La reciente detención de Isai Martínez Zepeda pone de relieve el controvertido papel del exministro mexicano García Luna
El gobierno mexicano vuelve a tener en la mira al Cártel de Sinaloa. Las autoridades federales anunciaron la detención de Isai Martínez Zepeda, sobrino de Joaquín "El Chapo" Guzmán, el líder histórico de la organización criminal que se ha convertido en una de las más poderosas del mundo en el narcotráfico internacional.
La detención fue confirmada por Omar García Harfuch, exjefe de policía de la Ciudad de México y actual secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno federal. Explicó a través de sus canales oficiales que el operativo se llevó a cabo en la ciudad de Nogales, en el estado de Sonora, un territorio estratégico para las rutas del narcotráfico hacia Estados Unidos.
Nogales, de hecho, no es una ciudad cualquiera; Es uno de los principales puntos de cruce a lo largo de la frontera norte de México, un territorio donde el narcotráfico, el tráfico de armas, la trata de personas y las redes logísticas clandestinas han campado a sus anchas durante años.
En cualquier caso, la orden de arresto contra Martínez Zepeda tiene como objetivo su extradición a Estados Unidos por cargos de narcotráfico. Las investigaciones lo han identificado como uno de los operadores logísticos más cercanos a "Los Chapitos", la facción del Cártel de Sinaloa liderada por los hijos de El Chapo.
El gobierno mexicano también alega que estaba involucrado en la producción y distribución de drogas sintéticas, destinadas principalmente al mercado estadounidense y a Costa Rica. Más que un líder operativo en el terreno, su papel era el de coordinador logístico de actividades delictivas, organizando el transporte, gestionando los movimientos y apoyando las redes de distribución.
García Harfuch habló de un importante esfuerzo de inteligencia militar, haciendo hincapié en la coordinación constante entre las instituciones de seguridad mexicanas para debilitar las capacidades operativas de los grupos criminales.
Simultáneamente a la captura de Martínez Zepeda, las autoridades mexicanas anunciaron la incautación de 687 kilos de cocaína, 151 armas de fuego, 363 cargadores y 18 granadas en la ciudad de Tapachula, en la frontera con Guatemala, otra zona crucial para el narcotráfico en Latinoamérica.
El caso de Isai Martínez Zepeda no comenzó hoy
De hecho, la de Martínez Zepeda no es la primera captura. Su nombre apareció en operaciones federales contra el Cártel de Sinaloa en el 2008, durante uno de los periodos más violentos de la guerra contra el narcotráfico en México.
Hablamos de un periodo en el que el país se vio sumido en una feroz división interna entre el grupo liderado por El Chapo Guzmán y los hermanos Beltrán Leyva, un conflicto sangriento que contribuyó a la escalada de violencia durante el gobierno del entonces presidente Felipe Calderón, quien gobernó de 2006 a 2012.
Durante su mandato, Calderón lanzó una vasta ofensiva militar contra los cárteles de la droga, conocida como la "guerra contra el narcotráfico", que dejó decenas de miles de muertos.
En aquel entonces, las autoridades acusaron a Isai Martínez Zepeda de suministrar armas al cártel y participar en el narcotráfico hacia Estados Unidos. Durante su arresto, se incautaron armas, equipos de radio y material operativo. Posteriormente, fue trasladado a un centro de la SIEDO, la unidad especializada en investigación contra el crimen organizado.
Y aquí es donde la situación da un giro inesperado y poco claro. A pesar de la gran repercusión mediática del arresto, Martínez Zepeda fue liberado posteriormente sin que se ofrecieran explicaciones satisfactorias para aclarar las dudas e incertidumbres que rodeaban su liberación. No hay detalles públicos convincentes ni una reconstrucción exhaustiva.
Un asunto sospechoso, al igual que las posibles dinámicas de corrupción institucional, la infiltración del narcotráfico y las ambiguas relaciones entre los aparatos estatales y las organizaciones criminales. Esto se debe también a que, en ese preciso momento, el jefe de la Seguridad Nacional mexicana era Genaro García Luna, actualmente detenido en Estados Unidos por cargos relacionados precisamente con el narcotráfico y los cárteles.
Las acciones de García Luna fueron consideradas controvertidas ya en el 2005 debido al supuesto revuelo mediático en torno al caso de Florence Cassez, la ciudadana francesa arrestada por secuestro, cuya condena fue posteriormente anulada en el 2013 por la Suprema Corte de Justicia de México.
Posteriormente se supo que la operación que condujo a su arresto había sido en gran medida una farsa televisada organizada por la policía federal. En realidad, las autoridades arrestaron a los sospechosos el día anterior, pero recrearon artificialmente el allanamiento para las cámaras de las principales cadenas de televisión, presentándolo como una operación "en directo".
Los agentes simularon rescates de rehenes, redadas y arrestos frente a periodistas. El protagonista institucional de este infame asunto no fue otro que Genaro García Luna.
García Luna, tanto durante como después de su mandato, fue acusado por periodistas y testigos, incluido el narcotraficante Jesús "El Rey" Zambada, de recibir millones de dólares en sobornos del Cártel de Sinaloa a cambio de protección e impunidad.
Según el propio Zambada, entre el 2005 y 2007 entregó personalmente maletas llenas de dinero en efectivo al entonces poderoso funcionario mexicano. En uno de sus testimonios más conocidos, habló de al menos 5 millones de dólares transferidos a través de intermediarios cercanos a los altos mandos de la seguridad mexicana.
Zambada se ha convertido en uno de los testigos clave de la teoría de que una parte del Estado mexicano no solo no combatió el narcotráfico, sino que colaboró directamente con una de las organizaciones criminales más poderosas del planeta.
¿Fue la liberación, ocurrida tras la primera detención, nunca del todo esclarecida, del sobrino de El Chapo, Isai Martínez Zepeda, parte de esta supuesta colaboración entre el Estado mexicano y las organizaciones criminales?
Por el momento, es imposible afirmarlo con certeza. Sin embargo, se espera que, al menos esta vez, Martínez Zepeda cumpla su condena.
*Foto de Portada: Antimafia Duemila