La solución de Silvio Berlusconi -enviar a su hombre milagro, el jefe de la Protección Civil, Guido Bertolaso, con 14 millones de euros para calmar a los alcaldes de la zona- ha chocado con la rabia de una población desesperada que teme por su salud y no se fía de los políticos, a los que acusa de complicidad con la Camorra.
En la rotonda Panorámica, centro de la rebelión del Vesubio, hubo ayer otras dos manifestaciones contra el Gobierno que hace solo dos años logró la dudosa proeza de cerrar en falso una emergencia que duraba tres lustros: "Vosotros os coméis nuestro dinero, nosotros nos comemos la Camorra y la basura". La gente celebró un cortejo fúnebre al paso del himno nacional. Una corona de flores decía: "Así muere el Parque Nacional del Vesubio".
Los habitantes del parque, una zona donde viven 220.000 personas, rechazaron la propuesta de Bertolaso, que preveía suspender por "tiempo indefinido" la apertura de un gigantesco vertedero (el más grande de Europa) en el volcán e interrumpir durante tres días la descarga de basura en el vertedero de Sari, abierto hace dos años y cerca de la saturación, para realizar pruebas sanitarias.
En algunas zonas de Campania, la incidencia del cáncer y de malformaciones genéticas llega a triplicar la media nacional. Distintos estudios sostienen que dioxinas, lixiviados y otros materiales tóxicos se han infiltrado en los acuíferos y la cadena alimenticia.
Los alcaldes, presionados, no firmaron el borrador, que incluía como contrapartida el final inmediato de las protestas. Ante la negativa, el secretario de Estado dijo que el Gobierno "aplicará la ley actual de forma unilateral".
Según Angelo Genovese, uno de los líderes de la protesta vecinal, la propuesta de Bertolaso es "la enésima tomadura de pelo". "Los alcaldes, incluso los del centro-izquierda, estaban inclinados a firmar a cambio de ingresar el dinero de Roma, pero no hemos transigido", comenta el profesor de universidad, que subraya: "Solo aceptaremos el cierre definitivo de Sari, el compromiso de que no abrirán el otro colector, y una nueva ley". El Comité de Defensa del Territorio Vesubiano exige una norma que imponga los envases reciclables, la recogida separada de basuras y el compostaje.
La idea de la Protección Civil, organismo acusado de corrupción en los tribunales, es utilizar el incinerador de Acerra, que tras 15 meses solo funciona a dos tercios de su capacidad, para aplacar la rebelión. Pero tras 15 años de propaganda, muchos vecinos entienden que los políticos y la Camorra son los beneficiarios de la falsa e infinita emergencia de la inmundicia, un gran negocio que se tragó 4.500 millones de dinero público entre 2001 y 2009.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/guerra/basura/recrudece/Napoles/elpepuint/20101025elpepiint_4/Tes

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