Miércoles 20 Mayo 2026

Antes incluso de convertirse en fotógrafa, Letizia Battaglia era una mujer libre. De espíritu rebelde y profundamente arraigada en Palermo, decidió permanecer en su ciudad mientras la mafia la asfixiaba, transformando a la cámara en su forma de comunicarse con el mundo.

Llegó a la fotografía casi por casualidad en la década de 1970, con el diario L'Ora, y pronto se encontró en primera línea documentando el período más sangriento de Cosa Nostra. Muchas de sus fotografías se han convertido en testimonio directo de los años de masacres: cuerpos en el suelo, sábanas blancas, rostros marcados por el dolor. Entre las imágenes más icónicas se encuentra, sin duda, la del presidente de la región de Sicilia, Piersanti Mattarella, asesinado en 1980 y fotografiado poco después del atentado, junto a su hermano Sergio Mattarella, intentando extraer el cuerpo del auto.letizia2

Pero su trabajo no se limitaba al periodismo de sucesos. Al contrario, siempre rechazó esta asociación. Más allá de la muerte, Letizia siempre buscó la vida: las niñas en las callejuelas de Palermo -sus niñas-, las miradas orgullosas de las mujeres, la famosa "niña con la pelota", que se convirtió en símbolo de una infancia suspendida entre la inocencia y la dureza. Su mirada se hace patente en estas imágenes: nunca neutral, siempre comprometida.letizia4

Como dijo su hija Shobha: "Letizia era ante todo una militante". Sus fotografías son un acto político. Esta visión también marcó el trabajo de ANTIMAFIADuemila, donde fue una guía para muchos: nos enseñó a maquetar un periódico (cuando nuestro equipo editorial publicaba la edición impresa), a elegir una fotografía, pero sobre todo a contar la verdad sin concesiones; en blanco y negro, como sus fotos.letizia5

A lo largo de su carrera, recibió numerosos premios internacionales. En 1985, fue la primera mujer europea en ganar el prestigioso W. Eugene Smith Grant, uno de los premios más importantes de la fotografía social. En 1999, recibió el premio Erich Salomon, otorgado por la Sociedad Alemana de Fotografía por su compromiso con el fotoperiodismo. Además, numerosas exposiciones en todo el mundo y otros reconocimientos institucionales han dado a conocer su trabajo mucho más allá de las fronteras de Italia.

Sin embargo, a pesar de los premios y reconocimientos, Letizia nunca dejó de considerarse una ciudadana más de su pueblo. En los callejones, en el mercado de Ballarò, durante eventos o conmemoraciones: siempre era la misma Letizia, con la cámara al cuello y el cigarrillo incansable en la mano. Y Palermo no era solo su sujeto: era su herida y, a la vez, su amor.letizia6

Nuestro subdirector, Lorenzo Baldo, muchas veces la recordó como una presencia capaz de transmitir fuerza y responsabilidad. No una figura para ser celebrada en abstracto, sino una testigo que impulsa a quienes se quedan a continuar el trabajo.

Letizia Battaglia retrató Palermo sin filtros, sin perder jamás su mirada humana. Una mujer que eligió vivir en la realidad, sin protección y sin amos. Fotógrafa, sí, pero sobre todo un alma rebelde, enamorada de su ciudad y en constante búsqueda de la belleza.

*Foto de Portada: © Franco Zecchin

*Foto 2: Una joven Letizia Battaglia © Santi Caleca

*Foto 3: Letizia Battaglia, concejala de la Comuna de Palermo © Franco Zecchin

*Foto 4: Letizia Battaglia con su foto de la viudaRosaria Costa Schifani © Shobha

*Foto 5: Letizia Battaglia con Franco Zecchin © Shobha