La "revelación" corrió por cuenta de Ali Agca, que fue quien disparó contra el pontífice, liberado en enero pasado de la penitenciaria de Sinca, en Ankara, después de haber cumplido en total una pena de 29 años y dos meses de cárcel.
Agca hizo las declaraciones durante un programa televisivo transmitido por la cadena estatal turca. El cardenal Casaroli -según informó- habría utilizado a dos de sus agentes, uno identificado como "padre Michele" y una segunda persona, "agente del Vaticano", para hacer llegar la orden a los ejecutores materiales.
"He hecho las pruebas del atentado junto con el padre Michele y otro agente vaticano. Los encontré en distintos lugares y fuimos juntos también a Plaza San Pedro para planificar el atentado". El arma utilizada, según Agca, vino de Austria.
"Recibí 50.000 dólares para realizar el atentado", en base a las órdenes recibidas, él "no habría debido matar al Papa sino herirlo" para hacer cumplir "una de las profecías de Fatima". El objetivo de herir al Papa, según Agca, era "hacer caer el imperio soviético. Después del atentado, las hostilidades contra la URSS aumentaron y todo se desarrolló como ellos (los mentores del atentado) deseaban".
Agca dijo que en el atentado no estaban implicados ni la CIA ni la KGB ni ningún otro servicio secreto. La de ayer fue la primera aparición de Agca en una transmisión televisiva turca, hecho aún más sorprendente porque salió al aire en una red estatal.

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