Será extraditado e investigado por delitos narcos y lavado de activos
En su historial pesa su vínculo con el esquema narco de Sebastián Marset
Con la rimbombante noticia de la captura en territorio argentino del narco cerrense Luis Fernández Albín, el Ministerio del Interior del Uruguay -en la persona de su titular el docto Carlos Negro- salió a los cuatro vientos, por cierto visiblemente satisfecho con el procedimiento realizado en la vecina orilla, más aún cuando este sujeto integra uno de los grupos de narcos que opera en Montevideo y que hace parte de una de las estructuras (denominada “Albín”) que se ocupa de suministrar cocaína en el medio urbano uruguayo, y por si fuera poco, además, por estar ligado al esquema de Sebastián Marset, toma participación en la logística y en la estructura criminal para el traslado de voluminosos cargamentos de cocaína -que llegan a Montevideo- rumbo a Europa. El ahora detenido en la Argentina, que aguarda ser extraditado al Uruguay próximamente, deberá ser investigado a nivel de la Fiscalía, obviamente, por delitos relacionados con el narcotráfico y también por lavado de activos.
El operativo que permitió echarle el guante a Luis Fernández Albín , denominado “Nueva Era Fase II”, estuvo coordinado por la Justicia argentina y elementos de la Policía Federal; el detenido es el único de los hermanos Albín que permanecía libre luego de haber cumplido una condena por su vinculación con el atentado a balazos del día 4 de diciembre de 2024, cometido contra el frente del edificio del Instituto Nacional de Rehabilitación (ex Dirección Nacional de Cárceles); hecho similar al atentado reciente contra el mismo edificio, donde como en el caso anterior se dejaron mensajes mafiosos, dirigidos respectívamente al Director Inspector Luis Mendoza y a la directora Ana Juanche.
En el marco del procedimiento en la Argentina, casi en forma paralela, pero en el Uruguay, las autoridades dieron captura a la esposa de Luis Fernández Albín y a otras personas. Cabe recordar que en el mes de agosto de este año la Policía uruguaya incautó un cargamento de 2.200 de cocaina en una chacra de la zona de Punta Espinillo, y oportunamente cinco personas fueron imputadas, fortaleciéndose que los integrantes de la familia “Albín” eran quienes estaban detrás de la custodia de esa cocaína; oportunamente, si bien se pudo establecer que Férnández Albín se hallaba en una chacra no distante del lugar del operativo de incautación de la droga -y donde luego fue encontrado allí- no fue posible, al menos legalmente, vincularlo con esas dos toneladas dos cientos kilos de cocaína.
Para las autoridades uruguayas la captura de Luis Fernández Albín es sin duda un logro muy importante, si acaso dentro del contexto de la lucha contra el narcotráfico que se pretende dar, tomando en cuenta que en los últimos días, se cometió el estrepitoso atentado fallido a balazos y con una granada de fragmentación que se hizo detonar, en la vivienda de la Fiscal de Corte Mónica Ferrero, y el tiroteo del cual fue objeto el edificio del INR, de la calle Cerro Largo, entre Andes y Florida, punto cercano a la Torre Ejecutiva de la Plaza Independencia.
Fotos varias e informaciones a granel procedentes de Argentina dieron detalles al periodismo uruguayo del operativo en torno a la captura de Luis Fernández Albín, un delincuente uruguayo del universo narco que tiene marcada influencia en las zonas del Cerro y Cerro Norte. Este individuo tiene 38 años, es apodado “El Flaco” y estaría sindicado -con sólidos argumentos- como personaje vinculado al traslado recurrente de cargamentos de cocaína a Europa, luego de recibirlos, haciéndose cargo de su acopio en suelo uruguayo, hasta el momento de ser embarcados en buques, para cumplirse debidamente con el mercado criminal europeo.
En tal sentido, el último cargamento de algo más de dos toneladas , se estima de “Los Albín”, fue el incautado en Punta Espinillo, y su valor en el mercado local es de 15 millones de dólares, mientras que en Europa ascendería a los 50 millones de dólares.
Trascendió que el grupo de los Fernández Albín tendría además estrecho vínculo , no solo con Sebastián Marset, sino con el “Betito” Suárez y Sandra Lorena, y todos ellos, presuntamente harían juego operativo para llenar sus respectivos bolsillos tras enviar no una vez sino varias, cargamentos de cocaína -obviamente, con la logística adecuada- que ingresarían al ´país por rutas determinadas para luego ser derivadas a Europa, vía marítima; no se ha descartado además, que los hermanos Albín estarían seriamente comprometidos con el lavado de activos, y a juzgar por su forma de vida, manejarían en la rutina diaria abultadas sumas de dinero en contante y sonante; dinero obviamente no logrado lícitamente.
Ahora bien, al menos para Luis Fernández Albín, su reciente tiempo de libertad en la Argentina se le terminó; será sin duda una página más en su historial criminal, que data desde hace más de 18 años, y en el que los delitos de narcotráfico serían los predominantes.
Su extradición abrirá otro capítulo más en su vida criminal, ligada a figuras tristemente célebres del universo narco regional y seguramente a otras que podrían ser inclusive del ámbito narco mafioso paraguayo-brasileño- o internacional, como la organización mafiosa “’Ndrangheta, que tiene el monopolio de las operaciones a alto vuelo de traslado de cocaína a Eurora. Y sobre este particular detalle cabe recordar al lector que en el 2017 la captura de Rocco Morabito, integrante de esa organización, visibilizó descarnadamente cómo la misma, en la persona de ese sujeto, ya estaba operando en el Uruguay, seguramente coordinando o garantizando el traslado de cocaína a Europa desde años antes.
Hoy por hoy, en ausencia de Morabito, que hoy está en prisión en Italia, bajo el régimen del 41 bis, seguramente debe haber ya otro sustituto, el que perfectamente pudo y puede estar vinculado con los narcos del Uruguay -como “Los Albín” “Los Suárez”- y de la región, siendo uno de ellos, y no sería nada extraño, nada menos que el hoy prófugo Sebastián Marset.
*Foto de Portada: Policía Federal de Argentina