Por Thierno Mbengue y Miriana Mastrangelo-30 de marzo de 2021

Francia tiene "graves y abrumadoras responsabilidades" en el genocidio de Ruanda de 1994. Estas son las conclusiones del informe elaborado por una Comisión que durante dos años investigó el peso que tuvo París en ese terrible período histórico. La investigación fue encargada por el presidente Macron en mayo del 2019, en un intento por sanar las difíciles relaciones franco-ruandesas.

Según este documento, Francia no tuvo complicidad en la masacre, ya que no hay pruebas de que, una vez iniciado el genocidio, los franceses entregaran armas a Ruanda. Sin embargo, el gobierno del entonces presidente Mitterrand tardó demasiado en comprender el alcance de la tragedia que se estaba desarrollando y no cumplió con su responsabilidad "política, institucional, intelectual, ética y moral".

Los hechos que han sido el foco de investigación de la Comisión francesa tuvieron lugar hace casi 27 años, cuando la etnia hutu estaba en el poder en Ruanda, y el presidente del país era Juvenal Habyarimana..Fueron asesinadas 800.000 personas, la mayoría de ellas pertenecientes a la etnia tutsi.

 

Este terrible genocidio tuvo repercusiones no solo en la población del país, sino también en la República Democrática del Congo. De hecho, muchos ruandeses se vieron obligados a huir y se establecieron en la región congoleña de Kivu del Norte. Entre los fugitivos también estaban algunos de los responsables de la masacre, que dieron vida al grupo militante FDRL (Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda), una de las innumerables milicias que, en el transcurso de la lucha por el control del territorio y a lo largo de los años, se ha manchado de indescriptible violencia contra la población. Recientemente fue una de las principales sospechosas del asesinato del embajador Attanasio, el carabinero Vittorio Iacovacci y el conductor Mustapha Milambo.

Gracias a la estrecha relación entre los presidentes Habyarimana y Mitterand, muchos otros responsables de la masacre huyeron a Francia. Algunos de ellos han sido condenados por la Corte Penal Internacional, pero muchos aún viven tranquilos y lejos de la justicia. Son empleados públicos, médicos, religiosos, algunos de ellos incluso han obtenido la nacionalidad francesa.

Uno se pregunta si es aceptable que los criminales vivan su libertad escondiéndose bajo la fachada de ciudadanos honestos. ¿Es posible que los autores de cientos de miles de muertes puedan vivir con impunidad en un Estado que dice ser civil y democrático? Evidentemente, para la Corte de Casación francesa la respuesta es sí.

De hecho, este tribunal ha rechazado numerosas solicitudes de extradición del gobierno de Ruanda apelando al llamado principio de irretroactividad de la ley, que establece que no se puede ser condenado si en el momento del delito no existía una ley que estableciera la ilegalidad de la acción. La propia Agathe Habyarimana, viuda del expresidente de Ruanda, no fue extraditada a pesar de su probable participación en el genocidio.

Sin embargo, el gobierno de Ruanda ha tomado de manera positiva el informe presentado por la comisión y lo aceptó como "un paso importante hacia un entendimiento común del papel de Francia". Y esperamos que sea realmente un primer paso que lleve hacia la justicia y sobre todo a la condena de todas aquellas personas que han cometido asesinatos y crímenes de lesa humanidad y que hoy no están cumpliendo una sentencia justa, viviendo como ciudadanos libres al igual que todos nosotros.

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*Foto de portada: © "Sección Ruanda, 1994." by A TTou. is licensed under CC BY-NC-SA 2.0

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