Martes 13 Enero 2026

Declara la guerra

En el entendido de que el reciente video de Sebastián Marset -difundido a los medios por redes sociales- sea auténtico, y tenga sello suyo, y verdadero, su mensaje de que él y los suyos estarían preparados para hacer la guerra con quien sea, porque también puede ser un falso registro gráfico suyo (vaya a saber con qué objetivo) no deja de ser una burda bravuconada y provocación -desde la clandestinidad- de Sebastián Marset, quien apela siempre a lo mediático para dar forma a su ya recurrente estrategia funcional a sus actividades narco-mafiosas. Una vez más, su voz y su imagen recorrieron el mundo, con un mensaje bélico, cual mantra criminal que inevitablemente sigue acarreando prensa, como si se tratase de un personaje constructor de vida y de paz; sabemos, que más bien, se trata de un personaje que enfáticamente es un destructor; un personaje, que de angel nada tiene, porque es más bien, un demonio; así de literal. Y un demonio tenaz y perseverante, en grado inimaginable.

Entonces, haciéndonos eco a su grotesca, y casi bizarra provocación, debemos consignar que en el video, en el que se lo ve armado y encarando a la cámara, lo hace en los siguientes términos: "Esto es para decirle a 'El Colla' (refiriéndose a Erlan García López, presunto narcotraficante boliviano) ese, sapo que no tiene que andar diciendo dónde está uno. Yo puedo estar hoy acá, mañana en Paraguay, otro día en Bolivia, otro día en Colombia. Donde sea estamos preparados para hacer guerra donde sea".

Las imágenes del video visibilizan al supuesto Marset rodeado de un grupo de encapuchados, todos portando armas largas, y además una suerte de estandarte o gran bandera del Primer Comando da Capital (PCC).

“Estamos preparados para hacer guerra con el que sea”; “mejor sean amigos y no enemigos nuestros, porque no les va a ir bien”; “El Colla, la policía, no me importa nadie”.

Estas expresiones, se desprende por sus dichos, sería en respuesta al video que días atrás divulgó precisamente “El Colla” acusando a Marset de ser el responsable del secuestro de la madre de su hija; en ese video, este sujeto, narco como Marset, también reveló públicamente que Marset “se encuentra en Bolivia, viviendo en la zona del Urobó en la zona de Santa Cruz de la Sierra”

Medios periodísticos paraguayos y bolivianos se hicieron inmediato eco de este video de Marset, dando categórica respuesta a “El Colla”, un personaje del ámbito del delito que era su socio y quien en su mensaje dijo enfáticamente: “Hago responsable directamente a Sebastián Marset, quien viene amenazándome desde hace un tiempo atrás, acusándome de ser la persona que hablé de él, diciendo que entregue mi vida, o de lo contrario empezaría a secuestrar a mi familia más cercana.

Hoy por hoy, redes sociales de por medio, desde los universos criminales , ya es habitual, cruzarse mensajes; interactuar con la opinión pública, con desparpajo increíble y haciendo gala y ostentación, casi con fervor religioso, de una “autoridad” criminal, con el convencimiento (nada desechable, porque lo logran) de que sus intervenciones -desde el sub mundo del hampa- son el centro del mundo.

Y esto es un hecho comprobado, al menos desde que el narcotráfico transnacional hace parte del esquema mundo, en todas su más ámplias expresiones; y el periodismo, ante esta situación, no puede quedar relegado a tan tentandora cita, y entonces, con rigor científico -por decirlo de alguna manera- se les da prensa y espacio a los narcotraficantes- sin tener rubor alguno u olvidándose descaradamente, me refiero en filas periodísticas del mundo, que entre los periodistas paraguayos, por ejemplo, ya han sido asesinados por la narco mafia, solo en ese país, más de una veintena de colegas, entre 1991 y la actualidad. Una cifra estremecedora, y sin tomarse en cuenta que otros asesinatos de la narcomafia engrosan la nómina mortuoria en el Paraguay; como ser por ejemplo, por dar algunos nombres relevantes, el crimen, de hace casi tres años, del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, en Colombia, y el asesinato a balazos, el reciente 2 de octubre, del militar paraguayo Guillermo Moral, a las puertas de la facultad de Derecho de la ciudad de Asunción; y además, una escalada de amenazas o intimaciones cometidas contra periodistas paraguayos bajo métodos de tinte mafioso.

¿Y ahora?

¿Qué nos deja ésta última provocación de Marset? ¿ No será una teatralización bien propia del universo criminal en el que se maneja? ¿Admitiendo que el video sea auténtico, estaremos haciendo algo contructivo acusando recibo a tanto cinismo criminal con fines mediáticos?

Mientras leemos estas informaciones, sobre los videos de “El Colla” y de un Sebastián Marset hablando, a una cámara, a colegas y no colegas, sabemos que hay una pregunta que sobrevuela todo el país, o mejor dicho el mundo entero: ¿Dónde está el uruguayo Marset? ¿Dónde está fondeado , como se dice en esos ámbitos, mientras su esposa (la que dijo a la Fiscalía recientemente, que “sólo era la madre de sus hijos”) se encuentra privada de su libertad en una prisión de seguridad paraguaya?

¿Qué de cierto hay en torno al clima de vínculo confrontativo -en apariencia visceral- entre “El Colla y Marset?¿Pueden considerarse como sólidos los argumentos dados por “El Colla” para sacar a la pública su video que le adjudicó el mote de ‘sapo’, desde filas del Marset?¿Entre ellos dos qué esta ocurriendo verdaderamente? ¡Será un ardid estratégico? ¿Será solo una demostración de fuerza de ambos? ¡Y si es así, dirigida a quien?¿Sólo dirigida a la opinión pública? ¿O solo destinada a ciertos personajes de su mismo universoo, o del universo en el que Marset recibe cobertura?

Todo esto como si estuviéramos viendo una serie de Netflix, sucumbiendo a la ansiedad ciudadana por saberlo todo, ya al instante. Por saber si Marset es capturado o no. Cómo y cuándo. Sucumbiendo, a los ya irrevocables parámetros del mundo criminal, con la naturalidad más bochornosa y repulsiva que nos pueda haber deparado el personaje mismo, Marset, o lo que es decir, la narco mafia, en su calidad de protagonista. Un protagonista mediático, ya, gústenos o no. Un personaje mediático inédito, desde que difundió su primer video y, por si fuera poco, desde que fuera entrevistado estando (en “la clandestinidad” , supuestamente en algún lugar de Paraguay) por una periodista uruguaya para un programa de televisión de Canal 4, de Montevideo, Uruguay. Un personaje mediático sobregirado y sobre valorado, al punto que fue presentado, en ese programa de televisión, como un “angel” o como un “demonio”. Ya por sí mismo una planteo obsceno (tratándose de Marset, un narco inequívoco) y además indignante, desquiciante y contrapuesto a toda ética, porque se trataba de un elemento del sub mundo de la narco-mafia; la misma narco-mafia que en el Paraguay se adjudicó la muerte de periodistas, como si tal cosa.

A nInguno de los colegas que encararon esa entrevista, in sitiu en la clandestinidad, o en piso en la producción, poco pareció haberles importado esa veintena de asesinatos a la hora de historiar el universo narco en Uruguay y en el mundo. Y es entonces, cuando lo narco criminal, a la hora de entrar en el universo de la prensa se torna repulsvo e insensible, y carente de toda ética profesional.

Pero bueno,feliz de él, de Marset, digo, ya que su cometido si era ese, es decir ganar espacio mediático que le sirva de portavoz, lo logró exitosamente.Para él, y para quienes lo rodean, y hasta para quienes lo encubren, siempre dentro de sus parámetros, ese video fue un éxito.

Muy buena cobertura de seguridad: sinónimo de alta corrupción institucional

No podemos ignorar, en toda esta más que áspera temática, de la narco mafia vinculada a Sebastián Marset (extensible además a todo ese universo criminal) que la cobertura de seguridad suya está estrechamente relacionada (o es directamente propocional) al grado de corrupción existente dentro de los ámbitos institucionales de un país.

Desde estas páginas, y yo personalmente, a los cuatros vientos, hemos dicho, casi obsesivamente, que cuando hablamos de narco tráfico, debemos apuntar con el dedo, no solo hacia el sicario o hacia quienes se disputan territorios de venta de cocaína en una ciudad, apelando a horribles violencias con un saldo de muerte estremecedor, sino que además, o casi preferentemente, debemos apuntar a quienes están sentados en el mundo de la alta economía de un país, de un Estado, para llegar a una al menos ,de las cabezas de la serpiente de la narco ideología mafiosa operante en un lugar .

Sebastián Marset, como otros de su misma laya, en sudamérica, hacen parte del sistema mundo, una definición que tiene el sello del diputado de Identidad Soberana Gustavo Salle, pero que resume con claridad indiscutible y muy certera, que la transnacionalidad narco y la narco-mafia en definitiva, diría más bien sus actividades , hacen parte de la economía de un país; de la economía non santa; la que está subterránea, y que además está sustentada, por una antesala que no pocos se atreven a reconocer o asumir (y creo que a sabiendas de que no es conveniente reconocerla) como és, un alto índice de corrupción en la función pública, en un país, para la más que vital tarea de lavar dinero, maquillar inversiones financieras y ser cimiento del más que remunerador negocio de la venta de cocaína por un país.

Uruguay, es ruta preferencial del narco; es además, país de acopio, y país “loby” para ese mercado criminal. Y Sebastián Marset es ya un explícito personaje-referencia de un país ( me refiero a Uruguay) que se preciaba de estar bastante distante de las realidades narco mafiosas, cuando ya aesta altura de los acontecimientos ya no es más que un país infiltrado por la corrupción, y la narco mafia, cuyo avance se viene dando,en una suerte de carrera meteórica para posicionarse y consolidarse cada día más, sin mirar a quién, y atravesando partidos políticos con habilidad increíble.

Según “El Colla”, Sebastián Marset está “fondeado” en Bolivia, de donde huyó tiempo atrás; y sabemos, que para que un personaje como Marset tenga en la “clandestinidad” (y nada menos que en Bolivia) una más que óptima cobertura de seguridad, debe de hecho saber que cuenta con un más que sólido anillo de corrupción dentro de las fuerzas de seguridad, para recibir el dato preciso, y a la hora precisa, para cambiar de “aguantadero”, y para que se le pueda preservar su rápido desplazamiento a su segunda “guarida”. Pero además de toda esa logística -al más alto nivel- se debe contar con dinero; recursos de armamento; recursos de hombres para la protección y para la inteligencia; pero no solo para evitar ser capturado, sino además para ser protegido de elementos mismos del universo narco, obviamente hostiles o en confrontación con él. Y no olvidemos que en ese sub mundo las traiciones se pagan y las lealtades, también se pagan. Y no olvidemos, acorde el video difundido, que el apoyo logístico humano y de influencia, se lo estaría portando el PCC (Primer Comando Capital) brasileño. ¿Y será Marset ahora un integrante del PCC?

La logística o el aparato de seguridad, con el que debe contar Sebastián Marset, hoy por hoy, no es poca cosa, y siempre en ese círculo, los vínculos con elementos del sistema político son de hecho, y no es metafórico, un requisito , diría yo , en extremo indispensable; vital, hablando pronto y claro.

Sebastián Marset hace parte de un negocio de alto nivel de remuneración. Hace parte de un universo, donde el poder de sus socios -de dentro de su microcosmos- tiene su precio; un precio que puede, en un segundo, llevarlo al éxito, pero también a la muerte, en manos de las autoridades honestas o en manos de elementos narcos que tienen sed de venganza o serias diferencias con él, obviamente, siempre por temas relacionados a sus actividades ilícitas.

Dos millones de dólares se ofrecen por información respecto al paradero de Sebastián Marset. Su fotografía la tiene toda la policía regional. Su rostro es archi conocido, ya sea por la difusión en filas de la Ley, o ya sea por lo recurrente de sus videos proporcionados al periodismo, que además los fue divulgando masivamente. Un boomerang para él mismo.

Sebastián Marset, hoy en día, es un eslabón criminal perdido, de una época, en la que su nombre, ya es natural; muy natural, para el sistema mundo,

Diríamos en crónica policial de la vieja guardia, que Sebastián Marset es tristemente, una celebridad; una celebredidad “a la disparadora” , es decir, un prófugo de la policía honesta.

Pero de hecho -y por una cuestión deductiva, acorde a su popularidad y rango criminal- a Sebastián Marset, cada día la muerte o el encierro le está pisando los talones; y además, su “libertad” hoy está brutalmente condicionada. No es libre; es un prisionero de su propia existencia; esa existencia criminal, que un “buen” día decidió abrazar.

Su libertad no es íntegra; su muy buen pasar de poder, dinero y crimen, lo tienen encerrado; y además, si se cree que su impunidad será por siempre, se equivoca, aún ahora que quizáz esté planificando un próximo video.

Hoy Marset sigue entre las sombras; en apariencia, se debe sentir a salvo de sus perseguidores.

Hasta que un día, el mito caerá, pero estrepitosamente.

*Foto de Portada: https://www.youtube.com/watch?v=dN6sBUOzu8Q