Con urgencia se dió la noticia a todo nivel, de que la fachada del edificio céntrico del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) -ex Dirección Nacional de Cárceles- había sido tiroteada pasadas las dos de la madrugada del pasado día domingo, y que allí se había dejado un mensaje adosado a una piedra (tras arrojarla al interior del inmueble rompiéndose uno de los ventanales) en cuyo texto decía “Ojo por ojo la próxima va pa tu auto con tu familia adentro” aludiendose a su directora Ana Juanche.
Con urgencia (este nuevo atentado de neto corte narco mafioso que se hace público en tono de mensaje del crimen organizado a una institución, a su titular, al Estado y a la sociedad uruguaya) y más allá de las lágrimas de cocodrilo y de las vestimentas que se rasgarán muchas figuras del sistema político en medio de ampulosas solidaridades y exclamaciones, y del mismo gobierno, merecería -por respeto a la ciudadanía- sea encarado seriamente con menos retórica y con más acción, pero no propiamente y exclusivamente dirigida a la punta del iceberg que es el sicariato que obedece órdenes, sino más bien al fondo del asunto, al iceberg criminal que no tiene ni nombre ni apellido, en definitiva. Ese iceberg narco mafioso que no se ve , pero que está subterráneo e impune, porque opera y se comanda y se auto protege y se retroalimenta en los altos círculos de la criminalidad, instalada y monitoreada, y sustentada directa o indirectamente, y seguramente, en personajes del sistema político, del sistema financiero empresarial y en sujetos de traje y corbata, cuando no hasta de uniforme e investiduras de poder institucional.
Personajes de doble cara, que luego salen a la luz del aparato mediático a dar discursos -como lo han hecho en los útlimos 25 o 30 años- de lamento y de censura, sobre un tema grave que les ha explotado y nos ha explotado en la cara, ya desde el mismo momento en que a mediados del 2000 comenzaron a pasar por el puerto de Montevideo toneladas de cocaína hacia Europa; desde el momento en que fue detectado en nuestro país (en el 2017) la presencia -desde 15 años antes) de Rocco Morabito, personaje de la ‘Ndrangheta italiana; y finalmente desde el instante en que comenzaron a registrarse episodios tales como que, y por nombrar solo algunos: que Uruguay, ya no es solo país de tránsito de la droga, sino que es de acopio también; que en Uruguay, se materializó la escandalosa fuga de Morabito de Cárcel Central; que en Montevideo se entregó escandalosamente también un pasaporte express al narco Sebastián Marset, hoy prófugo; que en Uruguay se intensificaron dramáticamente -hasta hoyr mismo- los homicidios por sicariato, entre familias de deiincuentes que luchan a puro plomo por las zonas de venta de cocaína; que en Uruguay los centros penitenciarios son pasto de integrantes del Primer Comando Capital, de cuño criminal brasileño; que en Uruguay, esos centros penitenciarios son escenario en el que jefes de familias de narcos comandan a sus grupos dictaminando muertes y venganzas -y atentados- cuando no sus respectivos negocios del narcotráfico, apañados seguramente por personajes de niveles sociales e institucionales y eventualmente financieros; que en Uruguay un ex diputado de Cabildo Abierto, Sebastián Cal fue amenazado por un pomposo y ostentoso e influyente empresario, Gonzalo Aguiar, presuntamente un narco del momento, y además ligado a figuras del partido nacional y del gobierno de la época; que en Uruguay, hace ya unos tres años aproximadamente o más, el tema narcotráfico es tapa de todos los medios de comunicación, porque el narcotráfico ya es un mal difícil de tapar a la vista pública; y finalmente, que en el Uruguay de hoy, curiosamente también un día domingo, el 28 de setiembre de este mismo 2025, se atentó -fallídamente, porque se habría tratado de una suerte de mensaje- contra la Fiscal de Corte Mónica Ferrero en su propio domicilio, baleándose su vivienda y explotandose allí mismo una granada de fragmentación.
Hace pocas horas ese iceberg criminal existente, y que fue ignorado no pocas veces desde filas gubernamentales y del sistema político -salvo algunas excepciones y siendo que además los síntomas y las señales de su presencia, dentro de los límites territoriales, desbordaron periódicamente el universo mediático, incluído Antimafia Dos Mil , que una y mil veces lo advirtió por mi persona en medios televisivos y prensa, y nuestro sitio web- salió a la luz pública una vez más, con un atentado a balazos, que no causó víctimas personales y que se cometió amparado en las sombras de la noche; como es norma cuando se trata de hechos de esa naturaleza.
Hece pocas horas dos proyectiles impactaron el ventanal de la entrada principal del edificio; una piedra fue arrojada a su interior; y dos hombres con cascos-partícipes de esta acción- se dieron a la fuga tripulando una moto, alrededor de las 2.15 de la madrugada dominical, dejando a sus espaldas una misión encomendada -¿por quién o quiénes?- : dejar un mensaje a la titular del INR Ana Juanche. ¿A ella solo? o ¿a lo que ella representa? ¿Por qué?¿Dentro de qué contexto?. Esas y más preguntas se deben estar haciendo puertas adentro del INR , y puertas afuera también.
La población solo está viendo la punta de un iceberg criminal, ya naturalizado, entre nosotros y divulgado en todos los medios de comunicación habidos y por haber, sitios, redes, canales you toube, etc etc, con toda suerte de particularidades, modalidades, metodologías y tratamientos, dentro de la tarea periodística, pero del trasfondo, en sí mismo, poco y nada se sabe; y poco y nada se hablará, como no se habló antes y no se hablará en el futuro. ¿Me iliusionaré con la idea de que habrá un cambio de actitud? No lo sé de verdad.
Los entretelones están , pero no se ven; no se los encara, como deben encararse ; y lo que es más, siguen en la nebulosa, porque hay que dejarlos en la nebulosa, sí, o sí.
Mientras, en este mismo momento, otros hay que estarán festejando los efectos de esa misión cumplida a las 02.15 de la madrugada dominical, tal como se festejó en diciembre del 2024 cuando también fue tiroteado el mismo edificio. !Vaya coincidencia! , siendo su director por ese tiempo el inspector Luis Mendoza, al que también se le dejó un mensaje.
Las idas y venidas del universo narco mafioso se pavonean ante nuestros ojos y a sus anchas; y nos estan superando, porque se saben impunes y porque está más que claro que ya no hay voluntad de confrontara ese mal, lamentablemente; y porque está más que claro que estamos coptados al mango por los narcos; por la narco mafia ¿Hay alguna duda?
En el ayer: los casos de la presencia narco mafiosa en el Uruguay, superaron toda imaginación admisible.
En el hoy, bien fresquito -y tras el atentado a Ferrero y hasta hace menos de 24 horas, las muertes por diferencias entre narcos, en los barrios de Monteviodeo- el atentado a balazos al emblemático edificio administrador del sistema penitenciario, INR, de la calle Cerro Largo y Florida
¿Y el mañana cómo será y cuál será el nuevo episodio? Creo que ya cabe suponer que esta cruenta y cruda historia seguirá siendo noticia Horrendo, Muy horrendo.
Y solo acabará, cuando miremos hacia arrriba, bien arriba -que es donde está, inequívocamente, la cabeza de la serpiente. Si no se asume eso, con todo lo que viene ocurriendo en el Uruguay, todo seguirá, no igual, sino peor. Veremos qué resultados se darán a conocer en las investigaciones en torno al nuevo hecho del domingo 16, en el INR. Veremos y deduciremos.
Mal que nos pese, quizás ahora mismo ya se esté planficando otra movida del ajedrez criminal. Yo no lo descartaría, a juzgar por los hechos.
*Foto de Portada: Subrayado/captura de pantalla