Sábado 18 Abril 2026

La abrumadora evidencia de cómo el sistema político es terreno fértil para que el narcotráfico haga parte de ese universo parlamentario, lo constituye la reciente noticia procedente del Paraguay, donde condenaron a un senador del Partido Colorado -Erico Galeano- por lavado de activos y vínculos con la red narco, nada menos , que del uruguayo Sebastián Marset.

Tal el panorama paraguayo dirán algunos, pero en realidad no lo es tan así, porque de hecho involucra a toda la región, y si vamos al Uruguay, no debemos olvidarnos el escándalo de pocos años atrás, que significó a nivel gubernamental, la entrega express del pasaporte, precisamente a Marset, estando él recluído en Dubai por las autoridades por portar un pasaporte paraguayo falso; y por si fuera poco, el otro episodio que involucró al sistema político uruguayo, fue cuando el entonces diputado del Partido Cabildo Abierto, Sebastian Cal, denunció ante la Fiscalía haber sido amenazado por un empresario -estrechamente vinculado al herrerismo y a la Torre Ejecutiva en momentos en que era presidente Luis Lacalle Pou- cuya vinculación con el universo narco no era en absoluto una mera sospecha, dado que el mismo legislador aportó determinados elementos a la fiscalía, y también a nivel mediático, de que el empresario, Gonzalo Aguiar, muerto por su ex esposa -en el marco de un tema de violencia patriarcal que obligó a su pareja defenderse baléándolo en su domicilio del departamento de Maldonado- a poco de ser denunciado.

Ergo, para muestra solo basta un botón, y dado el caso de Paraguay, la muestra es gigantesca; y tanto, que cuando en el 2023, yo personalmente, hice público -en el programa de Canal 10, Polémica en el Bar- en tono de alerta, de que el sistema político uruguayo estaría seriamente involucrado con el mundo criminal (ya era vox populi el caso del pasaporte de Marset) -nunca dí nombrea propios de políticos o gobernantes, solo aludí a un sistema, en términos generales, que ya era mucho, y por demás grave- no era una alerta banal o tomado de los pelos; era una apreciación que hacía estricta alusión a una realidad preocupante para el Uruguay y la región; una realidad que en Paraguay -y retomando el caso que hoy nos ocupa- ya era de vieja data, con el agravante de que desde hace años, encarando al Paraguay, no era nada extraño señalar que en ese país, la narco política estaba ya cómodamente instalada en todos y cada uno de los recovecos del Congreso, del Gobierno y de la sociedad paraguaya misma, y en ámbitos empresariales y de las fuerzas vivas. Hoy, entonces, al menos en Paraguay, la noticia de que un senador haya sido condenado por sus vínculos con el narcotráfico, seguramente no es motivo de gran asombro, sino que más bien, es motivo de asumir que en ese pais sudamericano, lamentablemente esos vínculos hacen parte de la vida nacional,y con total impunidad.

Avanzando en el tema, desde el Paraguay, la prensa local y las agencias de noticias dieron cuenta que el senador del Partido Colorado condenado no es ni más ni menos que Erico Galeano, cuyo nombre ha sido en los últimos años, repetido no pocas veces, en diferentes ámbitos (entre ellos el periodístico) precisamente por su eventual relacionamiento -casi naturalizado, y sin mucho disimulo- con el crimen organizado local.

En esta oportunidad se ha consignado, en los diarios de Asunción, que Galeano fue condenado a 13 años de prisión por asociación con una estructura del narcotráfico que según la justicia actuante, estaba conectada con el narco uruguayo Sebastián Marset, prófugo internacional, desde hace más de tres años. Es decir, que Galeano dió logística a los narcos locales y al naro Marset, hoy prófugo. Dado estos hechos, nos viene al pelo prteguntarnos: ¿Quizás Galeano pudiera haber estado vinculado al crimen del Fiscalo paraguayo Marcelo Pecci?. Hoy por hoy, no hay respuesta, ni en favor ni en contra; hay solo una pregunta, la que por otra parte, no debería asombrarnos.

Un fallo judicial con sólidas pruebas

El fallo fue dictado por un Tribunal especializado en crimen organizado, desatándose de inmediato una suerte de escándalo, pese a que ya en cierto sentido, y a todos los niveles, ya se sospechaba que Erico Galeano, era un legislador suficientemente contaminado por el universo criminal; pero bueno, igualmente, hoy por hoy, no deja de ser un escándalo, porque las sospechas (y pese a que era un secreto a voces que se conocía en todo el Paraguay) ahora es una realidad tangible, bochornosa y patética; realidad, finalmente, refrendada por un fallo judicial.

Los medios consignaron que la Fiscalía especializada presentó a la Justicia pruebas contundentes que vinculaban a Galeano con operaciones de lavado de dinero procedente del narcotráfico; según la visión fiscal, el senador mantenía vínculos, específicamente con una organización criminal de la que formaba parte el narco uruguayo Sebastián Marset y el paraguayo MIguel Angel Insfrán, alias “Tío Rico”; se puntualizó desde la Fiscalía, que Galeano habría colaborado con la estructura criminal mediante operaciones financieras e incluso logística, que obviamente, en ese sub mundo, permitieron movilizar sumas de dinero de procedencia narcomafiosa.py2

Cabe consignar que si bien la sentencia refiere a una pena de 13 años de prisión, a nivel de la Fiscalía, se había solicitado una pena de 17 años; seguramente el fallo será apelado por la defensa de Galeano, al igual que la Fiscalía. Tracendió que entre tanto, mientras no se haya llegado a una sentencia definitiva, Erico Galeano estará privado de su libertad bajo el régimen de prisión domiciliaria.

Versiones varias, de prensa, consignaron categóricamente además, que al darse lectura a la sentencia, por parte de Pablino Barreto (presidente del Tribunal) se dejó bien sentado que el senador había provisto a Marset e Insfran de aeronaves de su propiedad a efectos de que ambos pudieran trasladarse al Paraguay, para desarrollar actividades del narcotráfico. A propósito, no hay que olvidar que “Tío Rico” había perdido aviones, dado que le fueron confiscados oportunamente por las autoridades, en el año 2020. Obviamente, y cae de maduro, que la “gentileza” de Galeano -de cederle avionetas- para fines criminales, le habría implicado al legislador, la obtención de importantes ganancias en contante y sonante. Pero hay más, porque se supo que Galeano, ciertos dineros, los había invertido en el Club Deportivo “Capiatá”, en el que Marset fue una de sus principales figuras, incluso a nivel público, dado que el uruguayo se sacó una fotografía como si se tratase de un jugador de fútbol profesional; obviamente esto aconteció -y la foto fue divulgada sin inconveniente alguno- cuando Marset todavía permanecía libre, y a sus anchas en Paraguay, al parecer todavía fuera del radar de las autoridades.

Por lo tanrto, en Paraguay, con la condena del senador Erico Galeano se acaba de escribir una página más del triste historial criminal de ese país, con implicancias -oficialmente consignadas- de un integrante del sistema político.

No sería un tema exclusivamente paraguayo

En definitiva esta noticia es sobre un tema que en absoluto es exclusivo de ese país; porque , hablando en el buen romance, es un muy preocupante tema regional; y Uruguay, viene pegando en el palo, bueno entre comillas, porque el escándalo por la entrega del pasaporte de Marsert, dejó un saldo estremecedor e inédito en nuestro país: cayeron ministros de Estado, jerarcas gubernamentales, y la resaca del hecho, está aún por verse, porque las investigaciones siguen en curso, solo que por ahora no hay muchas novedades o noticias al respecto.

Lo que sí quedó claro,es que para la administración de Lacalle Pou, ese escándalo en particular, fue como una especie de tsunami, de efectos terribles, por más que se lo quiso y se quiere disimular hasta hoy; y, por si fuera poco, ahora mismo, esas aguas turbulentas, por abajo de las convivencias parlamentarias y gubernamentales -en la administración Orsi- seguramente deben seguir vigentes, desonociéndose por ahora nombres y apellidos , y roles de presuntos involucrados, porque no se debe olvidar que en el Uruguay de hoy, el sub mundo del narcotráfico internacional tiene sólidas raíces ( y solo basta recordar el caso Rocco Norabito, su accionar por años, en la clandestinidad y su escandalosa fuga de Cárcel Central) ; hasta el momento, además de escandalosos casos de corrupción -como por ejemplo el de la denominada “conexión ganadera” y una dramática y extensa nómina de hechos de violencia interna entre elementos del ambiente narco criminal, con el saldo de numerosos muertos, en luchas por dominio de territorios, no hay visibilizados otros episodios, similares al del senador Galeano.

Por ahora, al menos, pero queda muy claro, si acaso desde nuestro punto de vista , que las sorpresas podrían sobrevenir en cualquier momento; las condicionantes nos sobran; basta aplicar el sentido común , para llegar a esa conclusión, a jusgar por lo acontecido con anterioridad.
No podemos, ni debemos creer, y autoengañarnos, de que lo de Paraguay es solo un tema de Paraguay. Sería un craso error, porque no estuvimos exentos de la intromisión narco criminal en los últimos 20 años, y además, siempre dando pasos agigantados, en nuestro país, con los resultados conocidos.
Desafortunadamente, el mundo narco mafioso ya está muy bien instalado en el Uruguay de hoy: ¿dónde y cuándo, y con quienes involucrados, saltará la noticia? Es lo que no sabemos aún. Pero, triste es decirlo, que ya hacemos parte de ese universo criminal sin fronteras, que más tarde o más temprano nos seguirá dando sorpresas, dolores de cabeza, escándalos, movidas mediáticas, retóricas, dialécticas en tonos partidarios de sacarse responsabilidades y por sobre todo, nis hará ver -con creces- cuán expuestos estamos, nosotros, como ciudadanos y las instituciones, como tales.
Y a veces cometemos, como opinión pública, el error de subestimar a los narcos, y a sus vínculos; a sus relacionamientos insospechados y que están a la vuelta de la esquina.
Capaz a tan solo un par de metros de su casa, o de su trabajo; y eso porque ya estamos atravesados, y muy mal, por la narco mafia, que mirá siempre -en estos tiempos- horizontes de alto vuelo, financiero y político, y de poder.
Una ecuación indiscutible.


*Foto de Portada: Archivo de diario Ultima Hora
*Foto 2: Net Judiciales