No es la primera vez que desde Antimafia Dos Mil, en mi persona, nos encontramos con Gustavo Salle, antes como abogado penalista y candidato a ingresar en las arenas políticas del Uruguay como fundador de Identidad Soberana, y hoy por hoy, como diputado electo ya desde hace un año, compartiendo banca con su hija Nicolle; a ambos los conozco desde hace ya algunos años, y puedo decir ( o más bien, tengo la obligación de decir) sin titubeo alguno, que habiendo sido testigo de su respectivo proceder en el antes, el hoy de ambos me resulta inequívocamente todo un acontecimiento, que en la vida nacional, bajo ningun concepto pasa inadvertido en la vida nacional, dado que, dentro de ese marco, Gustavo Salle es el único del espectro parlamentario que contiene en su forma y en su esencia, el sello del caudillo parlamentario de los años 60’ y 70’. Y creo que cabe esa apreciación, porque honestamente, y lo digo sin hipocresías, ni adulonerías, y me remito a los hechos -a las evidencias que desde hace un año son visibles en la vida parlamentaria- Salle se constituye como la voz libre de una sociedad uruguaya que desde el retorno de la democracia - con excepción de los hoy fallecidos Germán Araujo y Guillermo Chiflet, por dar algunos ejemplos- no ha logrado contar con políticos honestos, de la talla de los nombrados, Salle y su hija Nicolle.
Todos los mencionados, en su época y en su estilo, desde sus bancas parlamentarias han sido (y son) principistas, coherentes con sus ideas, y honestos, y por si fuera poco, dedos acusadores y defensores incondicionales de la soberania nacional, en todos sus aspectos; articulando probidad y encarando todas las adversidades con un sello propio, en absoluta coherencia con su personalidad, y sus respectivos valores.
Pero como ocurre siempre, especialmente cuando uno se pone del lado de la verdad y no de la lisonjería especulativa, servil y condicionada a los grandes intereses, hay ocasiones en que esa opción se paga bien caro: Germán Araujo fue literalmente expulsado del Parlamento con los votos del Partido Nacional y Colorado, en 1986, bajo el pretexto de haber provocado una asonada con motivo de la aprobación parlamentaria de la Ley de Caducidad (siendo reintegrado como senador en 1989, por la lista 1001) y Guillermo Chiflet, referente del Partido Socialista, decidió renunciar a su banca de diputado en el 2005, por discrepancias con el gobierno de Tabaré Vázquez respecto a la habilitación del Ejército uruguayo para integrar en Haití las fuerzas de la ONU; una decisión suya que fue más bien, una enseñanza de ética, para tiendas partidarias propias, particularmente y para el sistema político todo; y más aún, para una ciudadanía uruguaya que quedó de cara al conocerse su decisión de dejar la banca.
Y cabe, sobre este punto, aludir a Gustavo Salle, porque -y él no se sorprenderá, porque lo ha expresado personalmente- que desde antes de ser electo diputado en noviembre de 2024, y aún ahora mismo -y no es un tema a descartar- desde ciertos sectores políticos y desde ciertos parlamentarios, seguramente pesa sobre él una nada disimulada ansia de que Salle sea catapultado extramuros del Palacio Legislativo.
Y además, aludiendo o recordando merecidamente la enseñanza ética de Chiflet, me atrevería a decir, sin vacilar, que en los tiempos que corren, la presencia en el Parlamento de Gustavo Salle y de su hija Nicolle, juntos, se constituye -gústeles o no a más de uno- como una inédita enseñanza de ética, a voz en cuello y con la batería digital de la época a su disposición, dirigida al sistema político en su conjunto -cuyas repercusiones se visibilizan a diario- y a la sociedad uruguaya, precisamente dentro de un contexto en el que como Salle mismo lo dice “la casta política" forma parte y es un actor principal de una burda teatralización dentro del recinto parlamentario o como más de una vez lo ironizara el mismo Salle como el “templo de la democracia” dicho entre comillas, obviamente; un templo, diría yo, bastante blasfemo y sacrílego, en el buen romance; interpretando además que ese mensaje irónico del líder de Identidad Soberana, no hace otra cosa que poner énfasis en demostrar que ese “templo” no es tal, sino que más bien se trata de una grotesca demostración de patetismo institucional, en la que esa “casta política” persevera en tono maquiavélico, un discurso para el pueblo, que en definitiva no estaría posicionado con la transparencia y honetidad que correspondería. Uno de los males de las democracias del hoy.
El papel del periodismo
No pocas veces, algunos de mis colegas que son parte del oficialismo o funcionales al Frente Amplio (“fraude amplio”, diría Salle) -y eso se les nota a la legua, e irónicamente no tanto a los colegas que son multicolores- han confrontado y han ridiculizado a Salle en entrevistas en vivo, en estudios de televisión y de radio, no solo siendo recurrentes en sus preguntas sobre la elección de su hija Nicolle, sobre sus severas críticas a la casta política, recordándole con un dejo de malicia, que él ahora hace parte de ella, y un tendal más de inquietudes, en su mayoría dotadas de una segunda intención, con la sutil presencia del ninguneo, revestido de hipocresía y de diplomacia mediática.
Quiero dejar bien en claro al lector, que están en las antípodas de ese afán de ridiculizarlo o de denostarlo a Salle, un importante número de comunicadores de medios alternativos uruguayos y exclusivamente del extranjero, que por otra parte lo convocan insistentemente. Y eso es bueno recalcarlo, por aquello de que “nadie es profeta en su tierra”; porque si seguimos así, sin aceptar que Salle patea el tablero día tras día, entraremos en la peligrosa pendiente que hará que esa frase le explote en la cara al pueblo uruguayo, dramáticamente; ¿y por qué dramáticamente? , pues porque -admitámoslo de una buena vez- estamos como país, en el centro espiral de un deterioro mayúsculo institucional, económico, y social, en el que la criminalidad organizada -narcotráfico de por medio y corrupción en la función pública- y porque la propuesta de Salle se torna, en cada de una de sus intervenciones -al igual que las de Nicolle, que le secunda con su impronta, pero con similar talento e inteligencia- una oportunidad para tomar clara conciencia dónde y cómo nos encontramos como país, y como sociedad.
Y no quiero dejar en el tintero, uno de los sutiles ataques del que Salle fue objeto, cuando hace no pocos meses -deduzco que él debe tener esa grabación, siendo que lleva adelante su propia campaña comunicacional -por cierto excepcional- que supongo debe contar con un voluminoso archivo, que estimo será un día una enseñanza cívica sin par- fue entrevistado en estudios de Canal 5, oportunidad en que una reconocida colega lo calificó de ser él “un mero relator” “un mero narrador” “que no ofrecía soluciones al pueblo” al momento de aludir a todas sus respuestas tras el cúmulo de preguntas que se le formularon, con ánimo de exigirle hechos, sin tomar en cuenta -con cierta malicia- que desde que Salle se sumergió en el debate nacional, los hechos, y las evidencias sobre las grandes problemáticas del país se oyeron a los cuatro vientos; y a esas problemáticas se sumaron denuncias sobre corrupciones a altos niveles; múltiples denuncias que por ejemplo hizo ya desde hace años atrás ante la Justicia y la Fiscalía, como abogado penalista con un amigo suyo y colega de su misma línea y talante, como lo fue el hoy fallecido Enrique Viana; un personaje que desafortunadamente no pudo compartir los gozos de Identidad Soberana, y que de hecho debe ser la gran ausencia que en lo más profundo debe sentir Salle; al igual que la ausencia de su señora madre, que fue la que en definitiva resulto ser la inspiración para que él entrara a la arena política, tal como en más de una oportunidad él mismo ha relatado públicamente.
Retomando las apreciaciones de la colega de Canal 5, ojalá esos “relatores” (como Salle) se hubieran multiplicado en la vida política al regreso de la democracia; porque esos “relatores” enseñan, desasnan; serían más que bienvenidos esos “relatores” (que eran los parlamentarios de todos los partidos políticos, de los años previos al 27 de junio de 1973); y no seré obtuso en solo destacar en exclusividad a los frenteamplistas de aquellos días (porque además estaría siendo injusto) como por ejemplo Zelmar Michelini, Enrique Erro, Alba Roballo, Juan Pablo Terra, por nombrar solo algunos, cuyas encendidas intervenciones arrojaban luz y desbordaban ética, aún en la discrepancia con sus pares de similar laya pero de partidos opuestos; debates cargados de retóricas de alto nivel, donde había sangre en las venas, y no servilismos o intereses personales como los que encontramos hoy; debates que daba gusto escuchar, porque la pluralidad partidaria estaba atravesada de una calidad profesional y de un nivel de oratoria, hoy definitivamente ausente. Y no es solo nostálgica mi apreciación. Hay hechos que me lo demuestran a diario.
Y es por eso mismo, que Gustavo Salle, que por esos días no era más que un adolescente frenteamplista, y luego un estudiante de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, y luego un funcionario de la Fiscalía, y finalmente un reconocido abogado penalista, y hoy como un representante nacional, tendría todo a su favor, porque parece (y se ve en sus intervenciones desde su bancada) que hubiese heredado toda esa elocuencia y sabiduría de una oratoria sobradamente distante de la politiquería de nuestros días.
Salle entonces, hoy estaría respaldado, al menos por sus 65.796 votantes de las elecciones nacionales- pero no solo para poder llegar a lograr más bancadas parlamentarias en las elecciones del 2029, sino además para poder llegar al sillón presidencial. ¡Y vaya qué sorpresa se llevarían más de uno ¡; lo que sería más que un merecido logro, para él como persona y para su partido, como su fundador y como su máximo referente. Pero esa ya sería otra historia, la que por otra parte -y en paralelo a toda las vicisitudes existentes en el camino- ya se vendría avisorando ineludiblemente.
Anti agenda 2030 y anti corrupción
“Sallazo TV” ha sido y sigue siendo, en un año intenso de su campaña comunicacional, una de las más impactantes innovaciones que tiene su sello propio; su principal herramienta de trabajo, para hacer que todo cuanto él diga en el recinto parlamentario y fuera de él, atendiendo al requerimiento periodístico, sobre el inmenso abanico de temas nacionales, sea conocido (muchas veces en vivo) por la opinión pública del páís, de la región y del mundo, o como dijera Salle textualmente “por el pueblo uruguayo”.
No en vano, al cumplirse el primer aniversario de Gustavo Salle como diputado de Identidad Soberana -que por ahora es minoría en el Parlamento- el balance sobre sus ideas, tiene mucho más de sano y de ético, que de complaciente o de adulón hacia un sistema que se precia de honesto, cuando en realidad se torna cada vez más pútrido; y esto ocurre porque su ideario ha tomado suficiente distancia del resto de sus pares de los partidos que son mayoría parlamentaria; pares, que de una forma o de otra resultan más funcionales o más cercanos a un sistema mundo atravesado por el fascismo, por lo criminal del capital financiero, por el deterioro institucional, por la descomposición de los valores, la familia entre ellos,y por la dominacion nefasta de un orden mundial, que hoy es partícipe de autoritarismos, dictaduras, políticas extractivistas y brutales saqueos de todo vestigio de sobenaría que se pueda hallar en una América Latina, de venas todavía abiertas, como calificaría magistralmente Eduardo Galeano hace 50 años; un calificativo, hoy dramáticamente, más que vigente.
Identidad Soberana, es decir, Gustavo Salle, tiene una sólida plataforma política; un ideario inusitado para los tiempos que corren: es anti agenda 2030, por sobre manera; es un defensor acérrimo del pueblo palestino, con un confeso antisionismo; es un defensor incondicional de la soberanía nacional (de ahí la denominacion de su Partido) ; es un dedo acusador, tenáz y perseverante, dirigido a las corporaciones financieras criminales mundiales, en saqueo recurrente de los recursos nacionales, y en sus prácticas espurias, sometiendo a los pueblos, con la inmoral complicidad del sistema político de turno, y en este caso del uruguayo,y tanto, que en una entrevista que le hizo el semanario Búsqueda , hace un año , aludiendo a su entrada en el Parlamento, afirmó “Entramos en la cueva de los vendepatria”; es un denunciante voraz de la corrupción pública, tal como fue siendo abogado codo a codo con su entrañable amigo Enrique Viana, que además era un reconocido fiscal; es un ojo más que crítico de la actuación institucional dentro del Uruguay, en la firma de contratos criminales (secretos) a espaldas del pueblo; es un más que convincente defensor de la Constitución de la República y en ese marco de la Justicia uruguaya, y tanto es esa su postura, que no dudó ni duda en decir públicamente, una y mil veces, que el actual Pro Secretario de la Presidencia Jorge Díaz Almeida fue autor de hacer añicos contra el piso la justicia uruguaya, creando desde el 2017 (con la complicidad del sistema político de la época) el “servicio descentralizado criminal” es decir, la Fiscalía General (de procedencia yanqui) cuyo jefe no es ni más ni menos que el presidente de la República, violándose así los artículos 15 y 16 de la Carta Magna uruguaya que dice que solo los jueces pueden investigar hechos criminales; fue y sigue siendo tenáz y contundente al denunciar sin cortapisas, que lo que hizo Jorge Díaz al traer de EE.UU el nuevo Código de Proceso Penal, no fue ni más ni menos que materializar “un golpe de Estado técnico”, que hoy campea a sus anchas (sin olvidar que precisamente su amigo y compañero de lucha , el ex fiscal Viana , llegó a renunciar a la fiscalía, en objetiva y valerosa protesta a ese gran atropello, que por si fuera poco, fue ignorado inmoralmente por el Poder Judicial, cuando Salle y Viana interpusieron la debida inconstitucionalidad, en defensa de la Constitución, de la separación de Poderes y de la independencia de la Fiscalía); y es además un frontal crítico del periodismo lisonjero del poder; y un frontal crítico del Ministro del Interior, Carlos Negro, en su gestión frente a la inseguridad ciudadana y al grave problema del crimen organizado -narcotráfico transnacional- imperante en la sociedad uruguaya, con implicancias con el sistema financiero y de los altos estratos de la sociedad uruguaya, donde el lavado de dinero y las operaciones propias del sistema mundo, son un hecho, en cuanto a movidas financieras se trata, con las ramificaciones regionales y mundiales que son norma en el universo criminal; y es además, un severo propulsor de la autocrítica ciudadana y político-social que se debe hacer para cambiar los modelos estructurales del Uruguay, en su economía y en políticas sociales -cuando nó además, en políticas penitenciarias, caldo de cultivo de un problema añejo y de horrendos ribetes por el costo de vidas, en particular- educativas, y de salud, y de la industria nacional, precisamente para evitar, neutralizar o desarticular esquemas foráneos, marcados por los grandes banqueros, los Estados Unidos y el poder sionista, dentro del Uruguay, con total impunidad.
Un áspero ingreso al Parlamento
Portando todo este voluminoso y próvido ideario, quizás cimentado en sus años de infancia o de joven estudiante, apoyando al ideario revolucionario frenteamplista de los sanos orígenes de esa fuerza política (que hoy se sobrepasa por su nivel de contaminación capitalista y servil a la Agenda 2030) o junto a sus padres, y en particular a su madre, como maestra de una escuela pública, Gustavo Salle , con su impronta de que no se calla y de que lleva adelante con los hechos, una vida como político de presencia heterodoxa en el Parlamento (junto a su hija, a quien eligió lo acompañara porque es de su más absoluta confianza) sigue construyendo segundo a segundo, el crecimiento de su Partido, con sus transmisiones en vivo, y con su equipo comunicacional, como una práctica funcional, a su defensa acérrima de la transparencia en la función parlamentaria.
Pero a la hora de entrar al Parlamento, hace un año exactamente, todo le fue áspero; le fue, y quizás le siga siendo ahora, pero los pasos que se dieron como minoria parlamentaria no le restaron honestidad, ni transparencia -al punto que si algún día la traiciona, que no lo creo ni lo auguro, obviamente que sabrá cuáles serán sus efectos, en particular entre sus votantes y en una opinión pública que gradualmente está comenzando a darle el crédito que merece todo aquel activista de la vida política de un país, como el Uruguay, que procura que el régimen democrático de su hábitat ciudadano no se destruya, no se degrade, no se descomponga, de las manos del poder y lo más grave aún, con asombrosa impunidad, gracias a la voluntad política, que desde hace años -post dictadura- viene jugando en contrario a lo que todo un pueblo pide a sus diputados, senadores , gobernantes, jueces, fiscales, policías, militares e intendentes.
Urge honestidad en filas de la función pública, y si acaso, además, autocrítica, porque pueden haber errores, claro que sí, pero la ecuación más humanista y más transparente que debería prevalecer, es que al error, a la equivocación, en la actuación pública, debería sobrevenir no solo la sanción penal, sino la autocrítica partidaria, pero en las bases y fomentada desde las dirigencias, sindicales y políticas; pero hoy, en contrario, parecería que sirviera más el encubrimiento, la trampa al solitario, y la gestión contaminada de intereses de poder, y de acaparamiento del poder, lisa y llanamente; parecería que sirviera más apoderarse de fondos públicos, mediante corrupciones en la función pública; corrupciones recurrentes que no hacen más que materializar una más que tortuosa antesala para dar paso al universo criminal, acá en el Uruguay, con episodios que por su naturaleza fueron y son más que preocupantes; episodios que van desde el voluminoso y recurrente pasaje de cocaína por nuestro país rumbo a Europa, hasta la presencia en el territorio nacional de Rocco Morabito (que no estaba de visita turística); su escandalosa fuga en plena administración ministerial del frenteamplista Eduardo Bonomi; las amenazas de un sujeto bajo sospecha de ser parte del mundo narco (Gonzalo Aguiar, hoy fallecido) contra el entonces diputado de Cabildo Abierto, Sebastian Cal; el pasaporte de Sebastián Marset y sus no menos impactantes efectos en el gobierno de Luis Lacalle Pou; los constantes homicidios relacionados con el universo narco en el país y ahora último, el atentado fallido contra la Fiscal de Corte Mónica Ferrero.
Vale traer al tapete, los tres pilares de Identidad Soberana, que se mencionan en un spot publicitario de “Sallazo TV” en alusión a su primer aniversario. La columna vertebral de su gestión parlamentaria ( y la de su hija Nicolle, que por cierto entrevistaremos más adelante) y de su gestión partidaria, y de su persona: “Todo comenzó con una idea rebelde, mostrar lo que otros esconden”; “Un año después, esa voz libre ya no se puede detener “; “Un año de verdad, valentía y soberanía”
Caso Mónica Ferrero: “Un detonante de la situación del país”
Sentado frente a su escritorio, de su despacho identificado con el número 215, del edificio anexo al Parlamento en la circunvalación del Palacio Legislativo de Montevideo, Gustavo Salle recibió a Antimafia Dos Mil; fue a poco del atentado fallido del que fue objeto la Fiscal de Corte Mónica Ferrero. Fue el motivo del encuentro del cual también participó Alejandro Correa, como fotógrafo.
Gustavo Salle no escatimó apreciaciones sobre el tema planteado -uno de los tantos que podríamos haberle encarado, pero inevitablemente fue el caso Ferrero lo más impactante en ese momento, y en él nos centramos- y dentro de su estilo sus primeras palabras resumieron el hecho en los siguientes términos : “El caso Ferrero es un detonante, de una situación del país. El narcotráfico es un proceso paulatino, pero permanente, fue ganando terreno en el Uruguay de la misma manera que ha ganado terreno y sobre todo exposición pública a lo largo de la historia.Lo primero que hay que puntualizar es que el narcotráfico no es un evento del siglo XX o XXI. Es un evento que acompaña al ser humano, desde siempre. El narcotráfico además en un pilar fundamental del sistema mundo; como todo negocio ilegal, criminal, genera píngues ganancias. Esas píngues ganancias se canalizan hacia el sistema financiero internacional y está en manos de la élite; consecuentemente el narcotráfico es un negocio de la élite que necesita por supuesto de todo el andamiaje, de toda la estructura, de toda la logística de distintos sectores de la sociedad. Es un fenómeno muy amplio, político, profundo y fundamentalmente peligroso, porque es el pilar del sistema mundo, y el sistema mundo no quiere a su estructura amenazada. El narcotráfico es más, tiene un axioma metodológico que está expresado en la metáfora o no tan metáfora: plata o plomo. Y ese axioma metodológico es muy importante analizarlo porque da un orden de actuación, del narcotráfico respecto de las instituciones y de la humanidad. Primero intenta comprar, la coima; luego, si no logra comprar a quien puede distorsionar, entorpecer, combatir, en definitiva afectar los intereses del narcotráfico; si no lo compra, lo mata; si no lo mata directamente al individuo involucrado, mata a un familiar y esto es muy importante, porque esa metodología tiene la capacidad de desarticular o hacer prácticamente inviable los sistemas de protección; porque tu podés proteger al involucrado, a su cónyuge, a los hijos, pero después a la gran familia del individuo, es imposible que la protejas”
“Sobre este tema no se habla, porque este es un tema muy sensible para los expertos de seguridad; es el tema central del narcotráfico, la imposibilidad material, física, metodológica, estratégica de poder defender todos los intereses que afectan, intereses emocionales, afectivos, que afectan a un funcionario o a cualquier persona que quiera sumarse a la lucha contra el narcotráfico. Es muy común, en los barrios donde está operando el narcotráfico, la gente tenga miedo a denunciarlo; y es absolutamente comprensible. Todos tenemos miedo al narcotráfico”
“La lucha teatral contra el narcotráfico va a un determinado nivel de la organización del narcotráfico. Para nada toca la cúspide, ni siquiera los estamentos medios de la organización del narcotráfico, el ápice, la pirámide de la estructura del narcotráfico, son los banqueros, son los amos del mundo”
“El sistema político está infiltrado”
“Del sistema político yo tengo elementos tangibles para poder sospechar que de forma directa o indirecta está infiltrado, cuando menos por las finanzas del narcotráfico, y eso ya es muy importante. Es dable pensar que por medios indirectos el dinero del narcoitráfico llegue a las campañas electorales. El dinero del narcotráfico llega prácticamente a todas las actividades lícitas, utilizándolas como pantalla. Si tu profundizas en la trasabilidad del dinero, tal ves de éste auge de la construcción , de las automotoras, de los hoteles en su momento. Si tú haces una investigación profunda de la trasabilidad del dinero y de la ingeniería financiera de los grandes estudios jurídicos-contables de las grandes empresas auditoras internacionales, no me cabe la menor duda, que trabajan para el lavado de activos del narcotráfico, por algo es el pilar de la estructura”
“El gobierno de Orsi es totalmente nefasto”
“En política no hay casualidades, hay causalidades. El gobierno de Orsi es un gobierno nefasto; Orsi llegó al gobierno, a la presidencia a través de una campaña electoral basada en la mentira, en el embuste; fue un voto captado mediante una estrategia de falsedades. Y por supuesto que cuando llega al gobierno tiene que cumplir las órdenes que le da el sistema financiero internacional a través de toda la parafernalia institucional; pero comienza el proceso de frustración, no solamente del votante sino de todo el país, de toda la población”
Seguridad, sistema penitenciario y presupuesto
“El tema de la inseguridad crece a niveles inusitados, seis muertos en 24 horas, el sistema penitenciario está colapsado, es mayor allá la violación de Derechos Humanos, es cruel . Y el presupuesto es un bochorno, demuestra que el dinero se ha dispuesto para las coorporaciones en desmedro del pueblo uruguayo; quitándole recursos para volcarlos a las coorporaciones extranjeras; un presupuesto cobarde, lo paga el pueblo, para darle al rico; un presupuesto discriminatorio, plutocrático, clasista. Y en ese marco, el atentado a la Fiscal de Corte Mónica Ferrero, generó un hecho político importante, que le permitió a Orsi victimizarse”
Jorge Díaz
“A la salida de la Fiscalía, Jorge Díaz Almeida, que ya antes como Fiscal de Corte era militante del Frente Amplio, salió a defender a personas involucradas en el tema narcos de alto nivel, como es el caso del pasaporte de Marser, defendiendo a Carolina Ache; la entrega de un pasaporte obscenamente ilegal, dicho además por un experto, como es Ruben Amato, de la Oficina de Pasaportes, del Ministerio del Interior. Una ilegalidada desde todo punto de vista, que quede claro. Este señor Días, llama la atención que quiera creas una Secretaría de Justicia, para apoderarse de la conducción estratégica de los juicios más lucrativos que tiene el Estado, que son los procedimientos arbitrales internacionales, y los grande juicios que tiene quen enfrentar acá en el país, con la posibilidad de crear un conjunto de amigotes, en una especi de gach jurídico con amigos para beneficiarlos eventual o hipotéticamente, o por lo menos dejar el camino allanado, para beneficiarlos económicamente. Por otra parte,yo quiero decir que hay una metodología de acción , que yo conozco porque tengo 40 años de ejercicio de la profesión de abogado, que es muy lucrativa para los abogados, que es el abogado que está en un puesto encumbrado y utiliza testaferros, que tiene toda una estructura secreta jurídica por la cual, incluso casos que van a la órbita de ese individuo, y operan, y luego eventual o hipotéticamente comparten ganancias. Es una forma de corrupción muy sofisticada, y muy generalizada”.