por parte del diario matutino, que fuentes del Ministerio del Interior consultadas por El Observador “confirmaron este viernes (4 de setiembre, 2026) que todos esos casos fueron investigados judicial y administrativamente”; trascendiendo además en la misma publicación que “en su declaración ante las autoridades estadounidenses, el ex policía mencionó a varios jerarcas policiales al reconstruir las presuntas represalias que, según sostiene, comenzaron después de denunciar irregularidades dentro de la fuerza”; pero además se destaca que “el denunciante afirmó que inicialmente puso los hechos en conocimiento del entonces director de la Guardia Republicana, Robert Yroa, a quien aseguró haberle proporcionado información sobre la forma en que, según su versión, bandas delictivas operaban junto a policías”.

Y se agrega: “Todo comenzó en el 2016, en ese entonces estaba Yroa. Doy cuenta de lo que sucede y ahí me mandan junto a otro policía a Asuntos Internos. Estela González era la directora de ahí, se me abre acta y yo denuncio lo sucedido”; “También aclaró que no fue él quien formuló las denuncias vinculadas a Rocco Morabito, aunque aseguró contar con pruebas sobre los otros hechos denunciados”

Rocco Morabito

Hagamos un poco de historia: El caso Rocco Morabito (personaje de mucha importancia en la organización mafiosa de la Regio Calabria italiana, la ‘Ndrangheta , y que antes de ser detenido en Uruguay estuvo prófugo de la Justicia de su país, por asociación mafiosa) desde que fue detectado, y fue detenido -en setiembre de 2017- tiene ribetes espeluznantes; todo su entorno desde ese instante hasta que se dió a la fuga de Cárcel Central estuvo rodeado de situaciones verdaderamente impactantes, no precisamente por su perfil delictivo (que ya generaba inquietudes a todo nivel y en diferentes lugares) sino por el entorno que lo rodeo a la hora de su privación de libertad en uno de los pisos altos del edificio de Cárcel Central, de la Jefatura de Policía de Montevideo, y al momento mismo de su posterior fuga, de ribetes escandalosos por donde se lo mire.

Consumada su fuga el 23 de junio de 2019, cuyas investigaciones permanecen aún abiertas -en el 2025, y en este 2026 también, sorprendentemente- y bajo expresa reserva, comenzaron a salir a luz algunos muy llamativos hechos que se sucedieron expresamente durante su permanencia en Cárcel Central, en materia de vínculos suyos con personas que lo iban a visitar. Por ejemplo, tomando en cuenta algunas de las informaciones que oportunamente trascendieron hace un año atrás, la opinión pública pudo saber a través de los medios de comunicación uruguayos, que la Fiscal de Delitos Económicos y Complejos de 2do Turno, Silvia Porteiro, hubo dispuesto el archivo de la investigación sobre los traslados sin orden judicial de un personaje del universo narco mexicano, del Cártel de Los Cuinis, nada menos que Gerardo González Valencia, uno de los principales de esa organización criminal, quien estuvo detenido en el Uruguay desde el 2026 al 2020, momento en que finalmente fue extraditado a los Estados Unidos.

En el marco de las investigaciones sobre los traslados sin orden judicial de González Valencia a Carcel Central, desde la cárcel de Punta Rieles, en al menos una docena de veces, se pudo saber que en dos oportunidades tuvo encuentros con Rocco Morabito.

Los medios de prensa de la época informaron que la Fiscal Porteiro afirmó que uno de los notificados del archivo del caso de los traslados del narco mexicano había sido el ex director de la Policía Nacional y futuro secretario de Inteligencia Estratégica del Estado Mario Layera.

Cabe consignar que la Fiscal Porteiro, en noviembre de 2023, había pedido el sobreseimiento del Capitán de la Guardia Republicana, imputado en julio de 2022 por haber dispuesto los traslados, al no encontrar responsabilidad en el accionar del policía y que a su conducta no era aplicable ningún delito “ya que actuó en cumpliento de órdenes de autoridades del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) y del Ministerio del Interior de la época”; “Cada traslado del narco mexicano tuvo un costo para el Estado de 94.000 pesos, porque requería la movilización en un vehículo blindado con el auxilio de 8 a 12 funcionarios armados a guerra, entre otras medidas de máxima seguridad. El argumento para los traslados irregulares era para tener visitas conyugales con su pareja, cuando en el establecimiento donde se encontraba recluido tenía las condiciones necesarias”

Temor a represalias de compañeros policías

En El Observsdor se informó además que el Director de la Guardia Republicana Yroa derivó al hoy ex policía denunciante, a Asuntos Internos y allí él se habría ofrecido aportar datos, videos y grabaciones que (según sostuvo) contenían nombres de delincuentes y de funcionarios policiales; en esa circunstancia, el denunciante, manifestó que temía posibles represalias provenientes de los propios policías involucrados, mencionando además a Alfredo Clavijo (Jefe de Policía de Montevideo en el día de hoy) quien posteriormente asumió como director de la Guardia Republicana; de acuerdo al testimonio del denunciante (quien le puso al tanto a Clavijo de todo lo que estaba ocurriendo) su situación no cambio en ningún momento.

En otro párrafo de la información de El Observador, el expolicía afirmó que desconocidos lo siguieron en sus actividades privadas como en su domicilio y que además llegó a ser objeto de allanamientos y hasta de una investigación que pretendía vincularlo con el narcotráfico, lo que nunca le pudo ser probado.

Alfredo Clavijo hoy es investigado por tráfico de influencias

Pero hay algo más: el ex policía denunciante hizo referencia al actual Jefe de Policía de Montevideo Alfredo Clavijo y al narco mexicano González Valencia; sostuvo textualmente (y así lo consigna El Observador) que el jerarca en cuestión “es hoy por hoy investigado por tráfico de influencias sobre González Valencia”; al mismo tiempo aludió a otro jerarca policial que en el 2016 era Jefe del Grupo de Operaciones Especiales; se trata de Jorge González Chimaza, quien le habría manifestado al denunciante, personalmente, que existía malestar hacia él “por ser soplón”.

Y por si fuera poco, el denunciante aludió otra vez al jerarca sobre lo ocurrido en 2020 “cuando aseguró que, después de varios años de hostigamiento, fue acusado de tráfico interno de armas y municiones”; además, el denunciante sostuvo que “en ese contexto allanaron su oficina y su dormitorio” pero que no lograron incriminarlo, aunque sí consignó que fue trasladado por distintas dependencias de la Guardia Republicana, vinculando esos acontecimientos con la persecución que asegura haber sufrido desde que comenzó a denunciar irregularidades, afirmando también que ese hostigamiento se extendió también sobre su familia.

Trato especial al narco González Valencia

Acorde a lo denunciado por el ex policía, quien en el 2019 cumplía funciones, como encargado de turno en la 1era Infantería Metropolitana de la Guardia Republicana -unidad que tenía a su cargo la seguridad del perímetro donde estaba privado de su libertad el narco mexicano González Valencia- allí comenzó a detectar “situaciones extrañas” relacionadas con el detenido y un “supuesto trato especial”; oportunamente, según dijo el ex funcionario, volvió a informar a sus superiores sobre esas situaciones y en consecuencia no tuvo respuesta, y más bien, en contrario, las represalias en su contra también alcanzaron a su núcleo familiar, compuesto por sus hijos y su esposa quien es también funcionaria de la Guardia Republicana.

Sobre todo este relato que se dió a conocer recientemente en la publicación del diario matutino debemos consignar que, según el ex policía, todas esas persecuciones y represalias con posterioridad a sus denuncias internas lo llevaron a viajar a los Estados Unidos (camuflando su partida como un viaje a Disneylandia junto a su familia) donde finalmente pidió asilo, fundamentada en señalar el ‘trato especial’ que recibió el narco y en las amenazas que recibió.

En este sentido el ex policía señaló que sus hijos fueron abordados en la calle por personas armadas y en una de esas oportunidades les dieron un mensaje directo: “La próxima vez que no se callara, todos moriríamos”

¿ Por qué asilarse en los Estados Unidos?

La pareja de ex policías se encuentra en Estados Unidos desde el 21 de marzo de 2023 y el ex policia denunciante fue dado de baja por abandono de cargo, tras 20 años de servicio policial; cabe precisar -se señala en el informe de El Observador- que él nunca fue destituido pese a las acusaciones en su contra.

El ex policía dijo, respecto al asilo, que fue el temor por la seguridad de su familia, lo que lo llevó, junto a su pareja, a abandonar el Urguay y pedir el asilo a los Estados Unidos, dando detalles de sus denuncias.

Hasta ahí un raconto sobre este nuevo capítulo en torno a Rocco Morabito y el narco Gerardo González Valencia, dada la versión que salió a la luz pública en el informe del periodista Daniel Castro de El Observador.

Una noticia que de ratificarse, fehacientemente, en algún momento, traería su cola, como se dice campechanamente; no obstante, ya hoy mismo, el hecho de las denuncias y del pedido de asilo de la pareja, seguramente (y no hay duda de ello) ya tendría su significado, más allá de lo que se puede apreciar; el asunto, ahora, dado todo este contexto, es hallar el punto de hervor de todo los hechos denunciados.

Las preguntas nos sobran pero hay tres en particular que no podemos obviar y que se refiere a la decisión de la pareja de policías de poner proa a los Estados Unidos y de pedir asilo; ¿Por qué eligieron los Estados Unidos para asilarse; por qué optaron los ex policías distanciarse de la justicia uruguaya, ante un cúmulo de hechos de notoria gravedad , en torno a personajes del narcotráfico internacional; y por qué -y bajo qué parámetros- sale recién ahora este entramado de denuncias de irregularidades de alto voltaje (que comprometerían mayormente a la institución policial y al Ministerio del Interior de la época) alrededor de dos personajes del universo narco transnacional, donde ya la mayúscula corrupción -que sigue aún sin laudarse en Fiscalía- fue la fuga de Morabito de Cárcel Central, que de hecho ya sugiere -sin mucho esfuerzo- dibujar en el episodio, la presencia de una corrupción policial de alto vuelo, que perfectamente podría encuadrarse en todo el contenido de las denuncias que se formularon?

Algo más que enredado se vislumbra, a las claras, el panorama, por los contenidos de la noticia que fuera difundida por el diario El Observador el pasado viernes 4 de setiembre. Claro está también, que si hubiera voluntad gubernamental para profundizar en este punto , se arrojaría ya mismo sobre las denuncias aguas limpias (y no sucias) y de esa forma se estaría dando un valioso paso en favor de la honestidad estatal, porque de ser lo contrario, lo que ocurriría no sería ni más ni menos que dar un paso nefasto; es decir, ser funcionales a acallar un tendal de corrupciones denunciadas oportunamente.

Darnos cuenta de la ausencia de la intervención de la Fiscalía del Uruguay, es ya un hecho por demás sugestivo. ¿Quizás los hechos apuraron esa decisión de la pareja de ir a los EE.UU ?. Quizás. Pero lo deseable hubiese sido que todas esas “presuntas irregularidades” hubiesen sido llevadas al seno de la Justicia y de la Fiscalia del Uruguay -con bombos y platillos- por muchas razones, por cierto. Pero eso ocurrió en un primer momento, pero luego, a juzgar por el relato del denunciante, no se le dió al ex policía la debida atención: Es decir todo quedó en la nada, y en su lugar sobrevinieron persecuciones y amenazas. Fue más que evidente entonces, que los niveles de corrupción eran altos. Pero igualmente debería haberse insistido a que todo se laudara en nuestro país, y no exportar el problema a los Estados Unidos.

Paciencia. Parecería que por ahora eso ya no tendría reversa. Habrá que ver ahora que ocurrirá de aquí en más. Hay un hecho concreto, y visible: la prisión en Cárcel Central de Rocco Morabito y su fuga, como la vida en prisión y los traslados de Gerardo González Valencia, están otra vez bajo la mira de la opinión pública, la que debería comenzar a atar cabos sobre la corrupción existente alrededor de ambos personajes. Y hay otro hecho conreto: ¿Cuál sera devolución del Estado uruguayo, del Ministerio del Interior de hor, a todo este más que pesado falurdo, legado de la administración de la época en la que el titular de la cartera era el hoy fallecido Bonomi?

Hoy salen otra vez a flote los “presuntos trapos sucios” dentro de la institución policial; en medio de un país que está atravesado (fagocitado descaradamente y trágicamente) -en los cuatro puntos cardinales- por la narco mafia y las corrrupciones y los baños de sangre que se ven a diario en barrios montevideanos.

¡Vaya problema que tenemos los uruguayos¡ y cada día aparece uno más, siempre vinculado al narcotráfico organizado campeando en el país, como si tal cosa.


*Foto de Portada: Insightcrime.org