Obviamente, sin decir ni una pizca de su lugar de residencia, porque se encuentra viviendo en la clandestinidad, el narco uruguayo Sebastián Marset concedió una entrevista a una radio paraguaya y su voz y su mensaje se dió a conocer el mundo, como si fuese él un divo del universo criminal con sabor al Pablo Escobar de los años 90 que coloquiaba con el Estado colombiano, amenazándolo y condicionándolo, obvio, no con las tecnologías del presente, pero siempre buscando posicionarse óptimamente, manipulando a diestra y siniestra, y en definitiva. procurando que la opinión pública lo respalde y hasta incluso, que lo considere más como una víctima, que como un victimario. Hoy, como en aquellos días, Marset que no es más que un par de Escobar -salvando las distancias, por cierto- sigue esa misma línea estratégica, pero adaptada a los tiempos que corren. Un delincuente, como es él, que busca simpre santificarse y sinb ceder ni un centímetro a su necesidad casi natural de victimizarse, como es norma cuando se está del otro lado de la vereda.
En las últimas horas Marset dice a los cuatro vientos que su esposa es inocente y pide para ella prisión domiciliaria, y dice además que no hay justicia en el Paraguay y que por esa razón no decidió entregarse, permaneciendo prófugo, de ahí que señaló enfáticamente que circula por Sudamérica sin ningún tipo de problemas; pero además, pone condiciones y se perfila como una persona del mundo criminal que quiere poner los puntos sobre las íes aún cuando la Justicia no le puso a él los puntos sobre las íes.
Una más que osada postura, siendo que está requerido como un sujeto que hace parte de una red de narcotráfico internacional, que en su conjunto -no quiero decir que él sea el único responsable- está imputada de asesinatos, entre ellos el del fiscal Marcelo Pecci, y delitos propios de la narco mafia, vale decir un fenómeno criminal en grado mayor, que en absoluto lo pone con el derecho de buscar reivindicaciones de ningún tenor, aún cuando algunos de sus planteos puedan tener asidero.
Y las buenas o las malas, de sus respectivas apreciaciones -de los días de clandestinidad y de mediático por forcep- recién podrán dilucidarse cuando las cartas -y las piezas del romnpecabeza de sus múltiples actividades- se conozcan, cuando obviamente él se encuentre a disposición de la Justicia, a la que obviamente podrá él con su defensor, no solo exigir el debido proceso , cristalinidad, y honestidad en la actuación judiciai en todo el sentido de la palabra, sino que además, en caso de que hubiesen turbiedades estatales, estaría él en todo su derecho no solo apelar, sino además de reclamar -ahí sí mediátIcamente- que las cosas anden sobre carriles de equilibrio y ajustadas a Derecho.
Entretanto, su presencia mediática, hoy por hoy, debemos interpretarla más como una bravuconada que como un alegato o una defensa; más como una muy atrevida estrategia, que como un diálogo con el periodismo, ergo con la opinión pública y el Estado; más como una versión unilateral ceñida por el universo al margen de la Ley en el que vive, que como la palabra de un ciudadano honesto que reclama justicia; y más como una amedrentación sutil y pública, dirigida al Estado, que como un ciudadano que accede o requiere el concurso de la prensa para dar a conocer su versión: obviamente en este caso, la versión de un delincuente, que se cree santo y no demonio; y aclaro, por más que hayan otros más demonios, vestidos de santos, que lo apañan, lo cubre y lo respaldan, en la región y en el mundo.
“No hay nada contra ella”
En una entrevista que concedió a radio 780 AM, a través de una video llamada concedida desde el teléfono de su abogado Santiago Moratorio, que se encontraba en los estudios de la emisora, Sebastián Marset habló sobre su pareja que está recluída en la prisión de Viñas Cué (y según ella su ex pareja): "No hay nada contra ella”
Y sin apartarse de su ex esposa agregó, sobre el Operativo Ultranza: "La operación más grande de la historia del Paraguay y no tienen una prueba. ¿Dónde está la incautación de droga? No incautaron nada. Por esta causa se ha procesado a personas con base en pruebas que no son suficientes. Les duele aceptar eso, que no hay nada contra Gianina García y liberarla. No sé que están buscando que yo haga, capaz que piensan que por lo que están haciendo yo voy a ir a meterles una bomba y explotar todo"
"Hay mucha gente que sabe bien cómo soy y cuando toca actuar con palabras es con palabras, cuando es con violencia es con violencia, cuando es con justicia tendría que ser con justicia, por eso estoy esperando si en algún momento la justicia paraguaya es justa y libera a esa mujer que no tiene nada que ver en el proceso, o al menos tiene un poco de piedad por la situación que esta pasando de darle una domiciliaria, que esté con mis hijos que puedan pasar una Navidad con la mamá”
Aludiendo al estado de salud de Gianina García Troche, Marset afirmó que hasta el momento en que ella se hubo entregado a las autoridades en España, ella no tenía ningún problema de salud, y enseguida puntualizó desconfiar del trato que estaba recibiendo en la prisión donde se encuentra.
"No puedo afirmar nada, pero lo sospecho porque estoy viendo que por lo legal no pueden ganar".
“Yo pienso que me quieren muerto, por las cosas que sé”
"A mi me pueden buscar toda la vida, pero si algún día me toca ya sé a lo que me voy a enfrentar, a la injusticia paraguaya".
Marset afirmó que oportunamente estuvo dispuesto a entregarse y que sus abogados no llegaron a un acuerdo. Su versión es que puso tres condiciones para entregarse en Paraguay: que dejen en el proceso a personas inocentes (su pareja, su hermano y su cuñado), que lo envíen a una cárcel normal y enfrentarse a la justicia.
“Y no aceptaron, me dijeron que no , que era imposible”; "Yo pienso que me quieren muerto por las cosas que sé. Por eso no aceptaron mi entrega pacífica"
“Entendiendo cómo es la Justicia en Sudamérica no me entregaría en ninguna parte. Ya que llevan tanto tiempo atrás mío que sigan buscándome. Ando por toda Sudamérica tranquilo de un lado a otro sin ningún problema".
Y finalizó diciendo que ni Paraguay, ni Uruguay, ni Bolivia, ni Estados Unidos tienen pruebas suficientes en su contra.
Gústenos o no, tal es el panorama respecto a Sebastián Marset: y gústenos o nó, aquello de que lo preferirirían más muerto que vivo, por lo que él sabe, tampoco es asunto a descartar, porque allín dentro, claro que sí, que se saben muchas cosas: cosas del sistema mundo; cosas de las entrañas del poder; sí, del poder y con mayúsculas.
No olvidemos que el universo de la narco-mafia mundial hace parte del sistema mundo; ergo: no olvidemos que detrás de Marset, como detrás de Pablo Escobar, como detrás de los asesinatos de los jueces de Palermo Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, en 1992, hubo más involucrados que no eran precisamente mafiosos: eran elementos de otros poderes.
Esos poderes subterráneos que hoy dan cobertura al prófugo Marset, en su período de clandestinidad, y en lo ancho y largo de sus actividades criminales, en el antes, en el ahora y en el después. ¡No por causalidad a Sebastián Marset se le entregó un pasaporte en menos que canta un gallo! ¡No por casualidad, Rocco Morabito se escapó de la Cárcel Central de Montrevideo, a poco de ser extraditado a Italia! ¡No por casualidad¡.
Así de sencillo, y sin mucha vuelta. Y es por eso que los mensajes, entrevistas y audios de Marset, no son más que estrategias comunicacionales que le son funcionales a su objetivo natural: ser parte de una narco mafia, operante en nuestra América Latina y en el mundo: impúnemente.
¿Marset, cuándo será tu próxima intervención? O mejor dicho ¿ Cuándo será tu próxima provocación pública?
*Foto de Portada: captura de video