Este 5 de enero pasado se cumplió un cuarto de siglo del asesinato del periodista paraguayo Salvador Medina, sobre la calle 1ero de marzo, de la ciudad de Capiibary, departamento de San Pedro, en manos de un sicario al servicio de la narco-política y el crimen organizado. Si bien el autor material de su asesinato Milciades Maylin -que hoy en día está en libertad- pasó algunos años en la cárcel, los verdaderos autores intelectuales, personas vinculadas al poder político y económico de este departamento y a nivel nacional, han quedado impunes.
Esta impunidad en relación a los autores intelectuales no es casualidad en un país donde el 97% de los asesinatos de periodistas, tanto los autores materiales como ideológicos han quedado impunes. En un país donde las cárceles se llenan de pobres y miserables en su gran mayoría y donde los poquísimos delincuentes de cuello blanco condenados llevan una vida cómoda y segura, muchos de ellos continuando con sus actividades delictivas desde las prisiones, con la protección de las autoridades carcelarias.
Han pasado 25 años, en que un disparo tenebroso y cobarde hubo acabado con la vida de un joven de 27 años, que desde la radio denunciaba de manera sistemática las actividades ilícitas de los narco-políticos de la región vinculados al partido de gobierno -el partido colorado- estas estructuras de poder siguen intactas, y administradas aun por este partido, que ha hecho del crimen organizado al servicio de la mafia trasnacional su principal sostén para mantenerse en el poder desde el año 1954- salvo el breve lapso del gobierno de Lugo- hasta la actualidad.
Una forma de acabar con la impunidad y el olvido, es rescatar el legado de Salvador Medina, no el que la mayoría conoce, el hombre público, sino su intimidad, sus valores.
Es por eso que desde la redacción Antimafia Dos Mil de Asunción conversamos con Francisco Medina, uno de sus hermanos; comparto con los lectores ls entrevista.
-¿A 25 años del asesinato de Salvador Media, que aspectos resaltas sobre su vida, cómo lo recuerdas?
“Recuerdo muchísimas cosas. El dejó buenos recuerdos en cuanto a comportamiento se refiere dentro de la sociedad. Es, un don especial que él tenía durante toda su vida. Fueron 25 años de aquel asesinato cruel y nos reunimos en familia para recordarlo. Todas las cosas buenas, que él hizo durante su breve paso en esta vida. Cuando estuvo en CEUNIRA (Centro de Estudiantes Universitarios Residentes en Asunción), muchas veces había dificultades para el traslado de aquí (Capiibary) a Asunción, él se iba en casa, a compartir unos momentos, siempre él fue muy jovial, eso lo que yo rescato en demasía de él. Era un joven que se hacía querer por otras personas, eso todos los seres humanos poseemos y él lo tenía. Ganaba fácilmente el aprecio de otro hermano, eso es lo más importante para mí y que siempre recuerdo. Siempre el valor que tenía era ese comportamiento adecuado dentro de la sociedad. Sabemos luego que era profesor de guaraní, quería abrazar la carrera de derecho, para servirle a la gente como siempre el soñaba”
-¿Otros aspectos que recuerdes de él, de joven, que te haya llamado la atención en su comportamiento?
“Lo que siempre me llamo la atención de él era su comportamiento, aparentemente tímido; era un ser humano introvertido, era una persona que le gustaba mucho la soledad. De vez en cuando también compartía con la gente, pero siempre se caracterizó por ser una persona introvertida, en el buen sentido de la palabra. Eso justamente mucha gente decía, vos siempre, le vas a ver a Salvador con un cuaderno o con un libro en mano. Anteriormente no existía esta tecnología que hoy nosotros gozamos donde podemos hacer muchas cosas. Antes, te acordarás que solamente era el bolígrafo o el lápiz, un cuaderno o el libro, era nuestro compañero. Él nunca se desprendía de sus libros. En los últimos tiempos de su vida, lo que más sentí cuando no pudo continuar sus estudios en Asunción, cuando tuvo que dejar la facultad de derecho y cuando tuvo que venir acá, a comprar una moto y trabajar a 15 kilómetros de la casa familiar para ir a su trabajo. Y como anécdota, faltando pocos días de su muerte, ya era el 28 de diciembre del 2000, yo vine con mi familia a visitar Capiibary, y él en la madrugada nos esperó allí en la calle 1ero de marzo, de allí él nos trasladó con todo cariño, con todo amor nos trasladó a alta hora de la madrugada, estimativamente era de tres a cuatro de la madrugada. Justo un día después que regresamos a Asunción, asesinaron a Salvador”
-¡En ese tiempo donde trabajaba Salvador Medina?
“Él trabajaba en la enseñanza, en un lugar que se llama Potrerito, que estaba a 15 km de donde vivía. Primeramente, él se iba a caballo a su lugar de trabajo, luego con el fruto de su labor se compró una moto y justo cuando andaba en esta moto, lo mataron”
-¿Quienes fueron los que mayor influencia tuvieron en el pensamiento y las acciones emprendidas por Salvador desde su juventud, para convertirse en un asiduo denunciante de los males de nuestro país: la deforestación, el tráfico de drogas, la corrupción, la narco-política?
“Solamente influyo en él, el libro, solo te puedo decir que yo conozca, que fueron los libros y además el apoyo familiar. Los libros, fueron los principales instructores de él. Leía varios tipos de libros; siempre estaba acompañado de algún diccionario o de cualquier libro de lectura. Por eso en tan poco tiempo tuvo bastante conocimiento, porque se dice, la humanidad que lee es la humanidad que sabe. Leía muchísimo. Y digamos que influyó también su director de Colegio, Francisco, que se convirtió en amigo suyo, por eso cuando murió Salvador, lo sintió a profundidad, y acompañó a la familia, porque además de que fue su alumno, era también su guía, y de todo un poco. La otra persona que influyó muchísimo en él fue Miguel Ángel Verón, a él le visitaba inclusive en su casa, aprendió muchísimas cosas con él. Verón es uno de los intelectuales que tenemos en Paraguay, tiene un buenísimo dominio del idioma guaraní y además del español. Influyó tanto en Salvador; inclusive, por el aprecio que le tenía a Miguel envió un mensaje a la familia, por el aniversario número 20 de su asesinato; fue un profundo mensaje que yo llegue a traducir al español y se había publicado en la revista Antimafia. Son estas dos personas las que influyeron mucho. Te lo puedo decir con garantía: Miguel Verón y su director general en su época que estudiaba en el Colegio Nacional de Capiibary, Francisco González”
-¿Qué proyectos tenía Salvador Medina para el futuro? ¿Qué aspiraba hacer cuando se convertiría en una persona adulta?
“Como te comenté antes, tenía siempre la ilusión de completar la carrera de derecho y tenía la ilusión de instalar la línea baja de teléfono en casa para comunicarse con los amigos, con los demás compañeros. Eso quería hacer, y justamente en la víspera de su muerte, cuando yo iba a abandonar Capiibary, hablamos del tema, de un proyecto muy importante para introducir aquí el cableado de la Antelco, pero lastimosamente no se dió ese sueño”
*Foto de Portada: ABC Color