Una vida narco de lavado de dinero, tráfico, muerte y además una singular pintura
¿Cobró mayor fama Sebastián Marset tras cu captura? Sí, una triste fama, pero fama al fín, y eso -más aún en el universo narco mafioso- deja su rédito, por más que en su fuero íntimo, Marset, y dentro de la celda en la que se encuentra, su procesión emocional le sea abrumadora (él sabe perfectamente que perdió una batalla, que su ex esposa está presa en Paraguay, que su hermana o medio hermana Tatiana (se está por definir ese vínculo) quedó presa en Bolivia, y que se le desmoronó su castillo-forttaleza de naipes, pero también sabe que siempre hay una salida, un hendija por la cual se podrán ir superando las dificultades dentro de sus actividades, dentro de la convivencia en la prisión (que quizás no se la harán muy fácil, lo que no es detalle nada menor) y en las instancias del proceso en curso -ya este lunes 16 de marzo sus abogados lo representaron ante el Tribunal en una audiencia administrativa, estimándose que el juicio será en el mes de abril- dado que son múltiples los cargos que pesan sobre él: tráfico de cocaína y lavado de dinero (millones de dólares y/o euros); sin perjucio, de que en Paraguay, en Colombia, y en la región lo tienen en la mira como mandante o instigador del crimen del Fiscal paraguayo Marcelo Pecci, junto a otros personajes de su laya, como ser el narco paraguayo apodado “Tío Rico”, Miguel Ángel Insfrán y su hermano, el pastor religioso, José Alberto (ambos en prisión) y el senador del Partido Colorado cartista Erico Galeano, hoy en prisión domiciliaria tras ser condenado a 13 años de cárcel por lavado de dinero y por dar apoyo logístico al sistema narcomafioso paraguayo, y sobre todo a Marset.
Pero además, también están las sospechas, que no son exclusivamente de ahora, de que otros de los mandantes del magnicidio Pecci serían elementos de la mafia italiana ‘Ndrangheta, hipótesis que siempre la hemos dado a conocer desde Antimafia Dos Mil, porque en esos atentados “ilustres” siempre son varios los implicados, no es una sola persona, la que tiene esa responsabilidad, son prácticamente poderosas organizaciones narcomafiosas.
Ahora bien, y si por si fuera poco, considerando además que las actividades de la red de Marset, apodado “Omelet”, involucrarían a países como Bolivia, Paraguay (quizáz también Colombia, por los vínculos con el sicariato que ultimó a Pecci, como mínimo)) y finalmente Uruguay, donde se lo estaría sindicando como involucrado (en el rol de instigador) en el fallido atentado cometido contra la Fiscal General de Uruguay , Mónica Ferrero y todo lo atinente al cargamento de 2 toneladas de cocaína incautado en la zona de Punta Espinillo, siendo uno de los capos de esa operación el delincuente uruguayo, Luis Fernando Fernández Albín, quien no solo regentéa una organización de narcotráfico en Montevideo, con vinculaciones con la criminalidad de Argentina, país donde fue capturado por la Policía Federal y breve lapso después extraditado al Uruguay. Otra aspecto: estiman las autoridades que este sujeto, de vieja trayectoria como narco tendría estrechos relacionamientos operativos con Marsert, lo que indicaría la magnitud e importancia de la red criminal de “Omelet”o “El Seba” (Marset) , en la región y seguramente en la otra margen del Atlántico, al mejor estilo del otrora Pablo Escobar.
Y hablando de Pablo Escobar
Y no por casualidad, desde las entrañas mismas de la DEA recientemente se ha dicho, y ya es público, que Marset vendría a ser el Pablo Escobar de nuestros días. Y a juzgar por las osadas accciones de “Omelete” (apodo que le fue dado a él en su ambiente, según sus propias palabras “yo tengo huevos y aguanto”) no hay dudas que él, en su perfil delictual, cuyos inicios se sitúan en el Uruguay, desde hace aproximadamente unos 13 años (tómese en cuenta que “Omelete” hoy tiene 34 años de edad; ergo, su carrera criminal habría comenzado a perfilarse en Uruguay, a sus 21 años de edad) !y vaya que fué meteórica su carrera!.
Trístemente, su popularidad, su historial criminal, sus actividades y todo lo que ha implicado su contexto, obviamente no hace feliz a los uruguayos, siendo que un connacional, no se viene destacando por una actividad legítima, sino más bien, por ejercitar un voraz deseo (propio de su personalidad, obviamente) de escalar a los más altos estratos de la cúpula narco mafiosa nacional e internacional, y por cierto a gozar de sus cuantiosas ganancias, que ya por esa su naturaleza misma, lo distancian años luz de la imagen de “Angel o Demonio” (título de la propuesta televisiva barajada por el colega conductor de ese espacio en Canal 4, que tuvo sonado raiting; título que ya rechina y fuerte, porque no se explica, cómo desde un programa showmanperiodístico se tuvo la osadía, o la desvenguenza de promocionarlo con ese eslogan, después de entrevistarlo en la clandestinidad, siendo que lo narco, en la región (y en Italia, y en Europa) está relacionado cruelmente, en el mundo, y este caso acá cerca, en Paraguay, con asesinatos de periodistas (más de una veintena, muertos por sicarios narcos desde la cáída del régimen de Strosner hasta hoy) uno de los cuales, Pablo Medina era colaborador y allegado a las redacciones Antimafia Dos Mil y Duemila. Pero lo más grave y nada saludable fueron las apreciaciones del mismo Marset, en la entrevista, declarando que era una familia más que trabajaba en una actividad ilegal sí, pero que era trabajo al fin; dando a entender que era la suya una opción laboral para alimentar, y formar a sus hijos pequeños, junto con su en aquel momento esposa, Gianina García Troche, hoy privada de su libertad en una cárcel de seguridad de Paraguay, sindicada como involucrada en operaciones de lvado de dinero.
Los vínculos con su lugarteniente , el financista Federico Santoro Vasallo
“Omelete” ahora alojado y a la espera del proceso judicial, ante la Justicia y Fiscalía estadonunidense, debe estar maquinando celéramente su estratregia testimonial asesorado por su abogado personal Santiago Moratorio, uruguayos, y otros norteamericanos, buscando la forma de situarse en muy buena posición; no hay que olvidar que ya meses atrás había sido capturado un lugarteniente suyo, estrechamente operativo en el rubro de lavado de dinero: se trata del financista, igualmente uruguayo, Federico Santoro Vasallo, alias “Capitán”, quien estaría sindicado como el blanqueador de capitales transnacionales con base en Paraguay.
Respecto a las acusaciones de los gringos contra Marset, según lo trascendido, se estima que su organización criminal, habría distribuído miles y miles de kilos de cocaína a Europa, que concretamente le depararon a “Omelete” más que importantes ganancias, en beneficio de su estilo de vida, y de quienes hacen parte de su operatividad; “píngues”ganancias, es decir y en el buen romance, millones de euros contantes y sonantes.
Las abultadas acusaciones contra Marset las presentó un tribunal del Distrito Este de Virginia, y la columna vertebral de las mismas pondría énfasis sobre su directa responsabilidad, en la movilización de toneladas de cocaína desde América Latina a Europa, responsabilidad que -según apreciación de la acusación- compartiría con “El Capitán” Santoro Vasallo.
Trascendió a los medios de prensa que en ese complejo contexto de las operaciones de dineros, lavado, y envío de toneladas de cocaína a los mercados europeos, tanto Marset como Santoro prestaban servicios de blanqueo de capitales a terceros, acudiéndose a otras personas para ir directamente lavando dinero; se supo además, que apelaban a servicio de mensajerías cifrados y tokens para las entregas de voluminosos envoltorios de dinero (euros para ser más específios) de forma encubierta; más tarde esos dineros ilícitos, complices de por medio, eran colocados en el sistema bancario mundial; acontecido esto, al parecer el mismo Santoro monitoreaba el movimiento de esos dineros (de esos fondos) a nivel internacional, por obvias razones de la manera más sutíl: transferencias bancarias.
En este sentido se pudo saber desde tiendas del tribunal actuante que como mínimo una de las transferencias bancarias se canalizaban a través de servidores, uno de ellos, de un banco corresponsal estadounidense de la ciudad de Richmond en Virginia; al parecer, para estos lavados de dinero se utilizaban empresas, como forma de facilitar o hacer posibles las transferencias dirigidas a Marset; obviamente, Santoro, según lo trascendido a los medios locales y agencias internacionales, en los primeros interrogatorios una vez que fuera detenido y extraditado a EE.UU.no habría revelado la ubicación y la titularidad de los activos que se estarían blanqueando, con el concurso de empresas no relacionadas y registradas para operar en sectores diferentes; o sea, desvinculadas entre sí.
Un dato, si se quiere demostrativo de la magnitud de estas operaciones, fue establecer a nivel de las autoridades que se lavaban escalofriantes sumas de dinero de los ingresos de la actividad narco; por ejemplo, se dijo que solo Santoro, en no menos más de cinco meses había monitoreado la friolerea de 8 millones en moneda estadounidense a través de bancos de los EE.UU.
Desde las páginas de Antimafia Dos Mil, una y mil veces hemos hecho referencia a la forma en que se opera en el universo narco, donde los dineros contantes y sonantes, obtenidos por el tráfico (no olvidemos que es un negocio liso y llano, pero negocio ilícito, y de sangre y muerte) alcanzarían cifras espeluznantes, de ahí que la infraestructura se rodea inevitablemente del sistema bancario, financiero y político. Un traslado de mínimo dos toneladas de cocaína con destino, por cierto que es un hiper negocio, pero el precio que se pueda pagar es igualmente hiper alto. Y si hay dudas, veamos detenidamente las historias de otros pares famosos y mediáticos de ese ambiente: veamos cómo terminaron y terminan, sus familias incluídas; familias con niños corriendo a salto de mata, de escondrijo tras escondrijo, procurando no solo preservar su seguridad y la de sus hijos y de sus seres queridos, de los enfrentamientos con las autoridas, o de las violencias de organizaciones narco mafiosas con las que están confrontados; y ni hablemos cuando entre ellas se rompen códigos: ahí entra a tallar el plomo, el sicariato, la tortura, la desaparición de personas ; y también, cuando las papas queman, surge, en medio de ese entramado de traiciones, ambiciones de poder y de humanidades patéticas, repletas de dinero, placeres y lujos circunstanciales, la urgencia o la imperiosa decisión de sacar del medio a fiscales (como Marcelo Pecci), jueces o periodistas; reglas del juego de ese vil universo, abrazado a la muerte, y sin fronteras.
Un tema propiamente narco: admirar a otros narco mafiosos
Un detalle, más que peculiar, sobre Marset; más bien de los resultados tras el operativo del barrio Las Palmas de Santa Cruz de la Sierra, es que el allanamiento del inmueble (escondrijo) (irónicamente ubicado a pocas cuadras del escondrijo del que en julio del 2023 logró huir, dado que recibió el dato de alerta apenas unos 15 minutos antes del allamiento; una casa reformada , ubicada en una esquina y cuya fachada disimulaba muy bien el lujo interior) en el que vivía, que era a todo lujo y con piscina incluida, se incautaron armas, dinero, y autos de alta gama: hay que consignar que en ese allanamiento y en otros se detuvieron a varias personas, y entre ellas una muy atractiva mujer de cabello rubio que resultó ser, Tatiana Alba, hermana de Marset; así mismo, en los operativos, en Santa Cruz y el Beni, también se incautaron unas quince avionetas.
Pero en un garaje de los fondos de un inmueble allanado en otro punto, el barrio Urubó de la periferia de Santa Cruz, fue hallada una muy singular pintura, tal lo reseñado por la prensa boliviana.
En la pintura -de prolija y muy buena realización del artista autor, se ignora quien- se lo ve dibujado a Marset jugando al pool en una mesa en el que se observa un vaso de whisky y fajos de billetes; al lado de la representación de Marset, por la izquierda se ven representados a Joaquíb Guzmán “El Chapo”, narcotraficante mexicano extraditado a los Estados Unidos, donde cumple encierro por orden judicial; por su derecha, se ven las representaciones de los ya fallecidos narcos Roberto Suárez Gómez, narco boliviano apodado “El Rey de la Cocaína” y el ya famoso narco colombiano Pablo Escobar; por último en la pintura se puede advertir, fumando un habano, a Tony Montana, nada menos que el personaje ficticio que protagonizó “Scarface” cuya interpretación estuvo a cargo de Al Pacino.
Hace ya algunos año atrás, mucho antes de la pandemia, con mi amigo y oportúmante redactor de ADM fuimos a Buenos Aires a la presentación del libro “Pablo Escobar mi padre” del hijo de Pablo Escobar, Juan Pablo; allí, también estaba la esposa de Pablo Escobar , ya una persona de aproximadamente 50 años, y su hijo de alrededor de casi 35 años, un poco más, un poco menos.
Terminada la rueda de prensa dialogamos con Juan Pablo Escobar y en el encuentro, a Matías y a mí, nos dijo algo , que ahora con la pintura de Marset, con la representación de su padre y otros pares, se me vino en mente el encuentro con Escobar jr: puntualmente nos relató que su padre tenía adoración y mucha admiración por Toto Riina, fallecido en prisión, uno de los capos más sanguinarios de Cosa Nostra de aquel momento, y que luego fue capturado, entre otros cargos , por las muertes de los magistrados palermitanos Giovanni Falcone y Paolo Borsellino.
Toto Riina fue uno de los referentes de Pablo Escobar, hace uno 32 años o un poco más, según convincente testimonio de su propio hijo Juan; hoy, procedimiento de captura de Marset de por medio, una pintura hallada en un garaje visibiliza al mundo entero, que de hecho Marset, lo tenía como referente no solo a Escobar, sino además a otros narcos de la alta cúspide de la narco mafia de Sudamérica.
¡Sorprendente cómo la historia se vuelve repetir! Como se repiten otros parámetros en el universo narco; y como lo dijimos y seguimos diciendo, no es solo la noticia de una captura es todo lo que acontence en el antes, en el durante y en el después.
Sin olvidarnos, claramente, que lo narco y lo político, están seiempre más que unidos. Allá, acá y allende el Atlantico.
*Foto de Portada: Interpol