Por Agustín Saiz (Movimiento Antinuclear Zárate)-15 de diciembre de 2021

El jueves 11 de diciembre en la 41va marcha de la resistencia organizada por Madres de Plaza de Mayo línea fundadora, hicimos público nuestro pedido de disolución de la Comisión Nacional de Energía Atómica (o CNEA). En el marco de pedido de Justicia que le otorga la autoridad moral de las Madres, la lucha antinuclear tuvo un espacio junto a las muchas otras causas fundamentales en la Argentina de hoy.

Desde hace más de 40 años venimos conviviendo por imposición del Estado con reactores nucleares que son junto al hambre, la pobreza y el endeudamiento parte de la herencia del terrorismo de Estado. En aquel entonces fue cuando el general Castro Madero propuso implementar una decena de reactores y cerrar el ciclo del Uranio. Mientras un ala de los militares lo hacía con fines energéticos, otra buscaba alcanzar la bomba. Esta supuesta ingenuidad de lanzar el plan nuclear en el marco de un genocidio, no es solo una irresponsabilidad sino también un delito que no se exime negando lo que estaba sucediendo.

Cabe mencionar que, gracias a ello, Brasil como respuesta aceleró el desarrollo de su propio plan nuclear para el desarrollo de armas. Como continuidad de la política de Estado, este derivó en el plan nuclear energético que llega hoy a manos de Bolsonaro. Entre sus avances se obtuvo el desarrollo de un submarino nuclear, que es una tecnología intermedia del enriquecimiento de uranio para el uso de armas. Eduardo Bolsonaro, diputado titular de la comisión de asuntos exteriores, en mayo de 2019 había dicho: “Las armas nucleares son las que garantizan la paz”. No está de más recordar que nadie nos puede garantizar que en el futuro también asuma en la Argentina un gobierno de fanáticos. Esto también es parte de la responsabilidad que le corresponde a la sociedad civil.

Algunos antecedentes del daño provocado por el accionar unilateral de la CNEA en el nombre del Estado:

1966) La CNEA vende clandestinamente 100 toneladas de óxido de uranio para el plan nuclear del Estado de Israel, que bajo la máscara del reactor de Dimona alcanzó 200 cabezas nucleares estimadas aún no declaradas;

1994) Después del atentado a la Amia (94), segundo atentado sufrido en el país luego del de la Embajada de Israel (92), la CNEA canceló los dos convenios que tenían con el programa nuclear de Irán. Durante fines de los 80 y primera mitad de los 90, la CNEA transfirió tecnología nuclear a ese país, en el medio del tráfico clandestino de armas a medio oriente. Irán, que es un país con una de las reservas de petróleo y gas más importante del planeta, jamás tuvo necesidades energéticas, y su plan nuclear ha devenido abiertamente hoy en uno de enriquecimiento de uranio para armas;

2007) La CNEA le entregó al departamento de Estado de los EEUU todo el stock del combustible gastado del reactor de constituyentes (uranio y plutonio fisionable para la elaboración de cabezas nucleares);

2021) Argentina se niega a firmar el tratado de no proliferación de armas nucleares ya que la CNEA mantiene el acuerdo con China para la implementación de un reactor de uranio enriquecido, subproducto de la carrera armamentística que lleva China para equipar el stock de cabezas nucleares con los EEUU.

Pero en la actualidad la CNEA continúa imponiendo desde el Estado una política de saqueo y entrega de territorio a través de la extensión del plan nuclear argentino.

- Minería de Uranio: La CNEA tiene cateadas 80 mil toneladas de uranio en toda la Argentina para entregar a las corporaciones mineras. La minería de uranio es la minería más peligrosa de todas las posibles. Nos solidarizamos con todas las asambleas en lucha del interior del país, de todas las provincias amenazadas: Río Negro, Chubut, Mendoza, Córdoba, Catamarca, La Rioja y Salta

Además, denunciamos la desaparición del PRAMU, que era el presupuesto asignado por el Estado para la remediación de siete minas de uranio que quedaron abandonadas por la CNEA.

- Contaminación de Embalse (Córdoba): Está demostrado que incluso el agua corriente está contaminada con trazas de tritio radioactivo por encima de los estándares tolerables por la normativa de EEUU y la UE. Además, se encontró Co 60 en el fondo del lago, producto de la fisión del reactor. Recordamos que cualquier dosis de radiactividad puede provocar enfermedades.

- Acuífero Puelche: La CNEA contaminó el acuífero Puelche. En el medio de una crisis hídrica mundial, el segundo acuífero de agua dulce más importante que tenemos después del guaraní, quedó con radiactividad al percolar a las napas del subsuelo material del basurero nuclear del centro atómico de Ezeiza. Cabe resaltar la importancia de este acuífero en la industria de las bebidas ya que la mayoría de las empresas embotelladoras toman esta agua. La investigación que llevó adelante la fiscalía quedó en suspenso.

- Extensión ilegal de la vida útil de los reactores de Embalse y Atucha1. Estos reactores totalmente fuera de los estándares del mercado (las empresas constructoras ya no existen), con diseños de los 60 e implementados en la década de los 70, todavía siguen funcionando a pesar del riesgo y de la poca capacidad de generar energía. Se tendrían que haber cerrado hace más de una década, pero se extendió su vida útil por el costo enorme que significa su desmantelamiento y procesamiento de la basura. Las denuncias por falta de estudios de impacto y del plebiscito popular necesarios por ley para autorizarlo fueron cajoneadas por el ya fallecido juez Bonadio.

- Acumulación de basura radiactiva: La CNEA promueve continuar con la implementación de nuevos reactores nucleares a pesar de no declarar nunca qué van a hacer con la basura radiactiva (sin solución) que sigue acumulándose peligrosamente a orillas del Paraná y en el lago de Embalse. Cualquiera sea la localidad elegida como destino del combustible usado, se castiga a ese ecosistema por generaciones enteras. En ningún lugar del mundo el problema de la basura está resuelto. Australia tiene en marcha un proyecto para importar 138 mil toneladas de basura radioactiva de EEUU y Europa. Recordemos que, en Argentina, en Gastre en los 80 intentaron hacer lo mismo. Con el nuevo ciclo de expansión de la industria china, en el marco de un acuerdo nuclear, volveremos a ser candidatos para convertirnos en el tacho de basura del gigante asiático.

- Reactor Hualong One a Zárate. En medio de una crisis sin precedentes, climática y económica, la CNEA arregla a espaldas del pueblo la compra de este reactor. Primero intentaron emplazarlo en Río Negro, pero la movilización de toda la Patagonia lo impidió. Desde entonces viene a Zárate en el silencio cómplice de los grandes medios, la política y de muchas de las organizaciones sociales.

Al respecto recordamos:

- Es la tecnología más cara. Con la deuda pública que tomamos para traer el Hualong One, podríamos producir el equivalente a 3 o 4 veces más energía con tecnologías limpias y renovables.

- Es un subproducto de la carrera armamentística china (estamos financiando cabezas nucleares).

- Nadie sabe qué va a pasar con la basura de ese reactor, que va a estar operativo durante más de 50 años, ni cuál va a ser nuestra relación de pérdida de soberanía y dependencia en el futuro con China.

En el contexto del cambio climático denunciamos a la CNEA por la promoción suicida de la tecnología nuclear. Solo en EEUU más de 50 reactores están en zonas susceptibles de ser golpeadas por inundaciones y marejadas ciclónicas. En Japón permanecen 14 reactores en la zona de falla sísmica más importante del mundo. En Francia en el 2009, 20GW de potencia nuclear (más de 20 Atuchas) salieron de la red por el calor extremo y la sequía. En Argentina con el río Paraná en baja, la CNEA alteró recientemente los manuales de operación para poder seguir funcionando.

Argentina pedido de disolucion de la Comision Nacional de Energia Atomica

Para combatir el cambio climático se requiere coraje y no subordinación al poder. Exijan a los imperios que reformulen las desorbitantes matrices de producción y consumo, principal causa del trastorno en el planeta. El costo del estándar de vida del primer mundo no lo pagaremos las poblaciones periféricas, que preservamos el medio ambiente.

Quienes apoyan los proyectos nucleares como los que impulsa la CNEA, serán los primeros responsables de las próximas catástrofes nucleares. En el contexto del cambio climático pedimos que dirijan todo su esfuerzo con urgencia para dar de baja los cientos de reactores en el mundo que pueden provocar accidentes en simultáneo.

¡No pasarán!

¡No al Hualong One!

¡Fuera Atucha!

¡No a la minería de uranio!

¡El acuerdo con China es el nuclear!

¡Basta de no hablar de reactores nucleares!

¡El ambientalismo es antinuclear o es una farsa!

¡Son 30.000!

¡Ni olvido ni perdón ni reconciliación!

¡Gracias Madres!

¡Hasta la victoria siempre!

(Agradecimientos: La retaguardia / La colectiva / Canal Abierto / La Tribu / Radio Sur)

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*Foto de portada: Alan Méndez

*Foto 2: Captura de video de la marcha (Agradecimientos: La retaguardia / La colectiva / Canal Abierto / La tribu / Radio Sur)

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